Pinos de Anchorena

Francisco sobre el caso Gianelli: “Hay que dar pelea”

El Papa recibió a la madre de una de las víctimas en el juicio contra la maestra de música Analía Schwartz. A diferencia del obispo marplatense, Francisco sí bendijo a los nenes y dijo estar “totalmente en contra del abuso”.

19/02/2017
Francisco sobre el caso Gianelli: “Hay que dar pelea”
El Papa Francisco recibió a una de las madres de las víctimas del Gianelli en el Vaticano.
Juan Manuel Salas

Autor: Juan Manuel Salas

jmsalas@quedigital.com.ar @juasalas

La mamá de uno de los nenes y nenas que figuran en la causa como víctimas de abuso sexual de la maestra de música Analía Schwartz consiguió que el Papa Francisco la recibiera en el Vaticano en los días previos al inicio juicio. El sumo pontífice de la Iglesia Católica le dijo que conocía el caso, la bendijo, bendijo una foto de los nenes y se manifestó “totalmente en contra del abuso”. “Hay que dar pelea”, le dijo a la mujer que viajó 11.000 kilómetros para sentir el apoyo de su fe, ya que en Mar del Plata la Iglesia Católica le dio la espalda a ella y a los chicos.

¿Dónde estaba Dios en ese momento? Se preguntaron muchos de los padres que denunciaron que sus hijos, de entre 3 y 5 años, fueron abusados sexualmente por la maestra de música del colegio católico Gianelli en 2013.

¿Dónde estaba Dios? Volvieron a preguntar cuando la hermana superiora de la escuela Crisolina López Ríos les dio la espalda y los tildó de mentirosos; cuando el obispo de la ciudad Antonio Marino los recibió sólo una vez y no fue capaz de rezar por sus hijos o bendecirlos; cuando en la Catedral hicieron una misa y oraron por Analía Schwartz y nunca por los chicos, las víctimas en un juicio que comienza el 23 de febrero, que es contra una persona, no contra la institución, la fe o Dios.

Es natural que los padres de los chicos, que decidieron enviarlos a un colegio católico para su educación, busquen su consuelo en Dios. Pero en Mar del Plata, ese consuelo en Dios no lo encontraron.

Silvina (cuyo nombre real es otro, pero lo evitaremos para que no se pueda identificar su hijo/a) es la mamá de una criatura de 8 años que figura en la causa como víctima de Analía Schwartz. El nene/a pasó la mitad de su vida como posible víctima de abuso sexual infantil. La mitad de su vida.

En 2015 Silvina había viajado al Vaticano, pero a la audiencia general, junto a miles, miles y miles de personas que, como ella, querían estar cerca de Francisco. Ella quería contarle sobre la situación que vivía junto a otras familias, la situación de las denuncias por abuso sexual infantil en el Colegio Gianelli. En esa oportunidad no pudo hablar con el Papa. Sólo alcanzó a dejar un CD con información, con la esperanza de que Francisco lo viera.

Silvina no se quedó quieta, mientras la investigación judicial avanzaba y la fecha del juicio se definía, ella siguió buscando a Francisco. Habló con un vocero del Vaticano, le explicó del caso, del juicio que ya llegaba y le contó los problemas en Mar del Plata con la Iglesia, a la que le pidieron una bendición, una oración, una misa y no recibieron nada.

El vocero del Vaticano inmediatamente le dijo que la recibirían en el Vaticano en el besa manos, en el aula Paulo VI, dentro de la audiencia general. Con la fecha del juicio encima, Silvina viajó el 4 de febrero hacia el Vaticano.

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Invitación para el besa manos en el aula Paula VI

La cita en el Vaticano fue el miércoles 8 de febrero. Ella estaba en la primera fila del aula Paula VI. El Papa Francisco se hizo presente, le dio una primera bendición, ella le besó el anillo como indica el protocolo y le contó directamente, como pudo en esa situación, que estaba ahí “por los nenes abusados del Gianelli”.

Silvina explica que en ese momento todo se detuvo. Francisco la miró y ella le entregó una foto con los nenes, con las víctimas. La mujer recuerda que el Papa se angustió profundamente y que le contó que él sabía de la situación y que estaba “totalmente contra el abuso, que es un delito gravísimo que hay que combatir”.

“No bajen los brazos, la justicia tiene que condenar a los culpables. No puede ser que siempre se dé este flagelo con niños. Hay que dar pelea”, recuerda Silvina que le dijo Francisco mientras sostenía la foto.

Francisco volvió a bendecir a Silvina, bendijo la foto de los nenes, posó su mano en su frente y la contuvo. Después de casi cuatro años de iniciada la denuncia consiguió esa contención tácita que tanto necesitaba de la Iglesia, y la contención vino del mismísimo Papa Francisco.

Silvina le entregó al Papa un rosario de regalo, elegido por su hijo/a. Ella cuenta que Francisco le dijo que como él era una persona anciana, prefería dejárselo a la criatura para que lo “custodiara”. El Papa bendijo el rosario y se lo envió de nuevo a Mar del Plata al hijo/a de Silvina, para que lo use.

“Fue muy conmovedor”, recuerda.

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Momento de dolor y angustia cuando el Papa Francisco mira la foto de los nenes y nenas, víctimas del Gianelli.

-¿Cómo es ahora tu relación con la Iglesia?

-Nunca quise perder la fe. Muchos papás estaban muy enojados con la Iglesia, indignados. Pero nunca perdí la fe, yo creo que es como en todo, la Iglesia no es un cura o un edificio. En todos lados hay personas buenas y malas, la fe va mucho más allá de una persona, está por encima de eso.

-¿Sintieron que la Iglesia en Mar del Plata les dio la espalda?

-Esperábamos otra cosa del obispo Marino. Nunca se hizo una misa por nuestros hijos y sí se organizaron misas por los docentes, la escuela o por esa persona en particular.

-¿Cómo estás ahora?

-Nuestra vida siguió. No es lo mismo, pero siguió. He entrado a iglesias, no tengo el mismo sentimiento, pero sigo. Ahora pienso que estoy reconfortada. El Papa fue sincero, los gestos, las miradas. La forma con la que miró la foto, su indignación.

-¿Conseguiste en el Vaticano lo que buscabas?

-Yo buscaba la bendición para mi hijo/a y la conseguí. Por mi hijo/a y por todos los demás chicos. El viaje valió la pena.

Silvina se siente renovada en su fe para afrontar el juicio, que comienza el 23 de febrero y durará hasta mediados de abril. “Espiritualmente estoy más tranquila”, dice. “Las secuelas que dejó esto son tremendas. Mi nene/a está con tratamiento, creo que olvidar, no nos vamos a poder olvidar. Aprendemos a vivir con esto que nos tocó y de todo lo malo intentar sacar lo que se pueda”, dice.

“Espero que mi hijo/a, ya que no lo va a poder borrar, que aprenda a vivir con esto y que no le sea una carga. Lo único que quiero es que esté bien”, expresa finalmente la mujer que fue hasta el Vaticano y consiguió la bendición del Papa Francisco a días del juicio por abuso sexual infantil contra la maestra de música del Colegio Gianelli Analía Schwartz.

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