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07/11/2019

“Es tiempo de pensar la maternidad como fenómeno social y no individual”

A días del preestreno de “Malamadre” en Mar del Plata, la directora Amparo Aguilar reflexionó sobre la maternidad, sus sentimientos y sobre cómo ello derivó en un documental.

“Es tiempo de pensar la maternidad como fenómeno social y no individual”
(Foto: prensa Malamadre)
Alina Rodríguez Martín

Autor: Alina Rodríguez Martín

[email protected] @AlinaNahime

La directora y guionista Amparo Aguilar se adentra en el universo maternal desde su propia trinchera como madre. Así, entreteje el documental “Malamadre” con su imaginario y diversas entrevistas profundas a mujeres de diferentes clases sociales de Latinoamérica, sumergiéndose en aquello que no se cuenta sobre la maternidad.

“La maternidad no es el único mandato. Además hay que ser buena”, es una de los dogmas que se impartieron hace siglos desde la infancia y describe el puntapié del filme. La ópera prima de Aguilar ahonda en distintos relatos para visualizar otra realidad sobre el concepto de maternidad.

“Hay tantas experiencias válidas como maternajes existan. En todo caso: sí creo y creemos que ya es tiempo de empezar a pensar la maternidad como fenómeno social y no individual”, señaló la directora, en la previa a una proyección en Mar del Plata, Y en diálogo con Qué digital.

La proyección especial a modo de preestreno será el próximo martes a las 19.30 en Teatriz, de Diagonal Pueyrredón 3338. Las entradas a $150 están disponibles en la boletería del teatro o por Plateanet.

Madres que crían solas, mujeres que adoptaron, madres lesbianas, madres heterosexuales casadas y madres separadas son, entre otras, las protagonistas de esta película y quienes se rebelan contra un dogma impuesto. Movilizadas por las contradicciones del ser “buena madre”, transitan la realidad de lo posible para las mujeres. Para ellas la maternidad no es un cuento de hadas y está lejos de ser una experiencia romántica.

A través de distintos relatos, la película documental traspasa el imaginario social para espiar el lado oculto de la maternidad. “En los primeros años de maternar, me pasaba que aún estando feliz con mi hijo, sentía que había algo ‘afuera’ que también me seducía, y me lo estaba perdiendo. Eso me produjo mucha frustración, porque no encontraba una manera armónica de mantener los dos rieles andando”, compartió la directora de “Malamadre”.

“Me sentía un bicho. Cuando lo empecé a contrastar con otras mujeres madres, vi que mucho de lo que me pasaba era compartido. Y ahí decidí que un camino posible era hacer esta película. Porque la maternidad había sido ese tornado arrasador, pero empecé a creer firmemente que es mejor hablar de ciertas cosas”, confesó Aguilar, quien para este documental se hizo de un gran equipo en el que predominó el trabajo colectivo. 

Amparo Aguilar es realizadora audiovisual y madre de dos hijxs. Oriunda de Mar del Plata, se graduó en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica. Realizó los cortometrajes “VHS” (Víctor hasta Siempre), que presentó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y fue premiado en el Festival de Curtas Metragens de São Paulo. Además, filmó “Correo nocturno” y “Las monedas de oro que financiaron el descoque”. Su corto documental “Furia travesti: una historia de traVajo” circuló largamente por festivales de temática GLTTBI. Actualmente se desempeña como docente en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc) y coordina el campus de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires.

MALAMADRE

(Duración: 71 minutos / Año: 2019 /Idioma: Español)

Sinopsis: Las protagonistas se rebelan contra lo que escuchan desde su niñez. Movilizadas por las contradicciones del ser “buena madre”, transitan la realidad de lo posible para las mujeres. Para ellas la maternidad no es un cuento de hadas y está lejos de ser una experiencia romántica. A través de distintos relatos,  la película traspasa el imaginario social para espiar el lado oculto de la maternidad.

– ¿Recordas en qué momento te planteaste “Seré una mala madre”? ¿ Y cómo se te ocurrió que sea el disparador de este documental?

“Un tornado arrasó a mi ciudad, y a mí jardín, primitivo” dice una canción de Sumo, y concluye: “Mejor no hablar de ciertas cosas”En los primeros años de maternar, me pasaba que aún estando feliz con mi hijo, sentía que había algo “afuera” que también me seducía, y me lo estaba perdiendo. Eso me produjo mucha frustración, porque no encontraba una manera armónica de mantener los dos rieles andando. 

Y esa frustración en muchos momentos se transformó en enojo. Me sentía, además, expulsada de algunos ámbitos de militancia/ activismo. Me tomó mucho tiempo procesar esa frustración y transformarla en algo de lo que pudiera hablar con otras. Me sentía un bicho. Cuando lo empecé a contrastar con otras mujeres madres, vi que mucho de lo que me pasaba era compartido. Y ahí decidí que un camino posible era hacer esta película. Porque la maternidad había sido ese tornado arrasador, pero empecé a creer firmemente que es mejor hablar de ciertas cosas. 

– ¿Cómo fue la selección de madres para desarrollar el documental?

La cantidad de mujeres entrevistadas fue mucho mayor a la que finalmente forma parte del documental, y ese proceso de selección fue dificilísimo. Ahora: lo que intentamos hacer al momento de elegir fue cruzar distintas clases sociales, con distintas etapas de maternaje y experiencias también variadas (madres que crían solas, mujeres que adoptaron, madres lesbianas, madres heterosexuales casadas, madres separadas, etcétera).

-¿Qué tuviste en cuenta?

– El límite que nos autoimpusimos fueron las mujeres madres en situaciones de marginalidad. Nos parecía necesario trazar una línea ética en el documental, que evitara la revictimización de algunos grupos sociales; y asumir el riesgo de no representar a todo el mundo. Al fin y al cabo, somos una película y no la encuesta permanente de hogares.

– ¿Te encontraste con algún obstáculo a la hora de realizar el documental?

– Lo más denso fue lograr convencer a quienes podían financiarnos (el Incaa por ejemplo) de que eran necesaria una “película de entrevistas”. En nuestro medio los bustos parlantes están muy desprestigiados, y no siempre está mal el desprestigio. 

Pero nosotres creíamos firmemente en la propuesta básica de esta película: que hablen las mujeres madres. Que hablen las protagonistas, que cuenten en primera persona. Las mujeres -y mucho más las madres- hemos sido habladas durante milenios. Ahora nos toca a nosotras. Por suerte hubo muchos y muchas en el camino que escucharon y creyeron en esto como apuesta político/estética. Y eso se agradece. Aún así, todavía estamos muy circunscriptas a espacios “de mujeres”. Espero que podamos superar esa barrera pronto. 

– ¿A qué conclusiones pudiste llegar con el film?

– ¡¡¡A ninguna!!!  Bah, o a que hay tantas experiencias válidas como maternajes existan. En todo caso: sí creo y creemos que ya es tiempo de empezar a pensar la maternidad como fenómeno social y no individual. Espero que algo de eso surja de la película, aunque no me toca a mi decirlo… 

– Revisando la ficha técnica trabajaste con un lindo equipo, un poco lo que se le plantea a una madre hoy en día es rodearse de una “tribu” ¿Cómo fue un poco el proceso creativo para parir este documental?

– Sí, somos un grupo, y eso me gusta mucho. El cine es un medio sumamente verticalista, con la paradoja de que es un arte que demanda trabajo colectivo sí o sí. Pero la forma de ejercer el poder es vertical y muy asociada a lo masculino.

A mí me interesa -también en esto- poder pensar cómo hacemos las cosas las feministas. No es que deje mi lugar de directora de la película, pero las ideas se amasaron y trabajaron colectivamente, y eso para mí ya es un buen punto de fuga. En esto Carolina Álvarez, la productora de la película, también hace un gran aporte. Ella lleva adelante una compañía productora centrada en acompañar primeras películas dirigidas por mujeres, como manera de hacer lugar en un medio bastante expulsivo.

Otra apuesta fue la de incluir a varones en el equipo. Una mirada corta y rápida podría determinar que las mujeres feministas tenemos que hacer películas solo con mujeres (y ojo, todavía nos cuesta incorporar a las múltiples disidencias). Yo creo en un feminismo no expulsivo (no tanto por pensar en qué le pasa a los varones cis con eso; sino por el sujeto político que se construye en nosotras al segregar como política), por lo cual en mi imaginario los varones cis entran, pero van a tener que estar dispuestos a laburar mucho en desarmar todo lo que nosotras ya venimos encarando. 

Así que sumar miradas que no fueran condescendientes, sino que incluso se encontraran con cierta conflictividad alrededor del tema, como fue el caso de Iván Gierasinchuk, el fotógrafo, o de Lautaro Colace el montajista y Fede Moreira sonidista, fue espectacular. Nos hizo crecer a todes. 

MALAMADRE | EQUIPO TÉCNICO

Dirección: Amparo Aguilar

Guión: Amparo Aguilar, Agostina Bryk

Producción: Ah! Cine y U films

Productora: Carolina Álvarez

Fotografía: Iván Gierasinchuk (ADF)

Montaje: Lautaro Colace (SAE)

Sonido: Federico Moreira (La Mayor)

Música: Lucy Patané

Animaciones: Macarena Campos

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