Viviana Rivero y una historia de amor, libertad y revoluciones

La escritora cordobesa presentó su último libro, “Los colores de la felicidad”, en el marco del ciclo Verano Planeta. “Cuento la historia de un idealista, que se levanta todos los días y quiere cambiar el mundo”, explicó.

16/01/2016

La escritora cordobesa Viviana Rivero pasó por Mar del Plata para presentar su último libro, Los colores de la felicidad, una novela histórica romántica que se sitúa en la Cuba revolucionaria de la década del 50. “Cuento la historia de un idealista, que se levanta todos los días y quiere cambiar el mundo”, explicó la autora en la previa a su charla en el marco del ciclo Verano Planeta.

“Mis libros tienen un alma que es lo que primero surge en mí, el tema. En este caso quería hablar de la importancia de las personas”, dice Viviana y remarca: “Algunas veces creemos que  una persona es muy importante por su poder, porque es visible o por un cargo. Pero en realidad la importancia de una persona está cuando se encuentra en el lugar correcto, en el momento preciso, haciendo lo que tiene que hacer

Con esto cuento la historia de un idealista, que se levanta todos los días y quiere cambiar el mundo”, explica la autora y agrega: “Me dije que alguien con ese pensamiento tenía que ser de la década del 50 o 60. Si le preguntamos a alguien de 25 años si cree que haciendo algo va a cambiar el mundo, creo que diríar que no. Pero las ideas de ese tiempo era que sí, que se podía. Y en Cuba se llevó hasta las últimas consecuencias”.

-¿Qué te cambió haber escrito este libro?

-Tuve que estudiar temas profundos como la libertad, la dualidad de las dos corrientes que había en Cuba y para eso entrevisté a muchos cubanos. Me quedó claro que no todo es blanco y negro, hay muchos grises, hay veces que las cosas están en el medio. El libro me sirvió para conocer un poco más la imagen del “Che” Guevara, me quedó la sensación de que era un idealista que era un hombre que pensaba en el mundo como su casa y no en solo un país.

-¿Se puede ser feliz en medio de una revolución?

-Creo que hay pequeños guetos en la vida de uno que puede ser feliz aunque todo se esté cayendo a pedazos. Pero el idealista, el que quiere cambiar el mundo, es difícil que si todo está mal pueda ser feliz. Si bien tampoco podemos ser felices si todo está mal, hay momentos en que se alinean los planetas y uno puede estar un momento y ser feliz. Hasta un idealista, en algunos momentos, debe añorar quedarse en su mundito y no perseguir ese mundo grande que persiguen ellos.

-Los capítulos de tu libro tienen nombre de colores. ¿Por qué?

-A mi hija le gusta pintar y ella me ayudó con los colores en los capítulos. Los colores transmiten sentimientos, estados de ánimo. En algunos capítulos es claro, porque hasta lo nombro al color, pero en otros tiene que ver con lo que ocurre dentro del capítulo.

-Cuando escribís una novela histórica ¿no te dan ganas de cambiar el rumbo de los acontecimientos?

-Me gusta mucho la historia, me apasiona y cuando leo mi imaginación empieza a volar, leer la historia me inspira para escribir lo que quiero. Me gusta sumeregir a los personajes que invento en esas cosas que han sucedido de verdad, me los puedo imaginar ahí.

-¿Qué significa escribir para vos?

-Escribir es una pasión, para mí es igual de lindo ir a una playa que escribir. Tengo la suerte de que mis libros gustan y vivo de eso.

-¿Sos de encariñarte con tus personajes? ¿Te gustaría incluirlos en otra novela?

-El general me gusta que el libro acabe, que termine, porque así me gusta leer. No me gusta eso de las continuaciones, que te dejan en el medio, me hace sufrir la espera. Se te oxidan los personajes.

-¿Qué sentís en las presentaciones de los libros?

-Escribir es estar todo momento metida adentro, encerrada en la historia. Y con las presentaciones se pasa de un extremo a todo, del encierro a algo multitudinario. A mí me gusta mucho la gente y las presentaciones son como una fiesta, el poderse juntar. Yo he sido muy lectora y me ha pasado de a un autor que me gustaba mucho querer invitarlo a mi casa a comer, te parece que lo conocés.

Viviana dice que nunca volvió a leer uno de sus libros, dice que prefiere “terminar y empezar a pensar en el siguiente libro”. El siguiente, dice, será “una novela diferente, más corta, de un problema social actual en Argentina”.

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