La narrativa como puntapié para escribir y leer libremente

En la previa del taller sobre la ficción de Rodolfo Walsh que brindarán el lunes en Club Tri, los responsables del proyecto “Taller de Narrativa” hablan sobre literatura, lenguaje y aprendizaje.

22/09/2018
La narrativa como puntapié para escribir y leer libremente

Desde hace un tiempo, Emilio Teno y Mariano Taborda llevan a cabo talleres de lectura y escritura en Mar del Plata, despojando prejuicios y brindando herramientas para que cualquiera que así lo desee pueda expresarse. La narración y sus caminos pueden cobrar múltiples formas, la clave está en encausarlas y darles un sentido.

La excusa que encontró QUÉ Digital para conversar con los impulsores de esta actividad es el seminario-taller sobre la ficción de Rodolfo Walsh, que tendrá lugar el próximo lunes a las 18,30 en el Club Tri, de 20 de Septiembre 2650. Quienes deseen obtener más información pueden comunicarse a talleresclubtri@gmail.com o tallerdenarrativamdp@gmail.com.

Más allá de este evento puntual, durante todo el año Teno y Taborda dictan talleres de lectura y escritura narrativa y, actualmente, cuentan con más de 60 participantes. Emilio Teno publicó dos libros de poesía en Argentina y España, en tanto Mariano Taborda trabajó como corrector, editor y redactor en diversos medios gráficos y digitales.

En ese marco, y por fuera del seminario sobre la ficción de Walsh, se encuentra abierta la inscripción para la última tanda de talleres del año que se desarrollará en la segunda semana de octubre. Quienes estén interesados en participar pueden escribir a Taller de Narrativa en Facebook e Instagram o comunicarse al 2235602796.

 UN SEMINARIO SOBRE LA FICCIÓN DE WALSH  

El objetivo del evento que se desarrollará en Club Tri el próximo lunes, según Taborda, es “poner el foco en la obra cuentística de Rodolfo Walsh, aspecto menos explorado de su escritura”. Su desaparición en manos de la dictadura y el trabajo de investigación periodística son los dos faros que han acaparado toda la atención sobre su obra.

Sin embargo, la ficción de Walsh -sin el reconocimiento que merece por calidad y evolución interna- representa uno de los puntos más altos de la literatura argentina, según expusieron los organizadores del encuentro. A partir de ocho hipótesis de lectura, se explorará la rica y polifacética obra del escritor argentino. Con material audiovisual y una modalidad participativa, “se reconstruirá el último cuento escrito por Walsh que fue sustraído por los militares” destacó Teno. Y a partir de ello, se buscará reparar el genocidio cultural que se realizó en la última dictadura militar.

– ¿Por qué volver a Walsh y por qué su ficción?

Mariano Taborda:- Hay dos facetas de Walsh que son muy conocidas. Por un lado, inventó el periodismo de investigación en nuestro país. Nunca más se volvió a dar esa rigurosidad en el trabajo con esa calidad en la escritura. En la misma línea, fue uno de los creadores de la no-ficción. Por otro lado, es el arquetipo del intelectual comprometido; la imagen de su último día de vida, entregando la lúcida carta abierta a las juntas, es una referencia insoslayable. Esos dos aspectos, los más explorados, opacan su trabajo en la ficción.

En los cuentos, por evolución interna y variedad, anida la obra de lo que parece más de un escritor. De los primeros relatos policiales al estilo inglés pasamos, en pocos años, a los cuentos elípticos o polifónicos que dan cuenta de un trabajo de gran sofisticación con la materialidad del lenguaje. Conocía la técnica narrativa como pocos. Consideramos que su obra de ficción está entre las mejores de nuestra literatura. Y creemos que poner luz sobre ellos es una reivindicación necesaria.

- ¿Cómo va a ser la dinámica de trabajo este lunes en el Club Tri?

Emilio Teno:- El seminario lo pensamos más como un evento interactivo que como una tradicional exposición académica en la que dos señores disertan acerca de un tema. Intentamos sacar la discusión sobre la ficción literaria de un ámbito endogámico en el que, generalmente, los papers se alimentan de otros papers y el texto en sí va queda marginado.

Por eso cuando la gente del Club Tri nos acercó la propuesta de hacer un taller de literatura en su espacio, nos pareció una gran oportunidad de abrir el juego. Entonces, surgió la ficción de Walsh como temática plausible para una gran variedad de público.

El cronograma tendrá contenido audiovisual y una recreación biográfica donde, a partir de textos propios, tomamos cuatro momentos epifánicos de la vida de Walsh. Luego, viene la parte nodal y expositiva en la cual abordamos las ocho hipótesis de lectura con su respectivo desarrollo.

Y, finalmente, haremos un juego colectivo, una suerte de homenaje-taller, en el que invitaremos al público reescribir un cuento de Walsh secuestrado por los militares. Ese cuento se llama Juan se iba por el río y sólo conocemos de él, a partir del testimonio de su compañera y de un detenido en la ESMA, la estructura argumental, el título y el comienzo.

- ¿Está pensado para un público en particular?

ET:- Buscamos un tono en el que puedan estar contenidos tanto quienes son especialista en literatura, como quienes gustan de la literatura pero desconocen la de Walsh y quienes conocen otras facetas de la obra de Walsh y sienten curiosidad sobre sus cuentos.

- Por fuera de este taller puntual, y de acuerdo a su experiencia, ¿se puede enseñar a escribir?

ET:- Por supuesto que se puede aprender a escribir. Lo que no se puede es aprender a escribir sin aprender a leer. Son actos indisociables para todo aquel que quiera aprender el oficio de la literatura. En nuestro taller ponemos mucho énfasis en el modo de leer, en la forma de ir a interrogar un texto hasta agotar en él aquello que tiene para decirnos. Hay muchas teorías sobre cómo debe enseñarse el oficio de narrador incluso hay quién sostiene que no puede adquirirse. Nosotros equiparamos el oficio del narrador al del ebanista. Ambos trabajamos con la materialidad: ya el lenguaje, ya las maderas nobles. Ambos con las herramientas: acá con sintaxis, armas retóricas, musicalidad, polifonía; allá, gubias, prensas y martillos. Es el oficio del artesano el que debe aprenderse y eso puede lograrse con dedicación y paciencia.

– ¿Cómo trabajan en los talleres que desarrollan durante el año?

MT:-  Trabajamos en formato taller, con grupos reducidos. Para todos los encuentros trazamos consignas de lectura y escritura. Corregimos los textos luego de una lectura en vivo y vemos cómo funcionan los procedimientos. Tenemos otro momento “teórico”; lo entrecomillamos porque intentamos que sea lo más participativo posible, a partir de las lecturas.  Nuestro plan de trabajo está pensado en cuatro niveles, cada uno de ellos de diez encuentros cada uno. No tiene que ver con el nivel de escritura que traen los participantes, sino con un trabajo que consideramos acumulativo.

Todos comienzan en el nivel inicial. Se da que hay gente que nunca escribió más que la lista de las compras del mercado y quienes llegan con libros publicados, eso no es una dificultad: el trabajo es colectivo pero el proceso es individual. En cuanto a los niveles, en cada uno trabajamos diferentes procedimientos, cada vez con mayor complejidad. Comenzamos con nociones como ficción y narrador (cuestiones básicas) para luego trabajar la polifonía, el relato enmarcado o la microficción que requieren mayor destreza técnica.

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