Ganó el espanto

Editorial QUÉ, en la radio

23/11/2015
 

Borges en un poema que no tenía nada que ver con la política decía “no nos une el amor, sino el espanto” y citar a Borges suele estar bien, más para hablar de política, porque seguro el poema hablaba también de política. Citar a un gorila cuando perdió el kirchnerismo tiene algo de justicia poética.

Mauricio Macri ganó o, tal vez mejor sería remarcar que Daniel Scioli perdió, que el Frente para la Victoria fue derrotado, que el kirchnerismo desencantó, que las viejas formas de hacer política perdieron. Porque sí, en un país donde se votan más nombres que partidos, más carisma que ideas, perdieron las formas.

El ballotage fue una votación unida por el espanto. El pueblo fue empujado a elegir entre Macri o Scioli, sin que los opositores estuvieran tan convencidos con Macri o los kirchneristas tan de acuerdo con Scioli. Al final, hubo más gente espantada por la continuidad del kirchnerismo que por el llamado cambio.

La diferencia fue poca, muy poca, mínima. Cerca de 700 mil personas inclinaron la balanza, 3 puntos, un penal a último minuto. No fue el 54% de Cristina del 2011. Esta diferencia no es ni un cheque en blanco ni da lugar a una soberbia desmedida. Pero la diferencia marca la línea entre ganar y perder, entre gobernar y refugiarse en La Ñata, entre firmar decretos o enterarse de las medidas por los medios.

El kirchnerismo termina con la frente en alto tras 12 años de gestión. Con logros, con aciertos, fracasos y una forma de hacer política y construir poder. Pero termina tres mandatos consecutivos con lógico desgaste. Ahora la posta la toma Cambiemos con Macri a la cabeza, los radicales acompañando y Lilita siendo Lilita.

Al final, el amor no venció al odio, ni la campaña del miedo atemorizó tanto. Tampoco, con una diferencia tan ajustada, hubo una revolución de la alegría. Ganó el espanto contra  el kirchnerismo. Porque sí, el espanto venció al kirchnerismo, pero para eso puso a Macri como presidente de todos los argentinos.

El 22 de noviembre el espanto terminó con Scioli y 12 años de kirchnerismo. Desde el 10 de diciembre y por cuatro años el espanto para muchos –incluso algunos de sus votantes- será Macri y Cambiemos. El gobierno cambia, y ya lo dijo Borges, en su poema “Buenos Aires”, pero que hoy podría llamarse Argentina: “No nos une el amor, sino el espanto. Será por eso que la quiero tanto”.

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