Cuatro películas argentinas para ver este jueves en el Festival

Forman parte de la “Competencia Argentina” del 32º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata que se realiza desde el viernes. Salas, horarios y descripciones de cuatro esperadas proyecciones nacionales.

22/11/2017
Cuatro películas argentinas para ver este jueves en el Festival
(Foto: archivo/QUÉ Digital)

Este jueves 23 de noviembre el 32º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata entra en su sexto día de actividad. Dentro de la “Competencia Argentina”, una de las seis en las que está divida el festival, este jueves se proyectarán cuatro largometrajes nacionales que disputan premios y reconocimientos del jurado.

 SOLDADO 

El joven correntino Juan José González ingresa como voluntario al Regimiento de Infantería 1 Patricios, sin mayores objetivos que obtener un empleo seguro y poder satisfacer el deseo que su madre depositó en él. La rutina diaria del Ejército impone sus reglas y provoca la despersonalización de cada miembro, evocando constantemente epopeyas en duras lecciones y ejercicios de cara a conflictos que la fuerza no atraviesa hace décadas. El documental de Manuel Abramovich no persigue un final dramático o un desfile de proezas –su protagonista tampoco enfrenta sus nuevas obligaciones como si se trataran de un Via Crucis, más allá de las dificultades–, pero el tedio acecha a la vida en la guarnición, y se siente el peso de no haber seguido la voluntad propia al comenzar a dejar atrás la adolescencia. Soldado retrata con prolijidad y precisión el trunco mutualismo entre un individuo que intenta cubrir sus necesidades y los ritos anacrónicos que adopta para poder atenderlas, mientras devela paulatinamente las capas de su personalidad y las sensaciones que asoman en silencio pero con fuerza.

Esta película dirigida por Manuel Abramovich se proyectará este jueves a las 13.10 y 21.10 en la sala 4 del Paseo Aldrey

 TODO LO QUE VEO ES MÍO 

En 1918 sucedieron en la Ciudad de Buenos Aires dos importantes hechos históricos: la inesperada llegada de la nieve y la visita de una estrella dadaísta, Marcel Duchamp. El artista que se animó a pintarle bigotes a la Mona Lisa tocó suelo porteño escapando de las restricciones de la Primera Guerra Mundial, y teniendo como único contacto con sus compañeros del movimiento las cartas de puño y letra en las que describía las extrañas costumbres de los argentinos. A través de las posibilidades infinitas de la ficción, Todo lo que veo es mío reconstruye los días de Duchamp entre las visitas a los lagos de Palermo y el ritual del mate. Filmado en un elegante blanco y negro, el largometraje de la dupla Galperín-Podolsky muestra al creador del arte conceptual en la intimidad de una pieza alquilada, besando su pipa y enloquecido por encontrar la jugada perfecta de ajedrez, y devela las imágenes que nunca se encontraron sobre ese misterioso y breve exilio en la capital más austral de Sudamérica. Cada plano onírico que se acerca a la belleza compulsiva nos impregna en la retina la ilusión de que, al salir de la sala, podremos encontrar una huella de Duchamp en alguna esquina.

La película dirigida por Mariano Galperín y Roman Podolsky se proyectará a las 14.50 en la sala 3 del Paseo Aldrey

 LOS VAGOS 

El pasaje de la adolescencia a la adultez es un momento tan complejo en la vida de un ser humano que el cine tuvo que inventar su propio subgénero: el coming of age. Como Seth y Evan en Supercool, los protagonistas de Los vagos quieren explotar los restos de adolescencia que les queda en el tintero, antes de que la carroza de la adrenalina juvenil se convierta en la calabaza del compromiso y las responsabilidades. Guiada por el caminar flotante de Ernesto, el protagonista, la ópera prima de Gustavo Biazzi se cuela en la rutina desordenada de un grupo de amigos mientras vacacionan entre Posadas e Ituzaingó. Reproduciendo el ritmo que oscila entre la parsimonia de una resaca rencorosa y el estallido hormonal de una noche donde el sexo marca agenda, el director debutante observa de cerca el nacimiento de una nostalgia que hace fuerza por entrar en la mirada encendida de esos chicos que surfean por sentimientos enigmáticos. Saben que no pueden luchar contra el inminente desenlace de una época idílica; solo les queda dejarse llevar por la marea de la incertidumbre. Biazzi los acompaña con su cámara haciendo realidad el sueño de Ernesto: volver eterno ese verano inolvidable.

Esta película de Gustavo Biazzi se proyectará a las 15.50 en la sala 4 del Paseo Aldrey.

 UN VIAJE A LA LUNA 

A los catorce años, Tomás está entrando en la adolescencia, ese momento de la vida en el que no solo hay que enfrentarse a los cambios físicos y emocionales, sino que también algunos recuerdos empiezan a tomar formas más traumáticas. Por eso tiene visitas continuas a un psiquiatra, por eso actúa un poco raro, es algo ermitaño y soporta como puede la extremada normalidad de su familia, que muere por que llegue el verano para ir a un tiempo compartido en la playa, mientras que Tomás quiere escapar… a la luna. La ópera prima de Joaquín Cambre cuenta la historia de una obsesión que toma ribetes de locura, con un personaje que hace equilibrio entre la candidez y la oscuridad, con la imaginación como arma letal. Es en ese terreno donde la película define su condición de coming of age, un género al que responde con los mejores elementos: hay un trauma que dejar atrás, una obsesión que guía el camino, un grupo familiar del que hay que distinguirse, y aparece, sobre todo, la posibilidad de un amor. Ese que hace que el tiempo no avance, y que dicta las mejores canciones. Y también está esa luna, que cuando está roja predice que algo importante está por suceder.

Esta película dirigida por Joaquín Cambre se proyectará este jueves a las 10.30 y 18.30 en la sala 4 del Paseo Aldrey.

 

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