Mercedes Elordi: “La actividad artística es un eterno comienzo”

La actriz, dramaturga y directora se sincera en una entrevista íntima y habla sobre los reconocimientos y el proceso creativo detrás de “La música del viento” y “El legado” , las dos obras con las que se presenta en esta temporada. 

23/02/2018
Mercedes Elordi: “La actividad artística es un eterno comienzo”
(Fotos: prensa)
Alina Rodríguez Martín

Autor: Alina Rodríguez Martín

redaccion@quedigital.com.ar @AlinaNahime

Al trazar un balance sobre su exitosa temporada de verano en Mar del Plata, la actriz, dramaturga y directora Mercedes Elordi reflexiona sobre el proceso creativo, habla de los reconocimientos y admite que “la actividad artística es un eterno comienzo”, en una entrevista con QUÉ Digital.

Semana a semana Elordi asume “El legado”, en un unipersonal escrito e interpretado por ella, bajo la dirección de José Toccalino, con funciones todos los sábados a las 21 en el espacio teatral Cuatro Elementos de Alberti 2746. Y además, apuesta a hacer temporada con “La música del viento” obra que dirige y se presenta todos los viernes a las 20 en la Teatro Melany del Centro de Arte Radio City + Roxy + Melany ubicado en San Luis 1752.

Sin dudas, la actriz marplatense vive un gran presente creativo ya que obtuvo excelentes críticas y una destacada temporada: recibió múltiples reconocimientos, entre ellos la mención especial del Premio Vilches otorgado por la Secretaría de Cultura, el premio “Derechos Humanos en Escena” de la Dirección Municipal de Derechos Humanos y el Premio Estrella de Mar como actriz protagónica de drama.

- En esta temporada tu trabajo fue muy reconocido ¿Cómo lo recibís? ¿Lo esperabas?

- Uno siempre espera algún tipo de reconocimiento por su trabajo, sea cual sea su profesión, de modo que esos reconocimientos pueden tomar diversas formas. En el caso de la actividad artística, llega del receptor de tu trabajo, de su mirada, su emoción. Pocas veces en mi vida tuve la alegría de recibir un reconocimiento tan sentido y profundo, que llegó tanto del espectador liso y llano, como del evaluador. No puedo negar la sorpresa que me generó que llegaran los premios de distintos organismos, fue muy emocionante y vertiginoso todo. Ahora que ya se calmaron esas emociones intensas, miro todo con más calma, lo recibo con alegría y con la certeza de que voy en buen camino, que año a año puedo mostrar un crecimiento profesional. Esto también me genera un compromiso mayor, tanto para las obras en curso como en los proyectos que vendrán. Y lo más importante, la mirada del espectador que sale emocionado de la función o el abrazo de los colegas, se reciben como la caricia materna o la buena nota que la señorita de la primaria ponía en mi cuaderno, es una sensación parecida. 

“La música del viento”, escrita y dirigida por Elordi es una obra en la que durante 70 minutos, los actores Sofía González y Patricio Paz sumergen al público en la historia de Julia y Pedro quienes por circunstancias no previstas quedaron varados en el desierto de Atacama a la espera del rescate. Julia es una investigadora científica dedicada al trabajo académico que decidió viajar al desierto en busca de muestras del suelo, y Pedro, un joven baqueano del lugar. En medio de ese momento único y crítico en sus vidas surgirá un vínculo de amor profundo que superará las barreras culturales y los prejuicios de clase.   

- ¿Qué te inspiró para hacer “La música del viento”? ¿Cómo fue el trabajo hasta llevarlo al escenario con público? 

-  Surgió de un trabajo de taller, así que hay algo de azar en la obra. No obstante, me interesó desde un primer momento ubicar a los personajes en un espacio no convencional, que generara conflicto en sí mismo. Así apareció la imagen del desierto de Atacama y comencé a investigar. No conozco ese lugar pero ya estoy enamorada de su firmamento. Dicen que es el más bello del mundo, se organizan excursiones nocturnas sólo para mirar el cielo. Y así investigué todo cuanto pude, hasta accedí a un manual de supervivencia y aprendí cómo se logra conseguir agua por medio de un atrapanieblas. Este método se usa ya en muchas partes del mundo y de manera más sofisticada.

El primer paso fue tener la obra escrita, la primera versión. Sabía que no era la definitiva y que terminaría de escribirla a lo largo de los ensayos. Una parte de la dramaturgia la hago en soledad y otra parte con el trabajo de los actores. Patricio Paz y Sofía González se metieron en la piel de los personajes y los dejaron hablar. Ensayamos la obra durante tres meses, reuniéndonos varias veces por semana. Fue un período muy rico e intenso, con una entrega absoluta de parte de ellos. Luego hicimos temporada en Buenos Aires, de modo que a Mar del Plata llegó una obra madura en todo sentido. Creo que estamos en el mejor momento de “La música del viento”, la obra que enamora.

A su vez, la actriz, directora y dramaturga eligió a apostar por la temporada local presentando “El legado”, un unipersonal escrito e interpretado por ella, bajo la dirección de José Toccalino. Con funciones todos los sábados a las 21 en el espacio teatral Cuatro Elementos, la obra emociona al público que aplaude de pie el final de cada función.

el legado

- ¿Cómo surgió “El legado”? ¿Qué te sorprendió durante la exploración? 

– Llegó por varios caminos. Por un lado, el deseo de volver a actuar en un unipersonal, por otro mi presente familiar, en el que soy abuela por primera vez y en el que el universo de la ancianidad está tan cercano. Y fue esto último lo que me llevó a pensar en las abuelas que siguen buscando a sus nietos, que hoy tienen más o menos la edad de mi mamá. Entonces comprendí que ellas, las abuelas, están cansadas, que van quedando menos, que tienen que afrontar enfermedades y necesitan asegurarse que alguien siga lo que ellas comenzaron. Ese fue el disparador. Supe desde un primer momento que tenía que ser una historia ficcionada pero sustentada en la verdad, una historia única, singular.

Así fue que llegué a Ledda Barreiro, Susana Bedrossian, Marta Abachian, Emilce Flores de Casado. Llegué a hablar personalmente con ellas. También me comuniqué con Angelita, pero no llegué a encontrarme con ella personalmente. Encontré en la web muchísima información de la que hice acopio. Esto fue antes de las entrevistas, de modo que cuando nos encontramos no les pregunté nada de eso, sino acerca de sus vidas, sus gustos, sus miedos, su música preferida, justamente aquello que contribuyera a construir un personaje que tuviera algo de cada una de ellas. Luego vino una etapa en soledad de mayor acopio de información. De este tema hay muchísimo en la web. Incluso, llegué a buscar testimonios de apropiadores, la mirada opuesta. En un momento sentí que estaba en un punto muy oscuro y que no iba a poder convertir ese infierno en una obra poética y amorosa. Pero tenía un compromiso asumido con estas mujeres. Eso me motivó a escribir. Tuve que tamizar mucha información, cuidar el vocabulario en detalle y ubicarme en la “delgada línea de lo justo”.

- A la hora de la puesta en escena ¿cómo trabajás? 

- Primero trabajo las escenas con los actores sin pensar demasiado en la puesta. La obra se va revelando. Es muy loco, pero la autora escribe algo y la directora, siendo la misma persona, puede descubrir otras cosas que a la autora se le escaparon. Me apoyo mucho la música y en la escenografía. Incorporo los rubros técnicos en el proceso de ensayo. Tengo la suerte de trabajar con mi marido, Edgardo Aguilar, que hace la escenografía y diseño de luces, aporta ideas muy interesantes que luego las plasmamos en la puesta. La música abre otro juego. Hay escenas que no necesitan de una sola palabra; basta con dejarse llevar por la música y que los personajes cuenten a través de ella.

Insisto mucho en el trabajo de texto, en el “decir” de los actores. Como directora, busco la verdad en la actuación de los actores, por más disparatada que parezca la situación. Así no caemos en una idea de actuación, un arquetipo, una forma o una caricatura, sino en el personaje en carne viva. Si eso funciona, la obra funciona. Si eso no está, por más que la llenemos de luces de colores, no pasa nada. Como actriz hago la misa búsqueda. El hecho de ser actriz me ayuda mucho en la dirección, porque entiendo a los actores y lo que les pasa durante el proceso de ensayos, de algún modo también lo sentí yo en algún momento. Tengo la fortuna de trabajar con muy buenos actores, que siempre llevan propuestas para probar.

 – ¿Cómo continúa tu 2018 en cuanto a lo laboral? 

- Con certezas e incertidumbres. “La música del viento” reestrena el sábado 14 de abril a las 20 en Patio de Actores (Capital Federal), la sala que nos vio nacer. También tenemos acordadas funciones en gira.El legado” está buscando pista para aterrizar. Estamos definiendo en qué sala estaremos haciendo funciones en Buenos Aires. Todo está por hacerse. También está viva otra obra mía, “Entropía o el orden de lo vano”, que estuvo la temporada pasada en Mar del Plata, con varias posibilidades de seguir haciendo funciones.

Tengo algunos nuevos proyectos que se están gestando. Una obra ya escrita y otra que anda dando vueltas, pero no quiero atropellarme a mí misma. Prefiero ir paso a paso, creciendo en cada nueva propuesta. Eso es lo que tiene la actividad artística, es un eterno comienzo.

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