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23/08/2020

Biblioteca municipal: 30 años de desidia y un edificio que “se cae a pedazos”

Después de cinco meses, las y los trabajadores volvieron a encontrarse con problemas estructurales. “Es un crimen a la cultura”, señalaron.

Biblioteca municipal: 30 años de desidia y un edificio que “se cae a pedazos”
(Foto: Qué digital)
Alina Rodríguez Martín

Autor: Alina Rodríguez Martín

[email protected] @AlinaNahime

La biblioteca municipal “Leopoldo Marechal” atraviesa uno de los momentos más críticos más allá de la pandemia por el coronavirus. La falta de mantenimiento del edificio y los problemas históricos estructurales se acentúan luego de unos 30 años de desidia. Después de cinco meses por las medidas sanitarias, las y los trabajadores volvieron a la biblioteca y se encontraron con un panorama desolador. Esta semana no pudieron ir a trabajar por la falta de calefacción, a lo que se suma que “los baños se llueven” sobre los libros y el material tiene que ser descartado. Cansados de la situación, decidieron visibilizar la realidad que viven puertas adentro. “Es un crimen a la cultura”, señalaron en diálogo con Qué digital.

La biblioteca municipal es una institución que llegó a ser reconocida a nivel internacional como una de las mejores de Sudamérica. Sin embargo, las y los trabajadores hoy exponen que en 30 años la desidia de diferentes gestiones derivó en un edificio que en la actualidad se “cae a pedazos”. Según el manifiesto de la Unesco, la biblioteca no es solo un lugar donde se prestan libros sino que el espacio cumple -previo a la pandemia- un importante rol cultural y social. Aunque esta descripción dista mucho de lo que sucede puertas adentro en la institución marplatense.

Al denunciar la situación, quienes se desempeñan en el lugar plantearon que en 30 años de historia la colección de libros que se encuentra en la biblioteca municipal no se puso en valor. Y explicaron que cuando el Concejo Deliberante aprueba el presupuesto anual, designa una partida para la compra de material que finalmente se destina a otros sectores. Es más, repararon en que el material que se adquirió en los últimos años fue solo través de un sistema de “cédulas” a partir del cual las librerías donan libros para quedar exentos de pagar la Tasa de Seguridad e Higiene. “La última compra data de mediados del año pasado, en la gestión de Arroyo”, puntualizaron.

Por otro lado, una de las mayores preocupaciones pasa por la infraestructura, que se encuentra en pésimo estado, y la peor parte se la lleva el depósito, donde cientos de libros tienen que ser descartados porque se mojan y arruinan.

La biblioteca se encuentra en el Centro Cultural “Osvaldo Soriano” ubicado en 25 de Mayo y Catamarca, que fue creado en 1991 a través de la Ordenanza 8126, pensado como un ente descentralizado de la Municipalidad. El edificio había sido inaugurado en 1982, principalmente para el funcionamiento de la Biblioteca Pública Municipal “Leopoldo Marechal”, e incluso por esos años fue modelo en Sudamérica. Cabe recordar que además de la biblioteca, el Centro Cultural “Osvaldo Soriano” contiene dos salas teatrales, un espacio destinado a exposiciones y un patio interno.

LA BIBLIOTECA MUNICIPAL, EN PIE A PESAR DE LAS OBRAS MAL REALIZADAS

Las y los trabajadores al relatar su preocupación por la situación detallaron que a mediados de 2019 el gobierno municipal invirtió en obras para refaccionar el centro cultural, pero en realidad solo pintaron la fachada. “Solo eso”, cuestionaron. Además, recordaron que entre el 2008 y el 2015, las autoridades municipales del momento compraron una caldera pero la misma “nunca se usó porque faltaba una pieza”. Y en este marco explicaron que se contrató una empresa para arreglar el edificio y que las obras incluyeron la refacción de techos y baños, pero los mismos hoy pierden agua, que se filtra al depósito de libros. Además, según denuncian, en el 2014 se compraron calefactores blancos que “no servían ya que necesitaban agua, gas y electricidad”. “Nada de eso se realizó”, detallaron.

Un claro ejemplo del malestar en cuanto al desarrollo de las obras de refacción es el techo de la sala de lectura. “La sala estuvo cerrada dos años para esa obra y hoy ese techo se llueve por todos lados”, graficaron quienes se desempeñan en el lugar. Algo parecido sucedió con los baños del personal, los cuales se hicieron a nuevo, pero “hoy pierden”.

Las y los empleados ahondaron respecto a lo sucedido en los últimos años y así recordaron que durante el gobierno a cargo del intendente Gustavo Pulti se contrató una empresa que “colocó durlock en la Sala de Lectura Silenciosa y en la zona del bar, pero no se arregló el techo exterior por lo cual nunca dejó de entrar agua o bichos”. Además, compartieron que nunca se reparó el sistema eléctrico.

La falta de calefacción en la biblioteca es quizás el problema más reconocido. Según expusieron, pese a que en su momento se compró una caldera, la m isma “nunca sirvió ya que faltaba arreglar otras cosas del sistema como los fan coils o calefactores”. Para solucionar la falta de calefacción, en el 2011 se contrató un sistema de calefacción temporario que “a veces funcionaba”, según comentaron, pero dos años después volvieron a tener el mismo problema.

Para resolver esta situación, en 2014 desde el Municipio compraron diez aparatos de “frío calor fan coil”, pero según el relato de los empleados y empleadas, este tipo de calefactor nunca funcionó en las instalaciones.

Biblioteca Municipal

El hartazgo de quienes se desempeñan en la biblioteca municipal llegó al punto de tener que visibilizar cómo están puertas adentro. “Cinco intendentes, cientos de cargos políticos. 30 años sin mantenimiento. La biblioteca pública de nuestra ciudad que fue modelo en Sudamérica se cae a pedazos literalmente y no tiene que ver con el coronavirus, ni el avance de la tecnología”, soltaron.

“El estado del edificio no da para más. No es que las autoridades de Cultura no lo sepan, igualmente el secretario (Carlos Balmaceda) no bajó al depósito”, indicó una de las trabajadoras que trabaja allí hace 20 años y que por la indignación le escribió directamente al intendente Guillermo Montenegro, pero hasta ahora no obtuvo respuestas.

Las denuncias exponen que después de la últimas obras, la fachada que viste el centro cultural enmascara otra realidad. Las farolas iluminan el lugar sin grafittis y los pintorescos colores pintan una biblioteca “renovada”. Sin embargo por dentro, quienes trabajan a diario denuncian que el edificio “se cae a pedazos” y no desestiman que la biblioteca sea cerrada.

En distintas partes del mundo las bibliotecas son instituciones reconocidas y valoradas. Pero en Mar del Plata la realidad del principal centro cultural municipal es otra ya que, como consideran sus empleados, “ponerla en valor es una decisión política”. “La dejaron caer. Es un crimen”, aseguraron bibliotecarias y bibliotecarios, quienes no encontraron otras palabras para definir la situación de la biblioteca más que “desidia”. “Es muy penoso porque es nuestra cultura. Literalmente hizo agua por todos lados”, lamentaron.

La Biblioteca Pública Municipal “Leopoldo Marechal” tuvo su época dorada en 1982 y dentro de dos años, en 2022, el edificio -en caso de seguir funcionando- va a cumplir 40 años, una gran oportunidad para que “sea puesta en valor como merece”, cerraron.

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