Conventillo incendiado: de la desolación a la reconstrucción

Los vecinos recuperan lo que pueden para volver a vivir con sus familias. Algunos ya se reinstalaron, otros la siguen peleando. Mientras tanto, hay gestiones oficiales por módulos habitacionales para reubicarlos. Una recorrida, 45 días después del fuego.

23/04/2017
Conventillo incendiado: de la desolación a la reconstrucción
(Fotos: QUÉ Digital)
Joaquín Lledó

Autor: Joaquín Lledó

redaccion@quedigital.com.ar @joaquinlledo

Paredes negras y otras derrumbadas, casas destruidas, escombros, cables cortados, vidrios rotos. Un paisaje de desolación, pero también de avance, de reconstrucción; del esfuerzo en poner lo que se tiene para volver a tener un lugar para vivir, para que decenas de familias puedan volver a tener un lugar -su lugar- en el cual pasar sus días, y así intentar progresar.

Pasaron 47 días del gran incendio en el conventillo de Chile y Moreno. Y la reconstrucción de lo que se puede, avanza lento. La asistencia oficial sigue presente mientras muchos de los habitantes intentan rearmar sus casas, muy de a poco, y sorteando nuevos obstáculos como el pasado temporal. Una vez más la crítica situación habitacional de muchos marplatenses queda expuesta, pero hay una promesa que las autoridades mantienen: la gestión de módulos habitacionales para reubicar a las familias.

Una recorrida por un sector del conventillo permite ver que el objetivo es reconstruir lo que quedó o, en realidad, lo que se puede. Los restos de algunas casillas o casas se tiran abajo, otras se reconstruyen. Todo el proceso se entiende como un mientras tanto permanente.

Hay algunas familias que ya volvieron a vivir en sus antiguos lugares, a fuerza de reconstrucción. Todo se rearma de poco, para intentar volver a empezar.

Mientras tanto, todavía quedan casas sumamente destruidas, mucho por tirar y mucho escombro por sacar. Todo evidencia que pasarán algunos largos meses hasta la ubicación de todas las familias.

 HERNÁN, UNA HISTORIA  

“La verdad es que quedamos desolados, quedó todo destruido, nos quedamos sin nada, no tenemos nada”. La frase al día siguiente del incendio corresponde a Hernán, uno de los integrantes de las 31 familias –con unos 50 chicos- que fueron relevadas oficialmente por Desarrollo Social de la Municipalidad desde el primer día. Es un jueves de mañana y Hernán está reconstruyendo parte de una casa para poder, cuanto antes, tener de nuevo un lugar para estar con su familia.

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Mientras muestra una habitación que está reconstruyendo, dice que con el subsidio mensual de $1500 por familia pudo comprar sólo un poco de materiales y el resto forma parte de donaciones. Es que cuenta que si bien está presente la asistencia oficial, la Municipalidad no ayuda con materiales, ya que los dueños del inmueble hicieron una presentación en ese sentido, para evitar esos avances.

Los rumores de los que se hacen eco los vecinos dan cuenta de que los herederos de los dueños del inmueble intentan reflotar una causa por usurpación. “Uno no puede ir a otro lado. Hoy no nos aferramos a este lugar”, afirma. Y más adelante, dice: “Sabemos que no es de nosotros, no nos queremos quedar acá, pero no podemos irnos. Si me sacás de acá, me dejás en situación de calle”.

Mientras Hernán rearma una habitación, dice que lo que hoy principalmente necesitan como ayuda son materiales de construcción, y hoy él en su historia personal busca conseguir un cucheta que le permita ahorrar espacio en ese ambiente que pone en forma y así poder devolverle el techo a sus hijos.

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  EL TEMPORAL, OTRO OBSTÁCULO  

Los más de 200 milímetros de lluvia que cayeron en Mar del Plata entre el sábado 8 y el lunes 10 complicaron todo. El panorama en el conventillo que todavía luce con zonas muy afectadas se volvió más complicado. Y además, cuentan los vecinos, se mojaron muchos colchones que habían sido donados al igual que ropa y todo lo que no estaba cubierto, porque hay muchos techos que ya no existen.

Para algunos fue como volver a empezar, otra vez, una vez más.

Hay familias que tuvieron que autoevacuarse, cuentan los vecinos. Esta vez no porque el fuego devoraba sus casas sino porque el agua terminaba por complicar lo poco que les quedaba en pie.

 MÓDULOS HABITACIONALES, EN GESTIÓN 

La calle Chile, frente al conventillo, fue abierta recién este jueves. Si bien queda un sector cercado, ya se puede transitar por el sector, un hecho que mucho–pero excesivamente mucho- les preocupaba a los vecinos que viven en la zona. Mientras tanto, y durante cada jornada, afuera hay un gazebo de Desarrollo Social y algunas mesas instaladas, además de materiales  y otros objetos.

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Este jueves ahí está la directora de Desarrollo Social, Viviana Araujo, a la espera de que esa misma jornada se acercara la titular de la dependencia, Vilma Baragiola. Desde el área aseguran que las gestiones para conseguir módulos habitacionales y reubicar a las familias están en marcha. También sostienen que de a poco, con esa posibilidad, los vecinos del conventillo empiezan a ver con algo de entusiasmo dejar el lugar para pasar a algún otro que se consiga.

Y en el mientras tanto, destacan que a partir de ahora se les entregará a los afectados un subsidio por persona y no por familia como hasta este momento. Además remarcan que los DNI perdidos ya fueron tramitados en el marco del  programa el “Estado en tu barrio” y que se gestionaron los medicamentos necesarios, además de becas para que los chicos vayan, por ejemplo, a natación.

Pero en esta historia también están los que no ayudan, como la Iglesia evangélica ubicada justo enfrente del conventillo. Los vecinos coinciden en relatar que después de aquella noche de fuego, miedo y desesperación, el templo cerró sus puertas al día siguiente y nunca más las abrió.

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