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14/11/2018

Competencia Internacional: la primera norteamericana

“Skate Kitchen” cuenta los días de un grupo de chicas skaters de Nueva York. Los conflictos de la adolescencia en el siglo XXI son los temas que aborda la directora Crystal Moselle en el Festival Internacional de Cine.

Competencia Internacional: la primera norteamericana
(Fotos: prensa Festival Internacional de Cine de Mar del Plata)

“Skate Kitchen”, una de las películas que aspira al Astor de Oro -máximo galardón del 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata– cuenta los días de un grupo de chicas skaters de Nueva York. Los conflictos de la adolescencia en el siglo XXI son los temas que aborda la directora Crystal Moselle.

La joven se mueve con destreza en un parque de skate. Sube las rampas, da algunos saltos con destreza y osadía. La luz del día le da de lleno en la cara. Se escucha el sonido de las ruedas en la rampa. El último salto, sobre una escalera empinada, es una catástrofe. La chica se golpea fuerte. Cuando logra incorporarse, la sangre brota de su entrepierna. Luego de la asistencia médica, su madre la sanciona; le exige que dejé el skate.

Camille irá de Long Island a Nueva York para no ser descubierta por su madre. Allí conoce a un grupo de chicas y comienza la aventura. Recorren las calles, los parques, hacen algunas travesuras que refuerzan la unión del grupo. La represión por parte de la madre de Camille aumenta con la ausencia de la joven y la tensión insostenible se salda cuando la chica abandona la casa materna, consigue un trabajo precario y se instala en la casa de una amiga skater que vive con un padre más indulgente. Con la emancipación llegan otros conflictos, siempre intensos a los dieciocho años: el descubrimiento del amor y la sexualidad.

El punto fuerte de la película está recostado por los temas que desarrolla. En las charlas, aparentemente intrascendentes, de las jóvenes en los tiempos muertos (nadie parece estudiar ni trabajar) discuten sobre su selecciones sexuales, el uso de tampones, la genitalidad.

El lazo de sororidad que une a las chicas funciona como autodefensa cuando en las pistas de skate tienen disputas con varones. Como en el resto de los espacios de la vida social, la pista está ocupada geográfica y simbólicamente por los ellos. La vida de los adolescentes ya no puede pensarse desligada de las redes sociales; cada proeza sobre el skate tendrá su documentación en Instagram. No se plantea como crítica, es lo que ocurre. Eso le da frescura a la película.

El punto flojo es cómo se cuenta. Muchas escenas que requieren un desarrollo de mayor espesura dramática se resuelven en instantes. La primera discusión con su madre, en donde se presenta un personaje nuevo y uno de los grandes conflictos de la protagonista, donde además la chica acepta (aunque luego no lo cumpla) dejar el skate, dura no más de un minuto.

La música es muy difícil de soportar. Es omnipresente. En las charlas más íntimas, siempre aparece un sonido molesto de fondo, como cortina de programa de radio. Las escenas de skate siempre están acompañadas por música estridente que disputa la centralidad a las imágenes. En un momento, las chicas asisten a una fiesta, bailan una música que ya no tiene fuerza porque se escucharon cinco similares anteriormente. El tratamiento estético—lamentablemente porque el desarrollo de los temas no es superficial— es el de un videoclip.

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Festival Internacional de cine crystal-moselle
FICHA TÉCNICA

Título: Skate Kitchen

Origen: Estados Unidos

Dirección: CrystalMoselle

Reparto: RachelleVinberg, DedeLovelace, Nina Moran, Abrina Adams, AjaniRusse

Duración: 105

  PRÓXIMAS FUNCIONES 

Miércoles 14, 19:45, Teatro Auditorium

Jueves 15, 15 , Ambassador Sala 1

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