Dos años sin Norbert Degoas: “Una parte de mí se murió con él”

El 9 de septiembre del 2013 el reconocido publicista falleció tras ser atropellado en Alem y Saavedra. Elizabeth Riádigos no fue detenida y sigue conduciendo. “Hasta que no haya justicia, su alma no va a descansar en paz”, dijo su esposa.

09/09/2015
Dos años sin Norbert Degoas: “Una parte de mí se murió con él”
(Fotos: Lucho Gargiulo)
Gonzalo Gobbi

Autor: Gonzalo Gobbi

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Una carrera exitosa, un estilo inconfundible, una historia de amor prácticamente de película y una familia “modelo” quedaron reducidos a ser recuerdos con sensaciones encontradas. Norbert Degoas, el carismático publicista de los avisos que hicieron historia en el mundo, el “loco” de la televisión que quedó impregnado en la memoria y el inconsciente colectivo de varias generaciones, murió el 9 de septiembre del 2013, hace exactamente dos años, luego de estar internado durante una semana tras haber sido atropellado en Alem y Saavedra (a dos cuadras de su casa) por Elizabeth Riádigos, esposa del dueño de la reconocida cadena de farmacias de Mar del Plata.

Alejandra Scalise, su esposa, lo recuerda con una sonrisa. Cuenta que “era tan personaje y ocurrente en los avisos como en la vida real”, pero por sobre todo que fue siempre “un excelente padre” que dedicó su vida al trabajo sin restarle tiempo a la familia.

A dos años de un crimen al volante sobre el que aún existen varios detalles que no cuadran, la responsable de la muerte de Degoas jamás fue detenida ni le quitaron su licencia de conducir. A dos años del día que la sonrisa de los clásicos avisos se transformó en recuerdo, Alejandra habló con QUÉ y contó la historia completa: la del accidente y la haberlo conocido, a la que define como “un cuentito de hadas”.

NORBERT DEGOAS 03

Lunes 7 de septiembre de 2013. Faltaban unos 15 minutos para el mediodía y Alejandra tenía el almuerzo casi listo. Compartían por ese entonces una dieta sana, se cuidaban. Faltaba pan y Norbert le dijo que saldría a comprar un poco, pero aprovechó para pedirle permiso para darse un gusto y comprar también un poco de jamón. Salió de su casa sobre la calle Quintana, caminó hasta Alem, compró pan en Vía Appia y cruzó al almacén de enfrente para conseguir jamón crudo.

A muy temprana edad Norberto Carredegoas había comenzado a desarrollar su carrera como publicista en Bahía Blanca. Su padre había fallecido cuando tenía apenas nueve años, su mamá se hizo cargo de él, estudió en Buenos Aires y en su adolescencia descubrió su talento. Los altoparlantes con su voz daban vueltas por la ciudad en la que por aquel entonces regenteaba la popular disquería “Totys”, que los fines de semana se llenaba de amantes de la música que iban a comprar discos de pasta. Los avisos publicitarios que guionaba, producía y protagonizaba eran piezas verdaderamente originales y el fenómeno Degoas se propagó velozmente por las radios bahienses y luego en televisión. Conquistó sus espacios en LU7 y LU2, donde conducía en vivo “Palacio de las Estrellas”, programa en el que imponía su dinamismo y hacía creer a los oyentes que trasmitía desde un gran estadio con efectos especiales e imitando con notable habilidad las voces de Sandro, Chico Novarro, Lalo Fransen y Palito Ortega.

Hechas las compras emprendió el regreso a su casa por la vereda ubicada en la mano izquierda de Alem. Al pasar por la cafetería “Balcarce” se encontró con su amigo taxista Félix, quien lo invitó a tomar un café. Norbert le dijo que su esposa lo estaba esperando con la comida y que además tenía que ir a ver a unos anunciantes por la tarde. Se despidieron. Continuó su paso por la calle comercial, se dispuso a cruzar Saavedra, hizo cinco o seis pasos en una senda peatonal “imaginaria” y en ese momento, impredeciblemente se destruyó su vida y la de su familia.

Años más tarde su voz ya resultaba inconfundible, al igual que sus avisos. Con menos de 30 años ya era un consagrado publicista que había encontrado un estilo único para comunicar. En los ’70 su carrera le abrió caminos en Estados Unidos. Junto a un camarógrafo marplatense con quien compartía una gran amistad se trasladó a Nueva York e hicieron juntos un programa desde el Central Park en el que expuso su fanatismo por los Beatles.

Norbert Degoas

Elizabeth Rodríguez, esposa de Julio Riádigos, propietario de la reconocida cadena de farmacias de Mar del Plata, conducía su camioneta por la calle Saavedra a una elevada velocidad, según los testigos. Llevaba a sus hijos y a una amiga de su hija. La conductora de 54 años se dispuso a doblar hacia Alem, miró los autos que venían por la calle comercial pero no vio que Norbert Degoas cruzaba la calle.

“Fue un cuentito de hadas”, dice Alejandra al compartir cómo conoció a Norbert. En 1987 el estilo de vida norteamericano sedujo a quien se convertiría en su esposa. Alejandra había comenzado a trabajar en el consulado argentino como traductora de inglés y en una oportunidad le encargaron organizar una fiesta para invitar a empresarios americanos. La gala se realizó en el espacio donde se entregaban los Premios Oscar. A esa fiesta, de casualidad, concurrió Norbert Degoas. “Una amiga mía me lo señaló: ‘Mirá, ahí está el loquito ese del Canal Latino, te lo voy a presentar’“. A ella el apellido Deogas le sonaba. Nació en Rosario, había veraneado en Mar del Plata y recordaba, tal vez a un nivel insconciente, haber escuchado su nombre, solo eso.

Eran cerca de las 12.30. La camioneta 4×4 que conducía Elizabeth impactó contra el cuerpo de Norbert Degoas. El publicista de 77 años cayó y su cabeza golpeó fuertemente contra el pavimento. Un amigo suyo corrió minutos más tarde hasta la casa de Alejandra. Golpeó la puerta. Ella esperaba a Norbert, pero notó que no era él quien golpeaba. Le dijo que algo había pasado. Alejandra salió a la calle corriendo con lo que tenía encima, llegó a la esquina y vio una ambulancia y patrulleros. “Lo vi a Norbert en una camilla. ‘Papito, ¿cómo estás?’, le pregunté. Él solo me dijo ‘bien'”. Por la diferencia de edad entre ambos, Elizabeth Riádigos pensó que ella era su hija porque le había dicho “papito”. La conductora solo le explicó: “No lo ví, apenas lo toqué”.

Cuando Alejandra conoció a Norbert, llevaba ocho meses separado de su primera esposa. Él era mayor, se llevaban 25 años de diferencia entre sí. El consagrado publicista, amado por el público mexicano, vivía en Beverly Hills. “Al principio solo hablábamos. Charlábamos mucho de negocios, a él le encantaban los grandes negocios”, recordó. Una noche coincidieron en un recital de Facundo Cabral. Las amigas de Alejandra no habían ido, él le preguntó si estaba sola y la invitó a tomar algo al camarín de los músicos junto a otros artistas. Degoas acababa de comprarse su primer Mercedes Benz gracias a un importante contrato. Ella, apenas había juntado lo necesario para su primer “autito”, el cual se lo robaron y Norbert se ofreció a llevarla. Ahí comenzó la verdadera historia de amor.

Una ambulancia llevó a toda velocidad a Norbert Degoas hasta el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA). Alejandra fue detrás. Tuvo que esperar unas tres horas para que alguien le dijera cómo estaba su esposo. Para entonces ya le había avisado a sus hijas, que estaban viviendo en Buenos Aires y al enterarse del accidente emprendieron el viaje a Mar del Plata y llegaron a la medianoche. “El médico me dijo que estaba muy grave”, continuó.

Alejandra y Norbert se enamoraron perdidamente. Con el tiempo decididieron dejar Estados Unidos para irse a vivir a Bahía Blanca, ya que su madre vivía en Punta Alta. De vuelta en Argentina y con los años de experiencia en el exterior, su carrera se potenció. Los auspiciantes y el destino los trajeron a Mar del Plata en 1996. En la ciudad, sus recordados avisos marcaron a generaciones enteras. Formaron una familia con dos hermosas hijas, Arianna, quien hoy tiene 25 años, y Franccesca, de 23. “Íbamos de la mano a todos lados, había una linda armonía en casa. Nunca tuvimos peleas. La casa tiene que ser el oasis del mundo que hay afuera, con la agresión que hay. Norbert trabajaba y andaba mucho en la calle pero se dedicaba mucho a nosotras también. Él a veces no dormía de noche y era su momento de inspiración, de creatividad. Era muy familiero”, cuenta su esposa.

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Degoas había sufrido una hemorrágea subaracnoidea (volcado de sangre en el espacio subaracnoideo, donde normalmente circula líquido cefalorraquídeo). “Estuvo internado una semana. Estuvo inconsciente desde el vamos. En ese momento no entedés nada, no tenés noción del tiempo, ni hambre, solo quería llevármelo a casa. Cuando estás atravesando un duelo no sabés como reaccionás porque no sos vos. Tu familiar se está muriendo y tu alma se está muriendo un poco con la suya. Yo experimenté eso y tengo la seguridad de que parte de mí se murió con Norbert y no va a volver”, asegura.

Cuenta Alejandra que su hija menor, Franccesca, heredó la creatividad de su padre. Arianna, en tanto, “siempre fue una artista, el arte le fluye”. Norbert era su papá y al mismo tiempo su representante artístico. El mundo de la actuación la sedujo y lleva en la sangre parte del talento que, buscándolo o no, sembró su padre en ella. “Era un padre maravilloso, eso se ve en mis hijas y en el orgullo y la admiración que le tienen. Las tres tenemos hermosos recuerdos de él. Tan simpático, tan carismático, tan personaje en la vida real como en los anuncios”, así lo recuerda.

Lunes 9 de septiembre de 2013. Para Alejandra los días de esa semana en el hospital fueron “patéticos, largos, interminables”. Cerca de las 17 la llamaron del HIGA para que fuera. “Salí rápido y cuando llegué Norbert ya estaba muerto. Lo habían desconectado sin que yo supiera. Fue lo peor. No me avisaron que lo iban a desconectar. Hay muchas cosas oscuras en este caso”, recuerda.

CABOS SUELTOS

Elizabeth Riádigos no estuvo detenida en ningún momento. Tampoco le quitaron su licencia de conducir. De hecho, sigue manejando actualmente. A la mujer de 54 años le aplicaron la probation y la hicieron hacer un curso de manejo defensivo. “Eso es una burla total y estoy segura de que es por portación de apellido, porque es una familia con poder en la ciudad”, dice convencida Alejandra Scalise.

“Tengo rumores de que no era ella la que manejaba sino la hija y que ella habría querido cubrir eso. Pero también me dijeron que venía hablando por teléfono. Sin embargo no se hicieron pericias en el teléfono, no se le hicieron dosajes de nada siendo ella la dueña de una de las droguerías más importantes de la ciudad. Todo se tapó”, analiza.

La reconstrucción del accidente se hizo en Necochea. “Pude constatar que cuando hicieron la pericia cambiaron el cuerpo de lugar, tal vez para argumentar que Norbert cruzó mal. Él cruzó por la senda peatonal y cuando nuestro perito volvió a hacer la pericia, se ratificó que la primera había estado mal hecha y se demostró que había sido un homicidio culposo”, explica Alejandra. La causa quedó en manos de los fiscales Pablo Cistoldi y María Teresa Martinez Ruiz. 

Durante la semana que Norbert Degoas estuvo internado la familia Riádigos no se contactó en ningún momento con la familia del publicista. “En realidad, nunca se acercaron, nunca llamaron, se borraron”, dice dolida Alejandra y luego agrega: “Ellos tienen poder en la ciudad. Tienen 11 farmacias. Yo alimenté a sus hijos desde que vivo en Mar del Plata porque siempre fui clienta de la farmacia. Nunca me dijeron si necesitaba algo. Jamás se pusieron a disposición, ni llamaron ni nada”.

Extrañamente, con quien sí se comunicaba Julio Riádigos era con el doctor que atendió a Norbert. “Eran amigos, él me dijo que Riádigos lo llamaba durante los días que estuvo internado. Eso y que lo hayan desconectado sin avisarme, siempre me resultó raro, son algunas de las partes oscuras de este caso”, reconoce la esposa.

“ESTAMOS ORGULLOSAS DE ÉL”

Alejandra Scalise guarda en su casa decenas de carpetas que conservan intactos los guiones, los contratos, los pronters, las ideas de Norbert Degoas y algunas de las entrevistas que le hicieron en distintos países. “Él era único en el mundo”, dice y cuenta que hace tiempo viene gestionando la posibilidad de que su trayectoria conste en los Récord Guiness por haber sido “la persona que más avisos unipersonales hizo en la historia”.

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Al revisar esas carpetas prolijamente ordenadas aparecen la recordada “bomba oferta”, el guión de su inolvidable publicidad del número telefónico de la empresa Remicoop, el de “Adelgamate”, entre tantas otras. A Alejandra la exitosa publicidad de “Paulina” es la que más le gusta. Recuerda que cuando llegaron a Mar del Plata no sabía lo famoso que era Norbert: “La gente le gritaba ‘Paulina’ en la calle. Él tenía ese talento,  lo que decía en una publicidad, quedaba grabado en la cabeza de la gente y eso es único”.

De vez en cuando Alejandra y sus hijas vuelven a ver las clásicas publicidades. Es la manera de recordarlo con una sonrisa. “Estoy muy orgullosa de haber sido la esposa de Norbert y mis hijas de haber tenido un papá como él”, afirma.

“QUEDÉ MUY UNIDA A TODAS LAS TRAGEDIAS”

En el barrio ya había habido varios accidentes. Meses antes de su muerte, Norbert y Alejandra habían emprendido una campaña que consistía en juntar firmas para pedir la instalación de un semáforo sobre la calle Alem. Ella hacía los carteles y él los repartía en el barrio.

“Juntamos como 300 firmas y el 23 de enero del 2013, en vez de ir a la playa me fui a la Municipalidad. Le dejé una nota al intendente Gustavo Pulti con las 300 firmas que pedían un semáforo. Me pusieron un sello en una hoja y nunca llamaron ni nada”, rememora.

Ese mismo año se produjo sobre la misma calle en la que pedían un semáforo el accidente que le costó la vida a Degoas. Alejandra reconoce que antes veía por televisión las noticias del caso de la Hiena Barrios. “Yo decía, que horror perder una vida así. Y después me pasó a mí”, se lamenta.

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Desde la muerte del publicista, su esposa quedó “muy unida a todas las tragedias”. Por eso en más de una oportunidad acompañó a los hermanos de Eliana Nicuez en las marchas y acciones para exigir justicia por su muerte y la de sus hijos Lautaro y Bautista.

Durante el juicio del caso Nicuez, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 aplicó la calificación de triple homicidio con dolo eventual, tal como había solicitado la familia de las víctimas, y condenó a Juan Carlos Belasco a ocho años de prisión.

“Si a Belasco le dieron ocho años por haber matado a tres personas, ¿por qué a Elizabeth Riádigos ni siquiera le sacaron el carnet de conducir?”, se pregunta la esposa de Norbert Degoas a dos años de su muerte. Además, piensa: “Si Norbert, que era una figura pública, no tuvo justicia, ¿qué le queda al vecino común que no tiene medios para reclamar?”

A la espera de que avance un proyecto que presentó hace tiempo junto a sus hijas en la Municipalidad para crear en la ciudad un “espacio que rinda memoria a Nobert y genere conciencia”, hoy entiende que lo que se vive en las calles -con la cantidad de muertes en siniestros viales- es “una matanza, lo siento así”. Por último, dice: “Hasta que no tomemos medidas con las personas que producen estas muertes, no vamos a cambiar nada. Hasta que no haya justicia, el alma de Norbert no va a descansar en paz”.

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