Caso Lario: volver a empezar, tres años después

A través de su abogado, la hermana del arquitecto desaparecido presentó un pedido de pruebas que la fiscal María Isabel Sánchez deberá instrumentar para ahondar en los errores de la investigación. La expareja de Lario, en la mira.

11/07/2015
Caso Lario: volver a empezar, tres años después
(Fotos: archivo/QUÉ Digital)
Gonzalo Gobbi

Autor: Gonzalo Gobbi

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Hace tres años y algunos días que Fernando Lario está desaparecido. Si algo falló claramente a lo largo de este tiempo, fue la investigación, la búsqueda. Tanto la familia del arquitecto marplatense como su representante legal coinciden en que se cometieron gruesos errores que no solo entorpecieron, obstaculizaron y desviaron el eje de la búsqueda, sino que además podrían responder a conductas delictivas (falso testimonio). Por eso, tres años después, un pedido de prueba busca mirar para atrás, ahondar en los errores e intentar determinar quién tenía motivos para que Lario desapareciera. Los próximos pasos que se darán en el caso son prácticamente un volver a empezar.

Laura Lario, la hermana del arquitecto que fue visto por última vez el 7 de julio del 2012, pasó un largo tiempo sin tener un abogado. Lucía Castorina fue la primera representante legal de la familia. Luego fue César Civo, aunque por las exigencias que -según Laura- puso este último, optaron directamente por no tener un abogado. La historia cambió recientemente, cuando el letrado Julio Razona se hizo cargo del caso.

La primera acción legal que tomó el flamante abogado del caso Lario fue la de solicitar que se tomen nuevas medidas de instrucción y en este sentido presentó en las últimas horas un escrito en la Fiscalía nº 8. La iniciativa busca darle un giro a la investigación: ahondar entre quienes tenían algún motivo para que Lario desapareciera. Y en este pedido de prueba que deberá ser consididerado por la fiscal del caso, María Isabel Sánchez, buena parte del proceso apunta ahora a Carmen Graciela Maldonado, la expareja de Fernando Lario.

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A LA EXPAREJA

Que Fernando Lario era “mujeriego” no fue novedad alguna para su entorno y mucho menos para su hermana Laura. Para confirmar ese dato y al mismo tiempo descartar la hipótesis del suicidio, en una entrevista con QUÉ, con una mezcla de humor y bronca Laura expresó: “Mi hermano no se suicida. De la única manera que se podía matar era con 50 pastillas de viagra y 30 minas arriba de él”.

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Carmen Graciela Maldonado. Era la pareja oficial de Fernando Lario desde hacía nueve años, aunque al investigar trascendieron otras relaciones amorosas que el arquitecto mantenía en simultáneo.

Carmen fue quien el 8 de julio del 2012 radicó la denuncia cuando Fernando desapareció. Ese fue el primer “gran pero gran error”, dice la hermana del arquitecto.

¿Por qué un error? Carmen declaró que Fernando Lario “no tenía ningún tatuaje”. Pero en realidad, tenía 13. Uno de ellos en todo su antebrazo con la frase de Néstor Kirchner “No llegué hasta acá para dejar mis convicciones en la puerta”.

A su vez, supuestamente fruto de los “nervios del momento”, dijo que el día que desapareció llevaba puesto un jean y una campera azul o negra. Luego se constató que en realidad, al salir de su domicilio vestía un pantalón caqui color beige un pullover azul liso, zapatillas con puntera y una campera cazadora de corderoy marrón, color chocolate. Esa campera fue la que se halló posteriormente junto al morral y los documentos del arquitecto en la zona de Los Acantilados.

El abogado Julio Razona entiende que esos “errores” constituyen en realidad una “conducta delictiva” por falso testimonio, previsto en el artículo 275 del Código Penal.

Incluso, el representante legal refiere que se trata de “contradicciones mendaces” de Carmen Maldonado para eventualmente desviar la búsqueda, ya que en las primeras horas se buscó a un hombre sin tatuajes y vestido de otra manera, restringiendo así las posibilidades de hallarlo.

“Estas omisiones son algunos indicios de sospechabilidad que se deberán considerar, al analizarse éstos con otros concordantes, que forman una prueba presuncional de enorme valor para esta etapa del proceso”, consta en el escrito presentado ante la fiscal del caso.

Carmen Graciela Maldonado rectificó semanas después la denuncia en Fiscalía General, aunque ya era tarde. Meses después se alejó de la investigación y del entorno de la familia de Lario. Vale aclarar: tras nueve años de estar en pareja, se apartó de la búsqueda.

EL SUICIDIO QUE NO FUE: “FERNANDO ANDABA BAJÓN”

Hipótesis. Fernando Lario se suicidó, lo mataron o se escapó. Su hermana Laura está absolutamente convencida de poder descartar la primera hipótesis. Por el trato que tenía con su hijo, por cómo era él, por su estado anímico, por el vínculo que los unía.

LARIO 2Cuando el morral del arquitecto apareció en Los Acantilados, la hipótesis del suicidio fue la más resonante. El abogado Julio Razona dejó constancia de que Carmen Maldonado, la expareja de Lario, decía que él “estaba bajón” -entre otras cosas- por no haber ganado las elecciones del claustro docente en la Facultad de Arquitectura. Cuenta Laura, la hermana, que “no era la primera” derrota en las urnas, que en parte “estaba acostumbrado a perder esas elecciones” y que “no estaba deprimido”.

Pero luego, el día de su desaparición, llegó aquel mensaje de texto a las 14.40: “Los libros son para vos. Los discos son para F… (su hijo). Encargate que así sea. Te quiero mucho. Perdón por todo… la vida es una mierda”.

Podría acreditarse que el mensaje fue emitido desde el teléfono de Fernando Lario, pero no hay certezas que confirmen que Fernando Lario fue su autor.

Ahora, tres años después, el abogado Julio Razona solicitó que se realice una pericia sobre las comunicaciones telefónicas y se determine el lugar físico desde el cual se envió el mensaje, como así también el lugar de recepción.

Según la familia, el contenido del mensaje -o mejor dicho las palabras usadas en el mismo- “se contradice con la personalidad de mi hermano”, dijo Laura y consideró la posibilidad de que “lo haya escrito la misma persona que obró para que desaparezca”. 

A su vez, el cuadro depresivo de Fernando Lario que luego adujo Carmen Maldonado, “no fue observado por ninguno de sus familiares convivientes”, según indicó Laura Lario a través del escrito que presentó Razona.

Quienes lo trataban a diario “no percibieron en lo más mínimo el estado que describe Carmen Maldonado como llamativo en los últimos de meses ante de su desaparición”, aclara.

También en referencia a la hipótesis del suicidio, el psicólogo Elio Marcaccio certificó que atendió a Fernando Lario y que “no tenía una conducta alterada”, sino que “se lo notaba como un padre preocupado por la relación con su hijo y la relación con éste era frecuente”.

La única persona que atribuyó una eventual conducta suicida sobre Lario, fue Carmen Graciela Maldonado.

LA EXPAREJA Y EL DOCTOR

El médico Marcelo Bertuzzi es otro de los protagonistas de esta historia. Bertuzzi había contratado al arquitecto Fernando Lario para que dirigiese la construcción de una vivienda. El doctor era inquilino y vecino lindero de Carmen Maldonado, un dato no menor.

La expareja de Lario declaró que el arquitecto tenía una deuda de unos 250 mil pesos con Marcelo Bertuzzi, quien tres días después de la desaparición, el 10 de julio del 2012, manifestó que Fernando Lario era “una persona siniestra” y un “mitómano”. Pero anteriormente había dicho que Fernando Lario era “una persona de confianza” y que por ese motivo le había entregado 400 mil pesos para que construyera su vivienda, sin haber documentado nada de esa relación contractual. El día posterior se le tomó declaración a Bertuzzi en la Fiscalía y afirmó Lario era “un tipo perverso, psicópata”. Más contradicciones.

“Este concepto que manifiesta Marcelo Bertuzzi sobre mi hermano no tiene relación alguna con el mail por parte del mismo a Fernando Lario, en el que lo despide con “un muy juerte abrazo”, luego de escribir sobre circunstancias de la obra en construcción. Quedó aclarado en esa comunicación que habían acordado encontrarse antes de las 19 horas el día de la desaparición de Fernando, lo que ha sido confirmado por otros medios de prueba agregados a esta investigación”, detalló la hermana del hombre desaparecido hace tres años.

¿Qué ocurría en realidad? Dice Julio Razona en el escrito que “no cabe duda de que existía una relación personal entre Marcelo Bertuzzi y Carmen Maldonado, no solo por una cuestión de vecindad”. Esa relación eventualmente amorosa fue certificada en la causa a través del testimonio de Gullermo Magadán.

LA EXPAREJA Y EL DOCTOR II

Consta en la causa que el 9 de julio del 2012, dos días después de la desaparición de Fernando Lario, Marcelo Bertuzzi y Carmen Maldonado ingresaron al domicilio del arquitecto y retiraron documentación del arquitecto supuestamente sobre una obra en construcción.

Con un dejo de ironía, el abogado Julio Razona hizo la siguiente apreciación: “A escasas horas de su desaparición tanto Maldonado como Bertuzzi estarían ocupados en buscar documentación relacionada con la obra en construcción, lo que es tan llamativo como inverosímil”.

Según relataron testigos de esa secuencia -más precisamente la madre de Fernando- Carmen Maldonado encendió una computadora en el domicilio de Lario y “retiró información en un pen drive”.

La madre de Lario advirtió que Maldonado “no buscaba nada relacionado con el trabajo, sino mensajes”, razón por lo cual “se provocó una situación de extrema tensión entre los dos visitantes inesperados y los miembros de mi familia”.

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La actitud de ambos al ingresar al domicilio del hombre que llevaba unas pocas horas desaparecido con el objetivo de sacar información, es al menos extraña o sospechosa, según el pedido de informes presentado recientemente ante la fiscal María Isabel Sánchez. A tres años de la desaparición, habrá que rever los motivos de ese accionar.

VOLVER A EMPEZAR

Uno de los principios de la investigación científica del crimen establece por definición que “no hay crimen sin motivo”.

Ante la imposibilidad práctica de abordar la investigación a partir del levantamiento de rastros, ya que pasaron tres años, Razona solicitó facultades en nombre del particular damnificado para que se ordene la investigación del hecho partiendo de la base de quiénes podrían tener motivos para forzar la desaparición física de Fernando Lario, refiriéndose a Carmen Maldonado.

“Para ello deben considerarse la suma de indicios que forman una prueba presuncional en cuanto al menos la instigación o determinación de Carmen Maldonado para lograr la desaparición forzada de Fernando Javier Lario. Hecho delictivo del que no es ajeno Marcelo Bertuzzi, partícipe necesario en las tareas de ocultamiento y desviación dolosa de la investigación criminal”, explicó Julio Razona.

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A días de haberse cumplido el tercer aniversario de la desaparición del arquitecto marplatense, el flamante abogado de su hermana busca mirar para atrás y ahondar en el por qué de los supuestos errores de la investigación.

CUATRO MEDIDAS CONCRETAS

El representante legal instó en primer lugar a ordenar a la empresa telefónica correspondiente que informe sobre la ubicación física de los teléfonos de Fernando Lario, Carmen Maldonado y Marcelo Bertuzzi el día sábado 7 de julio de 2012.

En segundo término, solicitó que Bertuzzi y Maldonado presenten el pen drive con la información extraída de la PC de la víctima.

También, que se ordene una pericia al Laboratorio de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Informática Forense o a la repartición oficial que se estime pertinente, con el fin de recuperar los correos electrónicos de Fernando Lario (también de su cuenta de Twitter) y de su hijo.

Por último, el abogado de la familia Lario pidió que se ordene una “autopsia psicológica” de Fernando Lario, para que se determina si era o no una persona depresiva con ideas suicidas.

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