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25/01/2020

Divididos fue una “aplanadora” ante una multitud en la costa de Mar del Plata

La “Aplanadora del Rock” se presentó ante un mar de gente para cerrar el Movistar Fri Music. Más de dos horas de clásicos y rock del mejor.

Divididos fue una “aplanadora” ante una multitud en la costa de Mar del Plata
(Fotos: Qué digital)

No es joda. Divididos es una verdadera “aplanadora del rock” y en la noche de este sábado no fue la excepción. No sólo le hizo honor a su apodo sino que también ratificó una vez más que cómodamente se encuentra en el podio de las mejores bandas de rock argentino de la actualidad y, ante un mar de gente en la costa marplatense -en la zona de Las Toscas- cerró una nueva edición del Movistar Fri Music en Mar del Plata.

Fueron poco más de dos horas de rock, folclore, ríos de cuerdas y un ida y vuelta con el público casi con tanta química como la que viven Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella arriba del escenario. Más allá de los sencillos que vieron la luz en 2019, los diez años sin un disco nuevo no se notaron: la pasión de los seguidores fieles del trío se mostró más que intacta, cantando y “pogueando” al ritmo de los clásicos de Mollo-Arnedo, pero también con algunos popurrís de Sumo, que nunca faltan en vivo.

Pero antes de Divididos, la tarde veraniega en el Paseo las Tocas de Mar del Plata comenzó minutos después de las 18.30 -ya con un gran marco de público- con la presentación de Científicos del Palo. La banda marplatense liderada por “Pepo” San Martín e integrada por “Popete” Andere y Sebastián Quintanilla hizo un repaso rápido e intenso por los hits y otras canciones que cosecharon en sus seis álbumes de historia.

A continuación, y como antesala de Divididos, el protagonismo lo tomó Julieta Rada, con su ascendente carrera solista y un estilo propio y separado de sus conocidas raíces familiares. Rada se presentó por segundo verano consecutivo, ya que en 2019 también formó parte del Movistar Fri Music como parte del show de Ciro y Los Persas.

Con el himno nacional de fondo, alrededor de las 20.45, Mollo-Arnedo-Catriel subieron al escenario de espaldas al mar y abrieron el repertorio de más de una veintena de canciones con una tanda de clásicos entre las que estuvieron Haciendo Cosas Raras, Alma de Budín, Tanto Anteojo, el 38, Salir a Comprar y Qué ves.

La noche, sin dudas, levantó mucho más cuando para hacer Qué tal? subió a los tambores Rubén El Negro Rada, y al ritmo del tamborero sonó el primer clásico de Sumo: La rubia tarada.

A continuación, el segmento bajó unos cuantos decibeles con Par Mil y dos dedicadas: Huelga de Amores, en honor al escritor Eduardo Galeano, y a Guanuqueando –junto a Otro Mundo- “dedicada a los que se tuvieron que ir del país”.

Pero además de una fija como lo es Sucio y Desprolijo en honor a Norberto Pappo Napolitano, días después de su cumpleaños también hubo dedicatoria para Luis Alberto Spinetta, con Plegaria para un Niño dormido, surgida de los acordes de Amapola del 66.

En el segmento del cierre llegó, quizás, la dedicatoria tan esperada como lógica, de la mano de un popurrí de temas de Sumo: Crua Chan, Next week y, cuando parecía que todo terminaba con El Arriero –otra de las clásicas interpretaciones- llegó el Ojo Blindado para un cierre explosivo al nivel de la verdadera “aplanadora” del rock.

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