“Las canciones son herramientas de lucha y resistencia”

Miss Bolivia se presenta el viernes a la noche con su proyecto musical que fusiona cumbia, reggae y hip hop. La cantante considera que “el purismo es un síntoma mucho más nocivo dentro de la música que el machismo”.

03/09/2015
“Las canciones son herramientas de lucha y resistencia”
(Foto Facebook Miss Bolivia / Julieta Saavedra)
Juan Manuel Salas

Autor: Juan Manuel Salas

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Chetos y gronchos bailan la cumbia fusión de Miss Bolivia. Sus temas suenan en bailantas del centro y en boliches cool de Playa Grande. Desde lo marginal, María Paz Ferreyra irrumpió hace años en la escena musical latinoamericana con un mensaje fresco de libertad, lucha y resistencia. Este viernes desde las 21 se presenta en Casa Rock, Córdoba 2580.

En sus canciones, Miss Bolivia se define como negra, yegua, torta y guerrera. En sus canciones dispara manifiestos a favor de la libertad sexual, de causas sociales, de la marihuana y bardea a la policía. En sus canciones canta lo que siente, grita lo que siente, se muestra como siente. “Lo hago así porque no tengo otra opción, me surge desde adentro”, dice Paz.

-Muchas letras de cumbia y hip hop son machistas y misóginas ¿Sufriste algún problema de esos en la escena musical en la que te movés?

-Yo nunca tuve un episodio machista en la música y creo quizás las ideas sobre el machismo en la música son un poco como ideas residuales que no tienen que ver con la realidad. Yo fui absolutamente respetada desde el día cero, al contrario fui muy ayudada por colegas varones. Como éramos pocas nos dieron cabida. Puede ser que haya estilos donde las líricas o contenidos sí estén más impregnados por el contenido machista o misógino como en la cumbia o el Rap. Pero como mujer artista, jamás.

-¿Cómo ves la irrupción de la cumbia en toda la sociedad?

-Siento que es como le pasa a los estilos musicales, la cumbia tiene su historia evolutiva. Creo que el género fue atravesando distintos momentos. Es un capital cultural y musical que como ritmo latinoamericano nos pertenece y nos representa. Al principio era ultra popular, después fue muy estigmatizado y vino lo que es la cumbia villera, que tenía contenidos tildados de hacer ciertas apologías o cierta misoginia, pero en realidad no hacía más que comunicar una realidad social que pasaba en ciertos sectores. Entonces molestó y se la discriminó y fue tildada de groncha, se la relegó a los sectores populares y había mucha resistencia y rechazo.

-¿Y cómo pasó de ser tildada de “groncha” a que la escuchen también los “chetos”?

-Cuando ciertos sectores, artistas y productores se animaron a reapropiarse del género, ya con su substrato digital, y lo empezaron a mezclar con otras bases para poder llevarlo a otros pistas de baile. Creo que ese trabajo fue como de lubricación, se lubricó la escucha colectiva de la cumbia para que pueda ingresar el género nuevamente y se abrió el juego, el abanico social y muchos artistas de diferentes procedencias se animaron a hacer cumbia.

-¿Hubo resistencia de algún sector a que esto pasara?

-Estallaron los purismos musicales que frenaban mucho, empezó a bastardearse el estilo y nos apropiamos todos de la cumbia.

-¿En tu caso?

-A mí no se me caen los anillos por hacer cumbia y a ningún artista tampoco. Nadie se pregunta si está bien o mal ahora, antes estaba la paranoia de pensar: “Huy, estoy haciendo una cumbia”. Cuando vos me preguntás si tuve problemas con las cuestiones machistas, no, no tuve, pero sí tuve problemas con los sectores puristas. El purismo es un síntoma mucho más nocivo dentro de la música que el machismo.

-¿Y cómo se rompe con esa resistencia de los puristas?

-Eso sí fue jodido, fue un trabajo de alejamiento, de instalar, de flexibilizar la escucha de los puristas y fue un laburazo.

-Hablás de purismo, pero muchas veces uno cae en eso para intentar explicar el estilo de un artista, para entenderlo o definirlo.

-Nos pasa a todos, no estoy criticando, pero es así, tenemos una mente clasificatoria. Entonces para comprender nos enseñaron a catalogar. Ok, si necesitás una palabra para describir mi estilo la palabra es fusión y listo, fijate vos.

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“La ética de un artista y la responsabilidad social de un artista tienen que ver con una cuestión comunicadora contracultural o de resistencia o política. No lo digo partidariamente sino políticamente como lo que indica la política”, explica sobre el contenido de resistencia y pelea de sus canciones.

 -¿Y qué te parece cuando un artista hace proselitismo político?

-No me expido al respecto, porque me parece que es una cuestión personal de cada individuo. Estamos en un momento que estamos luchando por la libertad, por la libertad de elección, y si a un artista le gusta ser la cara de un partido no hay drama. No me interesa, me la baja ponerme a juzgar. No tengo ni voz ni voto y creo que nadie la tiene para expedirse al respecto. Estamos en la era donde todos critican todo y ya me la secaron con eso.

-En “Rap de las madres” les dedicas el tema a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo ¿Qué sentiste con la noticia del nieto recuperado 117?

-Yo me pongo contenta. Siento que nuestra misión de artista es comunicar, ser parte de escribir la historia, asignar voz a quienes no han podido decir ni manifestarse. Cuando pasan estas cosas siento que estamos hablando el mismo idioma. Considero que las canciones, o cualquier fiesta estética, son herramientax de lucha y resistencia. Cuando pasan estas cosas de justicia, en donde se van acomodando los karmas, me pone feliz, orgullosa.

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El viernes a la noche Miss Bolivia pretende volver la noche marplatense en una fiesta de  baile, cuerpos transpirados, cumbia, hip hop, reggae y lo que se le ocurra a María Paz. Cantará temás de Alhaja (2010), se centrará en la fuerza de Miau (2013) y adelantará material de lo que se viene del nuevo disco, que saldrá tentavimante en septiembre de 2016. A menear la rola.

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