Policía local: de oportunidad laboral a vocación de servicio

Son 880 hombres y mujeres que recorren las calles. La fuerza apuesta a la proximidad y las mujeres cumplen un rol fundamental. Según los registros oficiales, en este primer año no se registraron disparos de armas de fuego en servicio.

01/10/2016
Policía local: de oportunidad laboral a vocación de servicio
(Fotos: archivo / QUÉ Digital)

Un año con la Policía local en la calle. Un proyecto que se aprobó entre acuerdos político y que se puso en marcha durante un año electoral que para sorpresa de muchos terminaría con la derrota del principal impulsor y defensor de la iniciativa en la ciudad. En el medio, un cambio de gestión que modificó el rumbo y le sumó atribuciones, algunas de ellas cuestionadas, a la fuerza.

En su primer año de vida, el rol de la Policía local estuvo marcado por la territorialidad y la proximidad. Por eso, ver a dos o más efectivos caminando en el ingreso a muchos barrios -en los que hasta hace un tiempo no había presencia de ninguna fuerza- se transformó en una constante y desde la conducción de la fuerza aseguran que ese era uno de los objetivos centrales: ubicar a la policía donde su presencia fuera necesaria.

Aunque el informe con las actuaciones de la fuerza durante todo este primer año todavía no fue dado a conocer, algunos datos dan cuenta del rol que ha tenido y tiene la fuerza: de acuerdo a los registros oficiales, los 880 hombres y mujeres que recorren la ciudad -que en diciembre se transformarán en 1000 tras la salida a la calle de la próxima camada- no efectuaron ningún disparo con sus armas reglamentarias en horario de servicio, un dato para nada menor en tiempos por demás violentos.

En ese sentido, algunos de los reportes periódicos del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (Cemaed) permiten trazar un perfil de la policía en términos de sus actuaciones: la mayor cantidad de intervenciones estuvo relacionada con hurtos y robos de distinta índole y, a modo de referencia, solo en marzo de este año hubo un promedio de 1,5 detenciones por día, la mayoría en la vía pública, algo que se ha repetido con el correr de los meses.

DETENIDO TRAPITO POLICIA LOCAL

Las características de la fuerza local de Mar del Plata también son particulares: por fuera de la formación y los exámenes de selección -más rigurosos que en otros puntos de la Provincia- la composición de la fuerza da cuenta de una fuerte presencia femenina en las calles, con un 63% de mujeres trabajando en la vía pública.

En ese sentido, el jefe de la Policía local, Fernando Telpuk, destacó el rol de las trabajadoras de la fuerza y advirtió: “Creo que esto tiene que ver con una problemática laboral y de género también, porque por ejemplo a una mamá soltera le cuesta mucho más conseguir trabajo a veces y acá no hay un impedimento para eso y se crea una posibilidad laboral atractiva e inclusiva”.

 DE POLICÍA DE PROXIMIDAD A POLICÍA DE TRÁNSITO 

A pocos días de cumplirse un año de la salida a la calle de la Policía local, el jefe de la fuerza dialogó largo y tendido con QUÉ y habló de todo: del proceso de selección e ingreso, de su desembarco como máxima autoridad, de las dificultades económicas, del cambio de gestión y de las deudas pendientes.

- ¿Qué balance trazan del primer año de trabajo de la Policía local en la ciudad?

– Creo que lo que hay que marcar es el formato particular de esta Policía local con respecto al resto de la provincia de Buenos Aires. Y eso tiene que ver con que las gestiones en la ciudad fueron previas al decreto de formación de la Policía local: cuando surgió ese decreto, Mar del Plata ya sabía qué clase de Policía local quería. Y en ese sentido se plantearon algunas diferencias respecto a otras ciudades.

Para empezar, en cuanto a la conducción, se decidió no dejar que la policía fuera conducida por jefes designados por la Provincia. En este caso hubo un proceso que terminó con mi designación, y fue un proceso con transparencia y democrático. Eso me parece un paso importante por fuera del nombre propio, porque el proceso de legitimidad que da este sistema es muy importante.

Después, lo cierto es que nosotros trabajamos sobre la calidad y no sobre la cantidad porque entendemos que mucha policía no es sinónimo de más seguridad. Si bien siempre tuvimos cupos muy altos para incorporar, lo que hicimos fue generar un sistema de exámenes académicos y serios para seleccionar a los candidatos capacitados acorde a la policía que queríamos.

FERNANDO TELPUK POLICIA LOCAL

- La formación de la los efectivos ha sido muy criticada por el poco tiempo que implica el período de capacitación  ¿creen que la misma es suficiente?

– Nosotros decidimos intervenir desde un primer momento y por eso estuvimos atentos a que en la currícula hubiera contenidos consistentes con la clase de policía que queríamos. No contentos con eso creamos la Escuela Municipal de Seguridad que funcionaba en las aulas de la Facultad de Derecho para que los sábados los oficiales tuvieran una formación donde se transmitieran cuestiones más vinculadas a la idiosincrasia de Mar del Plata y cosas que creíamos que los policías debían saber. Por eso me parece que lo primero para desatacar sobre nuestra Policía son estas grandes diferencias con otras experiencias.

- ¿Cómo fue el vínculo con el resto de las fuerzas de seguridad de la ciudad?

– Ha sido y es  bueno y eso nos ha permitido tener buenos resultados. Hay que despojarse de mezquindades en seguridad. Hemos tenido buenos actores acá y no hemos tenido conflictos en términos de disputa territorial o cosas así. Me parece que todos han entendido que somos nuevos actores que vinimos a hacer lo que no se estaba haciendo, no vinimos a competir o reemplazar, sino a complementar lo que se hace en cuanto a seguridad, desde otro lugar.

- El cambio de gestión implicó la incorporación de más funciones para la fuerza, como las multas de tránsito, algo que fue cuestionado ¿cómo fue ese proceso?

– Nosotros nunca vimos el requerimiento de más obligaciones como cosas impuestas, todo ha sido trabajado desde el convencimiento y por la necesidad. Todas las actividades son voluntarias en la Policía local, no se le ordena que alguien maneje un móvil, que haga tránsito o esté en la Unidad de Violencia de Género. Trabajamos sobre el libre convencimiento y entendemos que uno trabaja mejor en los ámbitos que a uno le interesan. Lo cierto es que la Secretaría de Seguridad es la única que tuvo continuidad y es importante que se haya mantenido eso. Es un acierto de la gestión haber permitido la continuidad de la fuerza y de la Secretaría porque estos son procesos que deben perdurar en el tiempo.

Hay que entender que el delito muta y se transforma. Con el tema del tránsito, el verano pasado nos encontramos con muchas más muertes y heridos, con caos y violencia social por el desorden de tránsito. Y decidimos formar policías para colaborar con el delito urbano.

POLICIA LOCAL TRANSITO

 #NIUNAMENOS: LA UNIDAD DE VIOLENCIA DE GÉNERO 

Por fuera de la incorporación de atribuciones como las multas de tránsito o la custodia de los 32 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) -esto último anteriormente realizado por efectivos de la Policía Bonaerense y suspendido por falta de pago- una de las decisiones de la Secretaría de Seguridad fue la creación de una Unidad de Violencia de Género, que hoy en día está integrada por seis mujeres y cumple un rol fundamental: contener a las víctimas en su entorno.

En ese sentido, para Telpuk hacía falta la intervención del Estado, en un ámbito en el que “la mujer al otro día de denunciar volvía a estar sola”. “Nadie hacía un seguimiento de las restricciones y eso era absolutamente ineficiente; por eso armamos esta unidad en la que trabajamos con un universo comprendidos por casos que por evaluación de la fiscalía o el Juzgado de Familia son de mayor gravedad y eso lo podemos seguir por el botón antipánico”, apuntó.

Sobre esta problemática, el jefe de la fuerza dijo que se comenzó con 120 víctimas y que para optimizar el trabajo se desarrolló un sistema de georreferenciación que permite que las policías cuenten con un mapa digital con los domicilios de las víctimas, las restricciones vigentes y la imagen de los agresores.

“Establecimos que cada víctima debía  ser visitada como máximo cada 72 horas para que la unidad tomara contacto, para que la policía estuviera presente. Además, una vez a la semana se chequean los botones y todo esto permitió generar empatía entre los efectivos y las víctimas”, resaltó Telpuk quien habló de un promedio de 300 intervenciones al mes.

 EL PERFIL DEL POLICÍA, UN FUNCIONARIO POLIVALENTE 

- Al cumplirse este primer año de trabajo, ¿se logró establecer un perfil del policía local, en base a lo proyectado inicialmente?

– Lo que nos preguntamos fue qué queríamos que los oficiales hicieran y reportaran a la sociedad, porque si no se trataría simplemente de poner más policías en la calle. La Policía local no vino a sumar número sino calidad. Entendíamos que si buscábamos una policía de proximidad teníamos que encontrar un modelo para vincular al policía con el vecino y así acortar una brecha existente, porque había una pérdida de confianza, de respuesta, una especie de divorcio. Decidimos apuntar a recomponer el vínculo con la sociedad y para eso era necesario que la policía local estuviera muy cerca.

Nosotros hablamos de funcionarios polivalentes, porque más allá de las funciones específicas, son policías con un rol de asistencia social. En el caso de violencia de género, a las chicas no les llega una denuncia pelada o un expediente: ellas ven la realidad, están en las casas, saben qué es lo que hace falta. Lo cierto es que no tengo psicólogos pero tengo policías con buenas intenciones y ganas de hacer las cosas.

- ¿Con qué criterio se distribuyó a los efectivos en los barrios, más allá del centro?

– Tenemos más de 1400 kilómetros de jurisdicción así que hubo que pensar bien dónde ponerlos. Y hubo alternativas. Una política malentendida la hubiera puesto donde se viera, para generar una sensación de seguridad, pero nosotros decidimos ponerla donde se la necesitara. Para eso tomamos los relevamientos y diagnósticos del Cemaed sobre las realidades en los barrios y decidimos llegar con el recurso a esos lugares en los que había información que daba cuenta de la necesidad de policía por denuncias, presencia de armas o delitos violentos. Eso nos marcó cuatro o cinco barrios donde debíamos ir de movida. Creo que hoy tenemos una policía con una territorialidad inteligente, nos falta, pero queremos cubrir con cantidad que se note y sirva y no poner policía por poner. Queremos trabajar con grupos que tengan capacidad de resolución.

POLICIA LOCAL CHAPADMALAL RUTA 11 (2)

 CRISIS ECONÓMICA Y DEUDAS PENDIENTES 

Para la conducción de la fuerza, más allá de los avances, hay deudas pendientes. Una de ellas, según aseguró Telpuk, tiene que ver con la sede en la que debería funcionar la Policía local.  Actualmente, y tras el aval para la compra del edificio ubicado en Chile y Alvarado, restan los trámites relativos a la quiebra y la licitación pública de las obras.

“Creo que es algo que se resolverá muy pronto y además nosotros planteamos una obra mínima para entrar, de seis meses si está el dinero: apostamos a una construcción en seco, algo sencillo y confortable”, admitió y habló también del impacto de la crisis económica en la fuerza, algo que llevó a la suspensión del convenio con la Facultad de Derecho e incluso en algunas oportunidades implicó la falta de recursos tan básicos como capas de lluvia o borceguíes.

Sobre esta cuestión, para el jefe de la Policía local es importante que sea el Estado quien provea los elementos de trabajo, para generar vocación y compromiso por parte de los efectivos. “Hay que darles herramientas, esposas, chalecos antibalas, entrenamiento y sobre todo respeto; si quiero policías comprometidos tengo que respetarlos, porque muchos policías entraron por una salida laboral y el desafío fue convertir ese trabajo en vocación”, reflexionó.

En cuanto a la formación de los efectivos en la Escuela Municipal de Seguridad tras la suspensión del convenio por falta de pago, Telpuk admitió que se debió recurrir a la voluntad de los efectores del Poder Judicial para poder continuar con la capacitación. “Hoy por hoy no estamos en la Facultad de Derecho porque no les podemos pagar y no podemos pedir estar ahí. Estamos con profesionales del derecho, jueces y  fiscales tratando de mantener esa capacitación, pero no con la calidad académica con la que se hizo”, advirtió el responsable de la fuerza.

MUJERES POLICÍAS, EN PRIMERA PERSONA

Micaela y Mariana, de 21 y 20 años respectivamente, llegaron a la Policía local, según relataron, por vocación. Junto a otras cientos de compañeras conforman el 63% de mujeres que integran la fuerza en la ciudad, una cifra elevada en comparación con otros distritos. En primera persona, cuentan las experiencias que viven en la calle “donde realmente se aprende”.

* Micaela (21 años, seis meses en la Policía local)

“Me gustaba y me interesaba el trabajo de la policía, así que apenas terminé la escuela me anoté. Estoy conforme y me gusta lo que hago aunque hay muchos prejuicios: mucha gente cree que no tuvimos la formación necesaria o que directamente nunca nos preparamos para esto, que nos pusimos el uniforme y salimos de un día para el otro. Es difícil que lo entiendan, pero tuvimos la capacitación y más allá de eso donde realmente se aprende es en la calle, donde pasan las cosas”.

* Mariana (20 años, un año en la Policía local)

“Al principio quise entrar en la Policía Bonaerense, pero tenía 17 años y no pude. Salió la convocatoria de la Local y quedé. Me gusta lo que hago aunque en la calle hay de todo…la gente nunca va a estar conforme, hay gente que quiere a la policía, otros que no. Lo cierto es que tuvimos una buena capacitación, pero donde más aprendemos es en la calle, en el día a día. No somos rambo, pero trabajamos mucho, la gente de la Bonaerense nos ayuda, pagamos un poco de derecho de piso al principio pero hoy somos todos compañeros”.

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