“Cruzar la calle”, otra manera de llevar calor a los que menos tienen

En la búsqueda de resignificar el concepto de “ayudar”, voluntarios de Nada es Imposible van a compartir una sopa caliente o un café, pero sobre todo a establecer vínculos con quienes están en situación de calle.

16/05/2018
“Cruzar la calle”, otra manera de llevar calor a los que menos tienen
(Foto: Nada es Imposible)

Con el objetivo de ponerse en la misma vereda de los que menos tienen, “Cruzar la calle” es el nombre que un grupo de voluntarios de Mar del Plata organizados en la ONG Nada es Imposible le dio a una actividad que se repite cada semana con la sana excusa de compartir una sopa caliente, un café, una comida y una charla con algunas de las personas que están en situación de calle en la ciudad.

Lo que antes el grupo denominaba “Operativo frío” se transformó en el último tiempo en “Cruzar la calle”: todos los martes antes de las 21, los voluntarios van al encuentro con hombres, mujeres y niños en situación de calle en la esquina del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, en Alvarado y Santiago del Estero.

En busca de resignificar el concepto de ayudar, los integrantes de Nada es Imposible sostienen este encuentro con los que más lo necesitan: “Lo que hacemos es establecer vínculos con las personas; compartimos una sopa caliente, un café o algo rico para comer; no hablamos de ayudar, sino de compartir nuestro tiempo, charlar y acompañar a personas que están muy solas”.

Nada es Imposible viene trabajando hace años junto a las personas en situación de calle de Mar del Plata. Ahora bien, ¿qué implica estar en situación de calle? Para los voluntarios de este grupo, el concepto no abarca solo a quienes literalmente duermen en la calle, sino también a personas que están en un estado de vulnerabilidad, que están solas y no tengan la comida asegurada.

Así, cada martes, entre 20 y 30 personas en situación de calle esperan ansiosas la llegada de los voluntarios de Nada es Imposible, que se produce un rato antes de que lleguen los voluntarios de otra ONG que realiza una importante tarea: “La Noche de la Caridad”, el grupo que sale por las noches a repartir viandas y compartir tiempo junto a los que menos tienen.

Uno de los integrantes de Nada es Imposible, Ariel Adera, explicó en diálogo con QUÉ Digital que “la mayoría de la gente está sola, no tiene familia y no tiene una red de contención” y contó que “hay gente que escapó de algo, se quedó sin trabajo, cayó en adicciones o se separó y quedó en la calle; le puede pasar a cualquiera y ya estar en la calle te degrada”.

Aparte de acompañar y compartir algo caliente para sobrellevar mejor el frío que ya se instaló en Mar del Plata, los voluntarios se encargan de explicarles -por ejemplo- cómo tramitar su DNI en el que caso de que no lo tengan, o bien cómo obtener turnos dentro del sistema de salud, acompañándolos; o bien se les indica dónde funcionan refugios y espacios de otras ONG o del Estado que brinden contención.

Así, un “grupo sólido” de cerca de 10 voluntarios sale cada martes al encuentro con las personas en situación de calle, entre otras de las actividades que lleva adelante y sostiene en el tiempo Nada es Imposible, en una actividad que “va más allá de la ayuda material”, porque “también es importante conocer a esa persona, ver cuál es su historia, intentar acompañarla”, destacó Ariel.

Si bien parte de asistir a los que menos tienen implica comida caliente y abrigo, en el contacto, el juego, en un abrazo, en escuchar y en el compartir, los voluntarios sostienen otra manera de llevarles calor.

¿POR QUÉ “CRUZAR LA CALLE”?

El nombre anterior que tenía esta actividad  (“Operativo frío”) sonaba similar a la tarea que realiza la Municipalidad. Pero además, dentro de la necesidad antes señalada de resignificar el concepto de ayudar, los voluntarios entendieron que cruzar la calle implica no esquivar la realidad, sino ir al encuentro y ponerse en la misma vereda que los que más necesitan.

“Lo que hacemos es cruzar la calle de la discriminación, la calle de la soledad. Hay gente que ve una ‘cara rara’ y se cruza, tal vez por prejuicio. Nosotros cruzamos a donde está esa persona, para compartir con ella, para compartir el tiempo el juntos, de igual a igual”, explicaron desde Nada es Imposible.

Cruzar la calle, cruzar aunque llueva, aunque haga frío, a pesar de estar cansado; cruzar la calle porque alguien lo necesita y así interrumpir la desesperanza, la resignación y la soledad. 

 LA RESPONSABILIDAD DE SER VOLUNTARIO 

Muchas veces debido a falta de conocimiento las ONG se encuentran con vecinos que quieren ayudar a los que menos tienen, pero lo primero que ofrecen éstos es donar abrigo y comida, algo que sin duda sirve y ayuda, pero no en profundidad.

Desde Nada es Imposible remarcan el “compromiso” que implica convertirse en voluntario, actividad que no solo no es remunerada, sino que además requiere del esfuerzo de sostenerlo en el tiempo y a pesar de los obstáculos.

Ante personas que busquen sumarse como voluntarios, la ONG pide contactarse en primer lugar vía Facebook con Nada es Imposible, para en primer lugar acordar una reunión y charlar sobre la manera de ayudar, ya que no todas las entidades de bien público funcionan igual.

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