Martes 10 de diciembre | Mar del Plata
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23/12/2015

Un 2015 con mucho rock

La ciudad tuvo mucha música durante todo el año, con un gran ciclo de recitales gratuitos en la Base Naval, artistas internacionales de peso como Manu Chao, lo mejor del indie rock con El Mató a un Policía Motorizado y un final infernal en el Mundialista de La Renga.

Un 2015 con mucho rock
(Fotos: QUÉ Digital)

La música en vivo es, todavía, algo que internet no puede absorber. Estar presente para poder ser. Ser porque se está presente. El artista toca, el público delira y todos sienten. Sentir, porque se está y se es. Esa comunión única que solo se da entre los presentes de algo que es imposible de reproducir, pero que, de todas maneras se puede comentar, se puede decir “yo estuve, yo sentí, yo fui”.

El verano de 2015 la Base Naval se transformó, inesperadamente, en el mejor escenario gratuito para ver música, escuchar música y sentir música. Entre el 14 de enero y el 23 de febrero, se presentaron numerosos artistas como La Bersuit, Los Cafres, La Mancha de Rolando, Agarrate Catalina, Ivan Noble, Pedro Aznar y Kapanga.

KAPANGA 00

El Mono y Maikel, los cracks de Kapanga.

Kapanga fue, es y será una fiesta. Kapanga es, tal vez, la única banda que puede competirle en una fiesta de casamiento o de 15 a Los Decadentes. Además, Kapanga es una banda rockera, una banda con contenido social y una banda que conmueve. Kapanga es un quilombo y en la Base Naval, el 15 de febrero lo fue.

Además, Kapanga tiene algo que las demás bandas no: no lo tiene al Mono como frontman. Ese (mal) cantante, pibe de barrio, futbolero, carismático y gracioso.

Si la música es transmitir, el Mono lo entendio. Si la música es felicidad, Kapanga es la fiesta que todos merecemos.

Manu Chao

Manu Chao eterno.

La música llega, se entiende, sin importar el idioma. La música es un lenguaje en sí misma y en vivo suele ser más una cuestión de piel que comprensión idiomática. La música puede comunicar desde un problema de amor, de drogas y un problema social crucial. En el caso de Manu Chao la música es todo eso y es mucho más.

Manu Chao el 21 de marzo hizo estallar el Polideportivo. En el -seguramente- show más intenso del año, Manu Chao y su banda trajeron “La Ventura” a Mar del Plata. Casi tres horas de música, enganchados, temas loopeados y un grito insistente del cantante: “Mucha locura Mar del Plata”.

Esa noche de marzo, se pudo leer sobre el fondo del escenario una bandera grande, con la leyenda: “Nuestra lucha es por la vida. Fuera Monsanto!”. La multinacional estuvo presente en la voz el franco español y el público en general que se sumo a la bronca que tenía su ídolo. Antes y durante el recital hubo consignas por la Reserva del Puerto, por el Vivero de Miramar y por el pedido de retirada de la planta de Monsanto de la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas, entre otras.

Manu Chao entrega todo lo que tiene y es.

Si la música es compromiso social, Manu Chao es su abanderado.

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Santiago Motorizado, la voz de los que buscaban una voz.

La Plata, sin que haya salido por un DNU, se volvió la capital del indie rock y su banda embajadora es El Mató a un Policía Motorizado, que llevó su música a todo el país, América Latina y Europa.

El Mató tocó en Casa Rock el 16 de mayo y fue algo especial. Tan especial como llegar a un lugar sin darse cuenta y entender que uno tenía que estar ahí y no en ningún otro lugar. En el postapocalipsis cultural, todas las fantasías de zombies se hicieron realidad –basta sacar la cuenta de cuánto tiempo pasamos frente al celular- y El Mató es la banda para toda esa generación que desciende de la Generación X: nietos de divorciados e hijos de adultos que tuvieron problemas con las drogas, pero que no lo admiten.

El Mató suena como quiere sonar: compacta, contundente y gigante. Es un viaje entre lisérgico, existencialista y depresivo, en el que los dueños de esta generación se sienten vivos.

Si la música es un lugar en donde uno se siente como en casa, El Mató se volvió la casa de una generación de perdidos.

LA RENGA  (6)

Chizzo y Tete, mucho más que una guitarra y un bajo.

Para cerrar el año hacia falta un show impensado en el estadio Mundialista. Para hacer un show en el Mundialista hacía falta La Renga.

La Renga es -después de la religión Indio Solari- la banda más convocante del rock nacional y el 12 de diciembre lo demostró en Mar del Plata con un show para 35 mil personas, que si bien tuvo algunos problemas de sonido, le rompió la cabeza a todos los presentes.

El mundo La Renga es una realidad paralela. Es un mundo en el que miles de personas se mueven por un recital. En el que miles acampan, comen asado y toman cerveza como si no importara nada más, porque, tal vez, no importa nada más.

La Renga ratificó, como si haría falta, que es La Renga. Ratificó que es una guitarra poderosísima, una batería precisa, un bajo que todo lo empuja y un saxo que se luce en esos momentos exactos. La Renga es la voz de Chizzo que desgarra y es tanto más que no entra en palabras.

Si la música es potencia, La Renga se volvió su mejor explosión.

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