Morir en la calle

Unos 10 hombres fallecieron en la extrema marginalidad en 2016. La mayoría por “muerte natural”, aunque poco tenga de natural vivir en la calle. El Servicio Fúnebre Gratuito funciona parcialmente. Excluidos del sistema, por días algunos fueron NN.

20/12/2016
Morir en la calle
(Fotos: QUÉ Digital)

Algunos incluso sin derecho al último adiós -debido al cumplimiento parcial del Servicio Fúnebre Gratuito-, durante el frío invierno que Mar del Plata tuvo en 2016, unas diez personas en situación de calle murieron este año sin más abrigo que la solidaridad y atendidos por políticas públicas de inconstante efectividad.

La mayoría falleció por “muerte natural” aunque muy poco tenga de natural vivir entre mantas y cartones, en escaleras de bancos y edificios, en autos, plazas, canteros y puertas de inmuebles -muchas veces- a unos pocos cientos de metros de Luro e Yrigoyen. Pero las muertes en situación de calle, en realidad, no siempre guardan una relación directa con el frío. Al menos no tan directa como con la marginalidad y la exclusión social.

El 7 de marzo de este año, un indigente literalmente fuera del sistema murió dentro del auto en el que dormía. El cuerpo fue encontrado dentro del vehículo estacionado en Victoriano Montes y Brown por vecinos de la zona. Falleció a causa de un derrame intestinal. Se trató de un hombre aproximadamente 50 años, aunque no se pudo establecer su identidad.

El 6 de mayo un cuidacoches de 24 años que se había quemado al explotar una caja de empalme de EDEA en Brown y Las Heras falleció tras permanecer internado en el Hospital Interzonal durante dos semanas. Pablo Suárez dormía dentro de un vehículo estacionado y era querido y respetado por los vecinos y comerciantes de la zona. Su madre -que viajó desde Neuquén y se reencontró con su hijo en esta circunstancia- y una importante cantidad de desconocidos que se volvieron cercanos le dieron el último adiós en una casa velatoria lejos de Neuquén, de su Madariaga natal, lejos de la camioneta en la que algunas noches dormía sobre la calle Brown y lejos de haber tenido una vida digna.

PABLO PLACA EXPLOSION TRANSFORMADOR 01

Una caravana acompañó los restos de Pablo Andrés Suárez hasta el cementerio Parque, donde fue enterrado. Pero en el medio, entre lo legal y la moral, el Estado falló y decidió volver a estar ausente en la vida de Pablo, si a la muerte y al velorio se los considera parte de la vida. La muerte de Pablo abrió el debate por el incumplimiento del Servicio Fúnebre Gratuito, que todavía tiene cumplimiento a medias.

El 28 de mayo un hombre de edad incierta que vivía en la calle fue hallado sin vida cerca de las 7 de la mañana en Luro y Pampa. Su cuerpo se encontraba contra la parada de colectivos de la esquina de la escuela de Artes Visuales Martín A. Malharro.

“Fue una muerte natural”, informaron desde el Poder Judicial. “No es natural vivir en la calle. La calle no es un lugar para vivir”, subrayan las ONG abocadas a ayudar a quienes duermen a la intemperie. Durante días el hombre fue un NN. Ángel Mansilla era su nombre, según pudo saberse luego.

El 10 de junio por la mañana, Juan Pablo, de tan solo 25 años, falleció en la entrada de un local en la zona de Diagonal Pueyrredon y Catamarca, tras pasar la noche en la calle bajo las frías temperaturas que se registraban para la época en la ciudad. Esa mañana, Mar del Plata despertó y Juan Pablo seguía allí tirado en la vereda, envuelto en su alcolchado. Siguió ahí durante horas.

MUERTE EN LA CALLE JUAN PABLO RAMOS (2)

La política llegó y con ella retumbó la palabra paco, como si fuera la respuesta a la muerte de Juan Pablo. Antes de estar tirado ahí, muriendo en la puerta de un local, el joven había pasado por el operativo para personas en situación de calle de la Municipalidad. Pero le había pegado a un trabajador municipal y entonces lo desalojaron y lo volvieron a dejar donde estaba, tirado en la vereda, tapado, olvidado, hasta que la exclusión y el frío le arrancaron lo que le quedaba de vida.

Las muertes de Ángel y Juan Pablo despertaron a otro sector de la política. Concejales de distintos bloques de la oposición abordaron primero con críticas y luego con unos pocos proyectos, su preocupación en torno al tema. Le apuntaron a Vilma Baragiola, secretaria de Desarrollo Social, quien frente a cada muerte defendió la política de asistencia que lleva adelante con el gobierno local además de cargar contra la falta de articulación entre el servicio de emergencias, la policía y el área a su cargo.

En este contexto, el lunes 27 de junio a la noche y bajo una intensa lluvia se realizó en el acceso a la estación Ferroautomotora una Misa organizada por La Noche de la Caridad que estuvo presidida por el presbítero Gabriel Mestre, vicario de la diócesis de Mar del Plata, para orar por las personas en situación de calle que fallecieron este año, en la que la Iglesia le pidió a Dios “que le dé un corazón sensible a quienes nos gobiernan”.

MISA FERROAUTOMOTORA SITUACION DE CALLE (6)

La homilía cerró con algunas canciones y el nombre en voz alta de las personas que vivían en situación de calle y murieron como consecuencia de esta situación de vulnerabilidad y exclusión social: Miguel, Juan Pablo, Marcelo, “El negro”, Ricardo, Juan Carlos, Antonio, Roberto, Diego, Fernando, Emilio, “El uruguayo”, Pablo, Ramón, Francisco, Jorge, Julio César, “Cachito”, “Lalo” y Pascual, entre muchos otros.

El invierno fue duro. El 3 julio, un hombre de unos 45 años fue encontrado muerto en una casa abandonada ubicada en la zona de la Ruta 11 y Scaglia. La víctima falleció como consecuencia de un traumatismo de cráneo, que fue lo que luego generó una hemorragia que decantó en la muerte. A su vez, según el informe preliminar de la autopsia, el hombre recibió numerosos golpes, tenía sus piernas y brazos fracturados y lesiones importantes en la nariz, la boca y el rostro en general. Su muerte se produjo a partir de una discusión con otro de los indigentes con los que convivía en ese lugar.

'SON INDIVIDUOS CON EL CEREBRO LAVADO POR LA DROGA Y EL ALCOHOL'

La frase poco célebre le corresponde al intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo, después de las primeras muertes del año de personas en situación de calle. Tendríamos que cambiar las leyes”, agregaba. Y cuanto más aclaraba, más vacía se mostraba su política para personas en situación de calle.

Sobre el tema, Arroyo dijo: “Para que nosotros podamos tener una efectividad del cien por ciento tendríamos que cambiar las leyes. Porque vos vas a un individuo que tiene el cerebro lavado por la droga y el alcohol como pasó en este caso y que es violento, que en realidad es un enfermo, y vos lo querés llevar porque sabés que va a bajar la temperatura y que va a morir o que puede morir por hipotermia. Pero te dice que no y si lo querés llevar agarrándolo de una mano te pega. Entonces qué tenés que hacer: ponerle un chaleco de fuerza y llevarlo igual. Cuando vos hacés eso inmediatamente estás procesado en este país por privación ilegal de la libertad”.

El 26 de julio, un indigente que se refugiaba en el frente de una casa ubicada en 14 de Julio al 400 falleció al incendiarse la vivienda. La inhalación del humo que se generó en el interior de la propiedad fue lo que le causó la muerte. Su cuerpo no fue reconocido.

El 1° de octubre, el cuerpo sin vida de otro hombre en situación de calle fue hallado dentro de una obra en construcción en un balneario de La Perla. Las personas que trabajaban en esa obra -hoy ya finalizada- fueron quienes dieron aviso al 911 tras encontrar el cadáver en el baño de la edificación, a metros de la playa. Personal policial de la comisaría primera retiró el cuerpo junto a la Policía científica. Otra vez “causas naturales”, informó el Poder Judicial. Tenía entre 28 y 30 años, aunque no tenía documentación que acreditara su identidad.

GENTE EN SITUACION DE CALLE ©

El 2 de noviembre, en un terreno ubicado en la zona de Rawson y 20 de septiembre, hallaron sin vida a Marcelo. Durante 24 horas fue un NN más en la morgue y su identidad pudo establecerse gracias a la tarea de voluntarios de distintas ONG. “Estaba muy desmejorado, fue difícil reconocerlo”, reconocieron. La causa de su fallecimiento, si bien no hubo violencia, una vez más, poco y nada tuvo de natural.

Además de las mencionadas, distintas ONGs confirmaron que hubo más fallecimientos de este tipo y que no fueron debidamente informados. Muchos no fueron identificados.

En la totalidad de las muertes de personas en situación de calle que se registraron durante el 2016, la ausencia del Estado -en algunos casos- y -en otros- el ineficiente alcance de las políticas públicas del gobierno local, ya no tiene vuelta atrás. Pero la razón de la ineficiencia no es natural. Es política.

SEGUNDO CENSO

Tras la muerte de Marcelo, durante las primeras semanas de noviembre más de 70 voluntarios recorrieron, durante tres jornadas de trabajo, nueve zonas puntuales de Mar del Plata con la finalidad de recabar los datos que conformarán el segundo censo de personas en situación de calle en una actividad conjunta realizada entre la Defensoría del Pueblo bonaerense, la Municipalidad y el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, junto a la ONG Nada es Imposible. El estudio, según señalaron, busca desentrañar las condiciones de vida de las personas que viven en la calle, cuántas horas pasan allí, a qué lugares asisten para alimentarse, asearse, conseguir abrigo y qué situaciones riesgosas o violentas vivieron y si realizaron la denuncia. Los resultados se darían a conocer a principios de 2017.

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