Juicio contra Edgardo Oviedo: un relato de violencia y humillación

Su hija, una de las impulsoras de la denuncia, declaró en el juicio en el que se acusa al hombre de enjaular a su hijo autista y a su mujer. “Esa vida no es normal cuando se sale de esa vida”, resumió al contar detalles desde su infancia hasta la actualidad.

05/09/2017
Juicio contra Edgardo Oviedo: un relato de violencia y humillación
La casa de Los Naranjos al 4000, donde Oviedo encerraba a su familia (Fotos: QUÉ Digital)
Joaquín Lledó

Autor: Joaquín Lledó

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Elsa es la hija de Edgardo Oviedo. Fue quien hace dos años se animó a romper el silencio y, junto a otros dos hermanos, denunciar a su padre. Este lunes, en el inicio del juicio que lo tiene al hombre imputado por reducción a la esclavitud y servidumbre, dio un extenso testimonio en el que contó detalles terribles de una vida marcada por el autoritarismo, la humillación y la violencia. Relató desde que ella fue “regalada” a otra familia cuando era bebé hasta la actualidad que la tiene al cuidado de su madre y su hermano, ambos con problemas psicológicos y víctimas de Oviedo.

En medio de una declaración que se vio interrumpida en más de un oportunidad por actitudes y dichos de la otra imputada en la causa,  Alejandra Suárez Bacone -vecina y con quien Oviedo mantendría una relación-, Elsa empezó su relato guiada por el fiscal Alejandro Pelegrinelli prácticamente desde su infancia al contar que en aquel entonces Oviedo era secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) en Mendoza y que, según supo tiempo después, ella fue “regalada a una familia adinerada”. Luego, su tío la recuperó y se volvió a constituir la familia.

La llegada de la familia a Mar del Plata fue en 1979. Ya acá la madre de Elsa volvió a quedar embarazada de Oviedo. Para entonces, y antes del nacimiento de Elsa, había fallecido una primera hija de la pareja. “Cuando mi papá se enteró que mi mamá estaba embarazada de mi hermano, agarro un acha y rompió todo”, recordó la mujer y remarcó que la vida familiar ya en ese entonces estaba marcada por situaciones de violencia. “A mí me encerraba en el sótano cuando nació mi hermano”, recordó la mujer y contó que Oviedo siempre golpeaba y maltrataba a su madre, que ya atravesaba problemas psicológicos.

“A mí me dejaba en el sótano con mi hermano cuando tenía meses. Por la ventanita del sótano me daban agua y comida los vecinos. Me golpeaban. Me decían que andaba en cosas raras”, detalló sobre cómo era su vida cuando apenas tenía cinco años y reseñó que en una de las golpizas terminó en el hospital. “Hizo una denuncia falsa que una familia había intentado abusar de mí. Decía que yo tenía problemas mentales porque había sido abusada”, apuntó contra su padre.

JUICIO OVIEDO JAULA (8)

Elsa, en una declaración que se extendió durante dos horas, hizo foco en la “posesión” que significaba para Oviedo su familia, resumió que “el golpe y el maltrato era normal” para ella, para su madre, para su abuela y para sus hermanos, y reparó en lo “normal” que se habían vuelto para ellos todas esas situaciones por fuera de lo que cualquiera puede apreciar a primera vista. “Esa vida no es normal cuando se sale de esa vida”, destacó.

LAS JAULAS

De acuerdo al relato de la hija de Oviedo, la jaula empezó a ser armada unos dos años antes de la denuncia. Y en esa misma línea de tiempo ubicó el momento en el cual él empezó a tener una relación sentimental con Alejandra Suárez Bacone, hoy también imputada.

“Empezó encerrando a mi hermano cuando iba a hacer las compras”, precisó la mujer para luego dar detalles como que Gerardo no tuvo ningún tipo de atención desde los ocho años a pesar de que padecer autismo. Entonces, contó en en esa jaula no había baño, que su hermano defecaba en un pozo, en el interior de la “jaula”, repleta de mugre y abandonada.

Para ese entonces, según contó, su madre había dejado de realizar el tratamiento psicológico porque Oviedo “no la dejaba” y su hermano empezó a sufrir adicción a la nafta. Incluso, relató que Oviedo le proveía botellas con el combustible para que “estuviera tranquilo”. En tanto, precisó que al tiempo empezó de noche a llevarlo a la casa de enfrente y lo encerraba junto a su madre en un espacio sin la más mínima condición de higiene. “Los encerraba para poder tener relaciones con la señora”, dijo al hacer referencia a la imputada y sostuvo que el inicio de esa relación “la violencia y su agresividad”.

EDUARDO OVIEDO ENJAULADOR 02

Otro de los aspecto que impresionó fue que Oviedo le proveía comida con alimento de perros a su hijo, que era preparada por su propia mujer y también víctima y que hasta él mismo consumía en algunas ocasiones. Y Elsa sostuvo que a su madre le daban pastillas para que durmiera horas y horas. En eso apuntó contra Suárez Bacone.

DESPUÉS DEL HORROR

La previa del 4 de septiembre de 2015 incluyó, de acuerdo a la investigación y al testimonio de Elsa, un intento de Oviedo y Suárez Bacone por sacar de su casa a Gerardo momentos antes del allanamiento y luego de haberse radicado la denuncia en la Comisaría de la Mujer. Tras ello, y la detención de Oviedo, Gerardo y su mamá pasaron un tiempo en el Hospital Interzonal, a cargo de Elsa y otro de sus hermanos. Hoy cada uno se encuentra en un hogar y Elsa destacó los avances registrados por ambos en cuando a su salud mental.

“La pregunta que podría hacerse cualquiera es por qué no lo denunciaron antes”, le preguntó a la mujer el fiscal en el cierre de su testimonio.

Nos criamos con que todo esto era normal, en una casa con un señor autoritario al que le teníamos terror. Siempre pensamos que podía cambiar”, respondió Elsa y expresó: “Hubiera esperado que mi papá tuviera problemas psicológicos y psiquiátricos, y me hubiera hecho cargo tal como hice con mi mamá”.

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