“Fuerza Bruta”, el grito de guerra de Diqui James

El director de “Wayra”, el espectáculo con el que la reconocida compañía hace temporada en la ciudad, habló con QUÉ Digital acerca del teatro de “vanguardia”, la recepción del público y el proceso creativo. “Es un trabajo de mucha complejidad”, dice.

13/01/2018
“Fuerza Bruta”, el grito de guerra de Diqui James
(Fotos: Prensa "Fuerza Bruta")
Alina Rodríguez Martín

Autor: Alina Rodríguez Martín

redaccion@quedigital.com.ar @AlinaNahime

Diqui James es el director de “Wayra”, el espectáculo con el que Fuerza Bruta hace temporada en Mar del Plata, con presentaciones diarias en el Centro Cultural Estación Terminal Sur del Paseo Aldrey. Diqui James es, también, quien encontró la fórmula para resolver un espectáculo que sin dudas no pasa inadvertido para el público. En un mano a mano con QUÉ Digital, asegura que el resultado de hoy es parte de un proceso que comenzó en los años ‘80.

“En los ’80 ingresé a un grupo que se llamaba la Organización Negra, con el que empezamos a hacer teatro en Cemento pero era algo más oscuro. Después comenzamos a investigar la parte aérea: en 1989 hicimos un espectáculo en el Obelisco y en 1992 con parte de ese grupo creamos De la Guarda. Ahí entramos en este lenguaje más festivo y colorido y en el 2005 armé con parte de esa gente Fuerza Bruta“, sintetiza James a modo de currículum vitae. 

A punto de estrenar en San Pablo (Brasil), el director dice estar “chocho” por hacer temporada en Mar del Plata. “El público recibe la obra de una forma muy festiva”, destaca respecto a la puesta en escena en manos de  los artistas Camila Taranto, Dana Heiber, Paula Mariño, Daiana Fernández, Narela Juárez, Solsire Pinto, Macarena Fuentes, Andrés Muchnik, Santiago Racca, Esteban Lisazo y Matías Lanzillotta; además de Leandro Aleza (músico) y Ana Frenkel (coreógrafa).

- ¿Por qué “Wayra” como nombre del espectáculo?

-Estábamos trabajando con diversos materiales y en uno de los ensayos probamos generar viento. Me gustó cómo sonaba la palabra en quechua, sonaba diferente y era una palabra simple. Siempre me costó poner nombres, por ejemplo el nombre de la compañía -Fuerza Bruta- era un grito de guerra que hacia de pendejo. Tras dos años de trabajo quise renombrarlo pero ya era reconocido así.

- ¿Cómo es el proceso de pasar de tener una idea a hacer algo concreto?

– Hace muchos años que trabajo con un grupo. Tenemos una historia, un lenguaje en común. Las pruebas las hacemos entre un equipo de producción e ingeniería. Comenzamos las pruebas en una escala chica para pasar a la escala grande. Es un trabajo de mucha complejidad porque hay que buscar los materiales para lograr los efectos. Y esas primeras pruebas las realizamos con actores con los que trabajamos hace mucho y también compartimos un código.

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- ¿Qué buscás en los actores con los que trabajás?

– Abrimos castings para nuevos actores y lo que buscamos es que estén físicamente preparados pero también es importante que logren una conexión física, emocional. Que puedan subir y bajar. La parte del rango expresivo es importantísima para este tipo de obra.

-¿Qué te motiva a crear?

– La motivación, no sé. Es imposible entender en qué momento. El hecho es inexplicable, no sé de dónde surge. Siempre me gustó el carnaval, esa fiesta popular donde se expresan desde los chicos hasta los viejos, y todos salen a la calle están parados, se mueven colectivamente. Esa celebración de emoción sin sentido siempre me llamó la atención como el fútbol o un recital. Pero la esencia es el carnaval.

-¿Cómo ves las políticas culturales en nuestro país?

– Creo que hay un debate que nunca tenemos, el de un Estado con políticas públicas culturales. De Cemento (1980) a ahora no veo que el Estado banque con políticas culturales. Y entiendo que hay necesidades sociales a las que hay que responder. Pero a mí me encantaría que haya políticas más activas. Probar cosas nuevas, hay que atravesar cosas nuevas. En nuestro país no hay una tradición de teatro callejero, pero no me refiero a poner un escenario en la calle sino a tener un lenguaje en la calle, un lenguaje artístico.

- Se dice que Fuerza Bruta es teatro de vanguardia, ¿lo sentís así?

– Creo que es un gran error de los últimos 200 años; el teatro nunca fue solemne. Me parece que se asoció la palabra “teatro” con la solemnidad de la literatura, donde  la palabra es la que va llevando la acción. Pero creo que el teatro siempre mantuvo el lado salvaje, primitivo y popular como la pintura, la música. Siempre tuvo ese lugar de celebración, de romper con lo cotidiano y nosotros nos inspiramos en eso. Hacemos un espectáculo para que cualquiera lo pueda entender y para salir de lo cotidiano. Y que el público pueda abrazar lo que sucede.

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