Pinos de Anchorena

La pantalla todavía no puede contra el arte en vivo

Este 2016 hubo mucho para ver en los escenarios privados de la ciudad: desde el pop adolescente de Lali Espósito hasta los 25 años de Drácula, el musical más exitoso de Argentina. También la llegada de La Beriso al Polideportivo y la versión de Pettinato de la mítica banda Sumo.

21/12/2016
La pantalla todavía no puede contra el arte en vivo
(Fotos: QUÉ Digital)

Hay dos tipos de personas: los que intentan filmar y sacar fotos en un show en vivo o las que lo viven y lo disfrutan. Los primeros se preocupan más por registrar algo con sus celulares para demostrarle a los demás que estuvieron ahí;  los otros saben que estuvieron ahí porque todavía lo sienten en la piel, porque el arte queda entre las células del cuerpo.

DRACULA 07

Este 2016 se cumplieron los 25 años de Drácula el musical más exitoso de la dupla creativa Pepe Cibrián y Ángel Mahler -y tal vez el más exitoso de Argentina- y en Mar del Plata se puedo ver en el Teatro Roxy del complejo RadioCity.

Drácula, siempre con el eterno Juan Rodó, de los 90 para acá se presentaba cada 5 años en los teatros argentinos. Pero esta vez, por los 25 años, dijeron que sería la última vez que Drácula se enamore de Mina, que Van Helsing busque matar al vampiro.

Sangre. La obra funciona con sangre. En Mar del Plata, 16 actores dejaron toda su sangre para que funcione en el escenario del Teatro Roxy. La puesta en escena conecta con el espectador desde el minuto cero. La escenografía no es mucha, pero funciona con esa magia que tiene el teatro de teletransportar al público a la historia, apoyada con un espectacular juego de luces y humo. Las escaleras y andamios son parte de la magia, movidas por los mismos actores, se convierten en castillos, un abismo, el puerto, una taberna, un burdel y un salón de baile. Se transforman en lo que el público siente, porque en definitiva el teatro es sentir.

Sangre. Drácula se trata de sangre. De un musical de otro tiempo en que los musicales todavía significaban algo. Drácula es un musical en un mundo que se desangra por la necesidad de que la lógica de los musicales funcione. Pasaron 25 años y Drácula es parte de la gente, que cansada y hastiada de un mundo ficticio, va al teatro en busca de algo de algo real, de un poco de sangre y amor.

* Extracto de la reseña publicada el 10 de abril.

LA BERISO POLIDEPORTIVO  (1)

Vamos con una obviedad: La Beriso es la banda de rock que más creció en la escena nacional. Pasó en muy poco tiempo por todos los escenarios hasta llegar a estadios. A estadios en serio, como el anunciado Monumental.

En agosto la banda de Rolo Sartori copó el Polideportivo. Corrección, la gente que sigue a La Beriso copó el Polideportivo. Miles de personas se acercaron, deliraron, celebraron y disfrutaron de la música de una banda que los representa ¿Te acordás cuando una banda generaba fiesta y representaba a sus oyentes? En la respuesta está la clave.

La relación líder–multitud es algo que Rolo va construyendo desde el inicio del recorrido de la banda, y los gestos se suceden: el agradecimiento por portarse bien, abrir un pack de botellitas de agua para repartirle a las primeras filas, terminar “Tan sola” en la platea y pedirles que se vayan tranquilos porque “un recital de La Beriso termina cuando llegan a casa”.

Mientras tanto, arriba del escenario las guitarras no dejaron de lucirse y los vientos y el teclado aportaron aire a dos horas y media de intensidad, de corazón, de historias de una banda de rock de multitudes.

 * Extracto de la reseña del show publicada el 28 de agosto.

PETTINATTO CASA ROCK 4

¿Necesitaba Roberto Pettinato mandarse a hacer un recital entero de Sumo? Tal vez no, tal vez sí. Qué importa. Lo hizo porque quería, porque es Pettinato, porque fue parte de la mítica banda de Luca Prodan y porque las canciones están para ser tocadas.

Pettinato trajo su versión de Sumo a Casa Rock en septiembre y, si bien no convenció a todos los presentes, revivió canciones de una de las bandas más importantes de la historia del rock nacional e hizo recordar a todo el mundo -por si hacía falta- lo importante y grande que es Luca Prodan y todo lo que lo extrañamos.

Hay siempre una nostalgia de que eso que ya no puede volver a ser, sea. En Casa Rock, el domingo a la noche, había una expectativa en el ambiente de que Sumo x Pettinato sea Sumo, sin más, sin menos que eso que una vez fue y que es imposible que vuelva a ser: Sumo, la banda de Luca Prodan.

También había una expectativa de que Sumo x Pettinato sea Pettinato, haciendo más de él que de músico. Que Petti hable, que salude, que sea ácido, que sea crítico, irónico, demente. Pero esto era Sumo x Pettinato, primero la banda, después el hombre.

A Pettinato no lo queremos para que cumpla nuestros deseos de ver una banda que no podemos ver. No lo queremos por su voz que no es la de Luca. Lo queremos por lo que es y representa, porque sobrevivió al epicentro de la locura salvaje que fue estar en una de las bandas más grandes de la Argentina. Porque tiene una versión de Sumo, como tal vez la tengamos todos, pero él es Pettinato y a su versión la puede hacer en vivo, sin la necesidad de tocar “La rubia tarada” para complacer a los presentes.

* Extracto de la reseña del show publicado el 26 de septiembre.

LALI-ESPOSITO-1

Lali Espósito es una estrella pop. Su cara es la de una estrella pop. Sus redes sociales son las de una estrella pop. Y sus canciones son las de una estrella pop. Todo lo que es representa a una estrella pop: adolescentes histéricas por ella, adolescentes histéricos por ella, periodistas histéricos por ella, un mundo histérico por ella porque se pintó los labios de un color, porque no usó corpiño, porque twitteó que el día está muy lindo.

En octubre Lali llegó por primera vez al Polideportivo. Escenografía, bailarinas y una banda que la acompaña para que la estrella pop sea justamente eso: la estrella del show. Lali es toda una profesional y es un producto en sí misma, es una marca de felicidad, espontaneidad y de una sensualidad todavía naif, que tal vez pueda derrapar en una Miley Cyrus o tal vez no, habrá que ver.

El show tiene una estricta puntualidad, y a las 21 Lali sale al escenario de un polideportivo preparado en formato “teatro”, que no está repleto en su capacidad pero que tiene un gran marco que va de chicas de unos diez años con sus papás hasta treintañeras que demuestran su “fidelidad” en cada canción. “Soy” -y esa “verdad” de lo que piensa la artista- e “Irresistible” -sobre el amor que se vuelve de verdad- abren la noche con mensajes que se suceden en el repertorio.

Lali canta sobre bases muy preparadas con una banda que le da un respaldo fundamental, y que está por encima de ella sobre el escenario y arriba de las pantallas que forman el marco perfecto, preparado al detalle y sincronizado para que cuando Lali no está en el escenario -porque se fue a hacer uno de sus tantos cambios de ropa- siga estando presente en los videos. A ello, las luces y los lásers le otorgan un complemento para entregar un show pop colorido que no falla. En síntesis, cada canción parece una mini obra de teatro, un cuento, para el que se prepara cada puesta en escena.

* Extracto de la reseña del show publicada el 9 de octubre.

Hay dos tipos de personas que pasaron por estos y muchos shows más durante el año: los que vieron los espectáculos a través de las pantallas de sus celulares para poder grabar lo que sucedía o los que saltaron, bailaron, se emocionaron y hasta lloraron porque el arte se les coló en las fibras más íntimas del cuerpo.

La tecnología podrá avanzar todo lo que quiera, pero todavía hay arte, todavía hay gente que sangra en un escenario.

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