La Cueva: relatos del horror y un reencuentro 42 años después

El juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en la ciudad, permitió que volvieran a verse Alicia María Klaver, que estuvo en cautiverio entre 1976 y 1979, y Rudy Omar Saiz, compañero de calvario.

20/06/2018
La Cueva: relatos del horror y un reencuentro 42 años después
El abrazo entre Alicia y Rudy, 42 años después (Fotos: Marcelo Nuñez / QUÉ Digital)

Mientras para este jueves y viernes está previsto que continúe la declaración de testigos, en el juicio que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal por delitos de lesa humanidad cometidos dentro de la Subzona 15 y en “La Cueva” y la Base Naval los primeros testimonios volvieron a mostrar el horror de los centros clandestinos de detención de Mar del Plata. Alicia María Klaver, que estuvo en cautiverio durante tres años y pasó por La Cueva, declaró por primera vez, hizo un detallado relato hasta su salida del país en 1979 y su regreso en 1984 y se reencontró con uno de sus compañeros de calvario, a quien no volvió a ver desde septiembre de 1976, cuando estuvieron juntos detenidos en el destacamento policial de Playa Grande y en la comisaría cuarta.

La declaración de los primeros testigos en el juicio contra 43 imputados -que se inició a fines de abril y que se realiza semana por medio miércoles, jueves y viernes-, ocurrió hace dos semanas y se espera que se retomen durante este jueves y viernes. En el proceso se ventilan 272 hechos, de los cuales 133 víctimas se encuentran en calidad de desaparecidas, de 28 de ellas fueron encontrados sus cuerpos y 111 fueron liberadas en su momento luego de la detención ilegal.

Entre los primeros testigos que declararon propuestos por los fiscales Nicolás Czizik, Juan Pablo Curi y María Eugenia Montero, aparecieron Alicia Klaver, que estuvo en cautiverio entre 1976 y 1979; Rudy Omar Saiz, que fue liberado en septiembre de 1976; y cuatro hijos de Mercedes Longh, quien fue secuestrada en 1976 y permanece desaparecida.

Uno de los testimonios más fuertes escuchados hasta el momento fue el de Alicia Klaver, quien se desempeñaba en el Frente de Solidaridad del PTR (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y permaneció en cautiverio desde julio de 1976 hasta marzo de 1979, y, 42 años después, por primera vez prestó declaración con recuerdos que la tienen como víctima de torturas y atrocidades. Por este hecho se encuentran imputados Fortunato Valentín Rezzet, Juan Carlos Aiello y Alcides José Cerutti.

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Alrededor de una hora y media se extendió su relato y así contó que fue secuestrada a las 22 del 12 de julio de 1976 cuando estaba junto a su madre en su departamento. Una vez que los militares ingresaron, comenzaron las trompadas en el estómago y luego decidieron golpearle la cabeza con una pared, en reiteradas veces, hasta que advirtieron que esa pared era una medianera y se podía escuchar.

La mujer recordó que eran entre ocho y diez las personas que entraron en su casa, todas vestidas de civil, y tras revolver todas sus pertenencias, la trasladaron junto a su madre, con la cabeza tapada. A las horas apareció en un calabozo del destacamento Playa Grande, ubicación que luego conocería.

Al día siguiente fue trasladada en auto “en un trayecto no muy largo” y fue recibida con “muchísimas trompadas en el estómago” para luego ser brutalmente torturada. “Me bajaron la ropa, me ataron a un catre de pies y manos y empezaron a picanearme, los pies, la vagina, los senos, la boca. Y me decían que cuando tuviera respuestas para las preguntas les hiciera señas. Las preguntas eran totalmente dispersas, no se dirigían a un objetivo concreto. Me preguntaban por gente del trabajo, por nombres que nunca había oído y por mi familia, en especial por mi hermano me preguntaban si era peronista. Yo les dije que sí”, recordó ante los jueces. Tras aquel episodio, Alicia volvió a ser trasladada a su calabozo en el destacamento, donde pudo ver a su madre, quien luego sería liberada.

Según relató, hacia fines de julio o principios de agosto fue trasladada por los militares a la comisaría cuarta, a cara descubierta. Pasados los días, una noche la fueron a buscar. “Fue un trayecto largo”, dijo y contó que al llegar a destino la empujaron, encapuchada, por lo que luego sabría que eran unos cinco o seis escalones hacia abajo: estaba enLa Cueva”, que estaba ubicada en la Base Aérea Militar y fue uno de los cinco centros clandestinos que funcionó en Mar del Plata durante la dictadura.

“Me colgaron del techo con una soga y me tiraban adentro de un tanque de agua”, recordó sobre el método de tortura y señaló haber sufrido “varios principios de asfixia”. En otro tramo de su declaración, Alicia contó que un día ingresó al pequeño cuarto donde estaba sobre un colchón Fernando Cativa Tolosa, el jefe del centro clandestino, que en octubre de 1976 murió tras un enfrenamiento a tiros con militantes montoneros.

“Una noche entra Cativa y me dice que me iban a legalizar y que no me creían que yo no sabía nada más allá de lo que había dicho”, contó y explicó cómo desde ahí volvió a ser trasladada a la comisaría cuarta para estar allí un tiempo prolongado y luego su destino sería la cárcel de Devoto. “Ahí estuve prácticamente tres años y en marzo de 1979 me fui con la salida del país“, señaló y contó que regresó a Argentina en diciembre de 1984 luego de pasar por Suecia y Francia donde atendió las consecuencias en su salud que dejaron las brutales torturas.

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 UN REENCUENTRO 42 AÑOS DESPUÉS  

Rudy Omar Saiz declaró en el juicio como testigo del cautiverio de Alicia. Es que Rudy la conoció en el destacamento de Policía de Playa Grande, el primer destino de ella. El 13 de septiembre de 1976 él fue liberado y nunca más volvió a verla, hasta esta última audiencia del juicio que se realiza en la ciudad, donde ambos se reencontraron para declarar los horrores vividos 42 años atrás.

Rudy Omar Saiz fue secuestrado en su Tres Arroyos natal, pasó por un centro clandestino de Bahía Blanca y llegó a principios de agosto de 1976 en el baúl de un auto al destacamento de Playa Grande.

“Entro a un pequeño chalecito que resultó ser el destacamento Playa Grande. Entro esposado, con los ojos vendados. Me introducen en un calabozo muy pequeño. Escucho de pronto una voz de alguien que me llamaba. Después supe que esa persona era Alicia Klaver“, relató Rudy ante los jueces y describió a Alicia como “compañera de penurias”.

“Ella me contó todo lo que le había pasado”, contó y sumó que luego ambos fueron trasladados a la comisaría cuarta, donde a los pocos días irían a buscar a Alicia para llevarla a atravesar el horror de La Cueva.

“Concluimos que la habíamos perdido, que se había ido a algún lugar del cual no se vuelve”, contó Rudy sobre lo que sintió en aquel momento y luego siguió con su relato: “A los ocho o diez días, ya habíamos elaborado el duelo, y por ahí apareció lo que quedaba de ella, mucho más delgada de lo que se fue, deformada”. Y así recordó que le había contado cómo la sumergían en un tanque de agua hasta casi asfixiarse para que respondiera lo que los militares querían escuchar.

“Me habló de un lugar que quedaba cerca del GADA; que era una suerte de sotano o cueva, así la describió”, contó Rudy respecto a aquellas referencias dadas por Alicia sobre el centro clandestino de detención.

En la previa de la declaración, ambos se estrecharon en un abrazo en Tribunal Oral Federal. “Nunca más la vi hasta ahora”, le contó Rudy a los jueces en su declaración.

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 LA DESAPARICIÓN DE MERCEDES LONGH 

Los primeros testigos en pasar por el Tribunal Oral Federal fueron los hijos de Mercedes Longh, quien fue secuestrada en 1976 y permanece desaparecida. En este hecho están imputados Norberto Benito Stura, Carlos Alberto Suárez y y Alcides José Cerutti.

Mercedes tuvo seis hijos. Aquella noche estaba con cinco de ellos, y su esposo se encontraba trabajando. “Una noche entraron dos personas en mi casa, golpearon la puerta, se levantó mi madre. Entraron dos hombres, un señor bajo de bigotes y un señor rubio de ojos celestes. Entraron en la pieza y nos encerraron a todos. Después se la llevaron a mi madre”, recordó Juan Carlos, uno de sus hijos y contó que “estaban vestidos de militar, color verde, y armados”.

MERCEDES LONGH (de Leiva)

Según contaron sus hijos, Mercedes realizaba tareas de limpieza en distintas casas y comercios, concurría a una unidad básica y había trabajado en la vivienda de María del Carmen “Coca” Maggi, quien era decana de la Facultad de Humanidades y fue secuestrada en 1975 por un grupo de la CNU y luego asesinada. “Mi papa la buscó por todos lados, no supimos nada”, recordaron y explicaron que en ese entonces hicieron la denuncia en la comisaria cuarta.

Los cuatro hermanos contaron que tiempo atrás finalmente supieron dónde estuvo su madre: La Cueva. Su hijo Raúl explicó que se enteraron algunos años atrás a partir de Marta García de Candeloro, quien estuvo en cautiverio junto a su marido Jorge Candeloro, abogado que falleció en La Cueva en medio de la tortura. Ambos habían sido trasladados allí en el marco del operativo conocido como “La Noche de las Corbatas”.

“La señora Marta Candeloro estaba con mamá, ella le dijo que si nos veía a nosotros que nos dijera que nos amaba”, relató el hombre entre lágrimas y luego Walter, otro de los hermanos, sumó: “Nos enteramos cuando Marta García nos estuvo buscando y el día que nos encuentra tuvimos una reunión en casa y nos contó todo lo que había sucedido”. “Se prometieron que si una u otra salía encontraría a los hijos”, agregó Edit, hija de Mercedes.

Después de todo aquel infierno, el marido de Mercedes se suicidó -hace quince años atrás- y uno de sus hijos tomó la misma decisión.

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