“Drácula es de la gente, es independiente de mí”

El musical más importante de la dupla artística Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler se presentará viernes, sábado y domingo en el Teatro Roxy por sus 25 años. “El éxito de Drácula fue inconmensurable, pero no económico, fue social y cultural”, cuenta Cibrián.

08/04/2016
“Drácula es de la gente, es independiente de mí”
(Fotos: QUÉ Digital)
Juan Manuel Salas

Autor: Juan Manuel Salas

jmsalas@quedigital.com.ar @juasalas

Un hijo cumple 25 años. Se emancipó. Recorrió el mundo y volvió. Drácula, el musical cumplió 25 años. La creación de la brillante dupla artística Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler se independizó. Se volvió parte de un amor popular. De la gente, del pueblo, de todos. Y este viernes, sábado y domingo será de los marplatenses que se acerquen al Teatro Roxy -San Luis 1750-.

Drácula, el musical es un musical de otra época. Otra época en la que había musicales. Pero también otra época del país. Estrenado en los 90 en el Luna Park, Drácula fue un fenómeno, un éxito que le escapó a la lógica y se volvió un espectáculo de masas, de todas las clases que se podían acercar a verlo. Pasa el tiempo y el amor por la obra continúa.

“Hacer Drácula fue como un cuento de hadas”, es lo primero que dice Pepe Cibrián sobre la génesis de la obra y recuerda cómo le llevó el proyecto a Juan Carlos “Tito” Lectoure, un exboxeador que en esa época, junto a su tía, manejaba el Luna Park. “Tito aceptó hacer el proyecto, ellos nunca habían producido y nunca más produjeron a nadie. Drácula fue un gran desafío, como volver a boxear para Tito”.

“En Drácula era lo que yo quisiera, era como ‘Alí Babá y los Lectoure’. Me daban todos los gustos”, recuerda con gracia Pepe en la entrevista con QUÉ y empieza a enumerar anécdotas, como una vez en que necesitaba más presupuesta para agregar 120 trajes a la obra y Tito todo lo que le dijo fue: “Hay Pepe, Pepe”.

-¿Por qué Drácula tuvo tanto éxito?

-El análisis de por qué tuvo tanto éxito Drácula no existe, es imposible y nunca tendré otro Drácula, ya con uno es suficiente. Ese éxito fue inconmensurable. Pero no económico, fue social, fue cultural.

-¿Cómo que social y cultural?

-En esa época la gente podía ir a ver al teatro, los taxistas iban a verlo. Y no por desmerecerlos, hoy la gente que trabaja no tiene el poder adquisitivo para ir. Lo digo con orgullo y honor que todos iban a verlo. Drácula es un clásico que me va a trascender y me sorprende. Está el éxito de nuevo en Buenos Aires, será un éxito en cinco años cuando lo hagamos de nuevo y será un éxito cuando yo ya no esté y lo herede Santiago, mi pareja que es mucho más joven.

-¿Cómo es volver a Drácula cada cinco años?

-El hombre modifica mucho en cinco años. De pronto en un mes modificamos mucho. Mi visión de los personajes no es la misma de hace 25 años, o 20 o 10. Por ejemplo el vínculo entre Lucy y Mina es muy distinto a aquellas dos nenas, es más adulto. Me di cuenta que Jonathan no era tan tonto como yo imaginaba. Me di cuenta que, cuando cantan la canción a dúo con Mina dice “Cuando despierte no te ecnontraré” y eso significa que Mina no es virgen.  Desde ese punto fue mi visión de la versión es muy distinta.

PEPE CIBRIAN 01

-Drácula tuvo siempre cambios, pero mantiene una constante, la de Juan Rodó en el papel del vampiro. ¿Por qué?

-Hubo una prueba muy grande hace 25 años para el papel de Drácula. Drácula iba a ser otro actor y Juan iba a ser Jonothan. Yo lo quería a Juan, pero Ángel, con mucha lógica me pedía que no, porque le parecía que no tenía “aguante”. Pero casi la misma noche de estreno le dije a Juan que el personaje de Drácula era de él y quedó muy sorprendido.

-Convertirse en Drácula antes del estreno y para siempre.

-Es que la vida es eso, golpear puertas, como lo hice siempre. Juan, que no iba a ser Drácula, terminó siendo Drácula y todo un ícono.

-¿Imaginás la obra sin él?

-Algún día también será sin él. Más allá del talento de Juan, pero si no fuera Juan, seguiría siendo Drácula la convocatoria. Acá el espectáculo es Drácula. Drácula es de la gente, es independiente de mí de todos.

-¿Qué es lo que más te gusta de la obra?

-Hay dos momentos que me vuelven loco. La canción del cuello, esa canción de amor a Mina. Y la segunda es la canción de LucyLa tormenta”. Son dos momentos que me alucinan más que cualquier otro.

-Mar del Plata atraviesa una crisis en el área cultural que depende de la Municipalidad, con deudas sobre todo en los actores sociales de la cultura. ¿Cuál es tu visión del arte y relevancia en la sociedad?

-Somos un país muy surrealista. La gente joven gestan sus cosas. Uno ve tantos teatros divinos alternativos, chiquititos. Y yo pienso ‘¿qué van a hacer todos estas personas, ahora que es cada vez más difícil mantenerlo?’ El arte en nuestro país nunca ha sido sustentado por el Estado. En Buenos Aires, el Teatro Cervantes que es tan bello como el Colón está hecho bolsa, el San Martín está destruido. En el Colón estaban abandonados los vestuarios y se arruinaron trajes.

Lo primero que recortan en el mundo entero es arte. Yo sé que la gente no puede ir al teatro, salvo una minoría. Ese es el panorama y ha sido siempre, he hecho toda mi vida teatro, he hecho teatro en sótanos y yo feliz de la vida. Y así terminé en el Luna Park, un lugar con el que ni había soñado.

-¿Te sigue sorprendiendo haber llegado al Luna Park?

-Es que fue encontrarme justo con la persona adecuada en su momento adecuado. Tito dependió de mi capacidad y yo dependí de él para hacer Drácula.

Pasaron 25 años de la aparición de Drácula en el Luna Park y pasarán cinco años más para que vuelva a la ciudad. Pero este fin de semana -viernes a las 21, sábado a las 19 y 22.30 y domingo a las 20- Drácula vuelve a ser de la gente y de Mar del Plata.

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