“Ataraxia”: Eugenio Cuttica y el arte del no pensamiento

El artista argentino exhibe en el Museo MAR la muestra “Ataraxia”. En una charla con QUÉ Digital a horas de su inauguración, Cuttica analizó las obras desde adentro. Un recorrido audiovisual junto al artista.

21/01/2018

“Ataraxia: estado de ánimo gracias al cual un sujeto alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad,mediante la disminución de sus pasiones y deseos que pueden alterar su equilibrio mental y corporal. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos”.

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Al ingresar a la sala II del Museo de Arte Contemporáneo de la Provincia de Buenos Aires, las sensaciones son tantas como cantidad de visitantes. Es que “Ataraxia”, la nueva exhibición de Eugenio Cuttica, permite interpretaciones, cuestionamientos hacia los demás, pero también hacia uno mismo.

La iluminación resulta clave para crear el clima adecuado: tenue, como si el espectador estuviera invitado a espiar qué es lo que sucede dentro de ese cubo de hormigón. Ocho barcas de madera están dispuestas por el espacio de una forma que impulsa a caminar entre ellas. Cada una representa una etapa del camino que este artista argentino de 60 años propone descubrir.

Faltan sólo tres horas para la apertura al público y Cuttica recibe a QUÉ Digital desde adentro de las salas de exhibición. En medio de la definición de los últimos detalles del montaje de la muestra, el artista logra analizar su obra en profundidad.

“Las barcas son el vehículo que va sobre el agua, y el agua es el inconsciente, lo que nos permite atravesar de una orilla a otra y hacer una transformación. Sobre ellas van sucediendo distintas cosas en ese camino transformador. Además del simbolismo individual, las ocho barcas tienen un lenguaje de ciertos códigos y principios de una verdad subyacente”, explica.

Cuttica habla pausado, un poco hacia adentro, como en introspección. En definitiva, transmite el pulso indicado con el cual se debe recorrer “Ataraxia”. “Según Aristóteles, la realidad no está dentro de la caverna, de la sombra, sino que proviene de afuera de la caverna, de donde proviene la luz. Esta instalación habla de esos principios”, ejemplifica.

-¿Qué esperás que se genere en quienes visiten la muestra?

- Mis muestras no están dirigidas al pensamiento, ni surgen del pensamiento; surgen del hemisferio derecho, que es el de la intuición, por lo que no se necesita ser educado. El arte verdadero atraviesa todo y supera todas las divisiones sociales, de países, de edades, etcétera. Lo que sucede es que a las personas, al ver una cosa así, les entra el conocimiento por otro canal; se producen muchas situaciones emotivas de gente que se me acerca a agradecer y se larga a llorar. Porque va dirigido al alma, va dirigido al corazón.

EUGENIO CUTTICA MUESTRA ATARAXIA MUSEO MAR  (2)

Al recorrer la sala se puede distinguir en las obras de Cuttica un hilo conductor, algo que las une. Una niña, Luna, que se repite en las instalaciones y los lienzos, representa diversas significaciones según su contexto. Custodiada por tres tules con retratos de adultos mayores hechos con aerografía que cuelgan desde el techo, Luna aparece en varias de las barcas y atraviesa las etapas que luego, en la sala I, la llevarán a alcanzar la ataraxia. “La niña sobre la silla es la feminidad en estado de pureza, mirando hacia el horizonte, que es la mirada de la conciencia”, explica el artista.

 SENTIMIENTO MARPLATENSE 

La última exhibición que este artista de reconocimiento internacional había realizado en Argentina había sido en 2015 en el Museo Nacional de Bellas Artes. Y ahora regresa a Mar del Plata, como hacía cada año en su infancia.

“Desde que nací y hasta los 20 años, mi familia tenía el rito de venir tres meses a Mar del Plata. Yo hacía surf, alquilaba caballos, andaba en bicicleta; o sea, yo vivía todos los días como una celebración en esta ciudad. Y dibujaba mucho, dibujé desde los 7 años, con muchísima conciencia de lo que hacía y muchísimo rigor. Hacer una exposición en esta ciudad y en este museo nuevo -discúlpenme la voz, pero me emociona- es para mí algo muy fuerte, tiene mucho que ver con mi historia. Lo hice por el museo, lo hice por la ciudad, lo hice por mí mismo”, asegura.

 LA ATARAXIA 

Cuttica recomienda empezar por la sala II, ya que las barcas son las que conducen luego hacia la sala I. Las sensaciones que produce esta gran instalación son diversas, pero lo que se hace escuchar es el silencio. Quizás sea por la impresión que las 105 niñas descendiendo desde diez metros de altura producen, o porque toda la iluminación de la sala surge desde el interior de cada una de ellas. Una vez más, la luz es protagonista. Acompañada por un gran árbol de la vida sobre la pared, esta instalación invita a detenerse un largo tiempo frente a ella. 

Este conjunto, que vendría a ser como una especie de templo laico, pone a las personas que lo ven en una actitud de perplejidad. Es decir, elimina el ruido del pensamiento y, al verlo, se alcanza un estado meditativo”, describe.

“Mi forma de trabajar es con el corazón en la mano. Yo lanzo este amor en forma de trabajo y es correspondido; esa corriente energética con la gente sucede todo el tiempo”, asegura Cuttica. Habrá que acercarse a comprobarlo.

UNA MUESTRA MONUMENTAL

Unas setenta personas trabajaron en la planificación y el montaje de “Ataraxia” durante seis meses para que hoy se pueda descubrir este universo en el Museo MAR (Félix U. Camet y López de Gomara), de jueves a martes con entrada libre y gratuita.

EUGENIO CUTTICA MUESTRA ATARAXIA MUSEO MAR  (5)

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