“La música llega o no llega a la gente, y ahí está la clave”

Los marplatenses de Morbo y Mambo, radicados en Buenos Aires, pasaron este fin de semana por la ciudad para presentar su nuevo disco, Muta. “La música que nos gusta, es la que hacemos”, definen.

12/11/2017
“La música llega o no llega a la gente, y ahí está la clave”
(Foto: Gonzalo López / Morbo y Mambo)

Diez años después de su formación y tras la partida a Buenos Aires, los marplatenses de Morbo y Mambo pasaron este fin de semana por la ciudad para presentar su reciente material, Muta. La banda, que se define por tener un “pulso rockero que incita al baile”, asegura que en este nuevo material hubo “una decisión concreta de no repetir estructuras, de no caer en nuestras zonas de confort” y sostiene al hablar de objetivos y proyecciones que “la música llega o no llega a la gente, y ahí está la clave de todo”.

Morbo y Mambo fue formada en 2007 por marplatenses que se radicaron en San Telmo, Buenos Aires. “Somos exiliados por elección”, explican en una entrevista con QUÉ Digital en el marco de una visita a la ciudad, donde se presentaron este viernes en Teatriz.

Alguna vez, Morbo fue definida por su propios integrantes como una “música que cabalga sobre el humeante y húmedo dub, entrando y saliendo de un funk frontal, que aterriza en el kraut rock y emana, inevitablemente, un halo psicodélico” y más tarde también como “una banda esencialmente instrumental, que nunca cesa de mutar y de abordar los géneros musicales sin prejuicio”.

“La música que nos gusta, es la que hacemos“, defienen Manu Aguilar y Maxi Russo y cuentan qué implicó su partida hacia Capital Federal, cómo enfrentan el “riesgo” que conlleva su proyecto y cómo proyecta la banda el futuro inmediato, tras la reciente salida de Muta, donde introducen voces invitadas de Nick Allbrook (Pond), Andrés Nusser (Astro, Karakoram y Santiago Motorizado (El Mató a un Policía Motorizado).

MORBO Y MAMBO

- ¿Los ayudó de alguna manera haberse ido a Buenos Aires teniendo en cuenta el tipo de proyecto?

Manu: -Un poco sí, pero igual acá siempre hubo algo… siempre hubo mucho jazz, estuvo bien mirado lo instrumental. Me parece que nos dio algo de urgencia, como de activar e ir un poquito más rápido el hecho de no vivir en nuestra ciudad.

Maxi: -Hoy en día la cosa está mucho más federal y muchas bandas que viven en el interior del país van a Buenos Aires y pisan como una banda local. Estar allá te permite estar ahí donde suceden un montón de cosas, pero a la vez mismo acá -con todas las bandas que hay-, en Mendoza, en Córdoba, está sucediendo algo que ya no es que tenés que irte a Buenos Aires para decir que tenés una carrera. Hace diez años era muy diferente todo. Hoy en día con la tecnología como está y las plazas como están creciendo culturalmente, más allá de los apoyos que puede haber, ya no es tan imprescindible estar en Buenos Aires.

A Morbo le ayudó también, por el tipo de música, estar en Buenos Aires por cultivarse de toda la música que llega desde otros lugares, que sigue sucediendo. Buenos Aires tiene una oferta cultural que no está en ningún otro lado.

- ¿En algún momento sintieron que elegían un camino más arriesgado?

Manu: – No te diría ni que nos dio más fuerza ni menos, fue como un hecho: la música que nos gusta es la que hacemos. No nos determinó, pero sí creo que sabemos eso.

Maxi: -Tampoco la banda se creó para buscar cierta cosa. La música que se fue creando fue la que se sentía tocar. Morbo es la música que me mueve realmente, es donde me encuentro. Entonces sí el camino quizás no es tan directo como si fuésemos una banda de canción donde el mensaje es mucho más directo y que le llega a la gente más rápido. Pero creo que nunca nos lo cuestionamos, era la música que queríamos hacer.

- ¿Muta qué viene a proponer?

Manu: -Desde lo musical intenta seguir buscando intuitivamente sonidos. Nosotros no tenemos un prejuicio ni cuando escuchamos música, ni cuando vemos un peli, ni nada. Es como que tratamos de ser muy permeables. Fue algo a lo que fuimos llegando cuando nos pusimos a buscar material. Hay una decisión concreta de no repetir estructuras, de no caer en nuestras zonas de confort. Fue como ‘che, esto nos sale, está bueno, busquemos otra cosa’, pero por una cuestión de renovarnos nosotros. Nos pasa cuando tocamos en vivo que siempre nuestro temas tienen algo distintos porque buscamos esas zonas como para divertirnos o no aburrir.

Maxi: -También hay algo que es real y es que los instrumentos y las personas fueron cambiando, y eso marcó mucho también los cambios de la manera de componer, las búsquedas diferentes.

- ¿Cuánto proyectan a corto y largo plazo los objetivos que se proponen alcanzar?

Maxi: -Uno proyecta y trata de trabajar organizadamente. A medida que van pasando los años y los discos siempre tratamos de mejorar en esa parte, de poder proyectar mejor, de tener objetivos, pero después hay una realidad que es que la música llega o no llega a la gente, y ahí está la clave de todo. Vos podés planear, podés tener plata para poner gastos en producción, lo que quieras, pero si no le llega a la gente no pasa nada. Entonces como que también está en eso la cuestión, es la magia de la música y del arte que va más allá del planeamiento o de las ideas que uno pueda querer. De repente uno piensa algo de su obra y la persona después tiene mil maneras de interpretarlo y de ver qué le llega y qué no le llega.

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