El encanto ancestral del canto de Charo Bogarín

La cantante de Tonolec se presenta en la Villa Victoria con su proyecto paralelo, con un show titulado “Atravesar Latinoamérica con el canto”. En una entrevista con QUÉ, la artista habló de música, canciones, pueblos originarios y amor.

14/02/2015
El encanto ancestral del canto de Charo Bogarín
(Fotos: Lucho Gargiulo).

El amor a la tierra como expresión artística. El arte como expresión del amor a la tierra. Charo Bogarín pone la voz y el cuerpo como cantante, como música, como vocera de Latinoamérica, los pueblos originarios y el amor. “El arte es un lenguaje despojado de materialismo, despojado de banderas políticas, despojado de intereses que puedan llegar a manchar quizás ciertas intenciones”, dice la cantante de Tonolec, quien esta noche se presentará en su proyecto paralelo en la Villa Victoria en el ciclo “Traiga su manta y escuche”.

Charo Bogarín es encantadora e hipnótica. Puede ser por sus ojos negros que encierran un misterio primitivo. Tal vez tiene el encanto de los pueblos ancestrales, por ser descendiente guaraní. O puede ser por su voz cuando canta, ya sea en qom, español o mapudungun. O por su manera de mover los brazos en el escenario, que parece realizar un conjuro antiguo. No se sabe. Para qué saber.

Esta noche, Charo se divorcia brevemente de Diego Pérez, la otra mitad de Tonolec, y presenta su show “Atravesar Latinoamérica con el canto”. Estará acompañada por Juan Sardi en ronroco y percusión y Rafael Climente en contrabajo.

-¿Cuál es la diferencia entre Charo solista y Choro en Tonolec?

-Esta propuesta es mucho más clásica, mucho más rústica. No hay un elemento electrónico. En Tonolec estamos las dos columnas vertebrales, que son mis composiciones de letra y música, y los arreglos electrónicos de Diego Pérez.

-¿Y cómo es presentarte sin Diego?

-Aquí estoy plantada solita y mi alma, eligiendo mi repertorio. La presentación tiene que ver con canciones que compongo en Tonolec para versionarlas de manera diferente, con un contrabajo y un ronroco. Yo con una guitarra, un charango, un cuatro venezolana o un bombo legüero. Siempre tocando, nunca me quedo solo con la voz. Es muy nutritivo correrme un poco de este lugar de Tonolec y empezar a buscar paralelamente estos rumbos, descubriendo a otras compositoras de Latinoamérica y reinterpretarlas.

-¿Cuál es el desafío de hacerlo así?

-El desafío es lograr presentar clásicos latinoamericanos del cancionero criollo tomando como eje fundamental las composiciones de mujeres de nuestro continente, como Violeta Parra, Luzmila Carpio o Lhasa. Pero no por tomar como eje fundamental para mostrar Latinoamérica a sus canciones y su música, dejo de lado a los grandes compositores también de estos tiempos: así aparece un Simón Díaz de Venezuela o un Franco de Vita con “Cantame”, que es una canción versionada por él y por Mercedes Sosa en Cantora.

CANTO DE AMOR A LA PACHAMAMA

Charo, azar o no, se presentará en la noche de San Valentín, una fecha comercial, pero que  celebra el amor. “Muchos de los cantos tienen que ver, están signados y creados desde el amor, desde la ausencia de un amor, desde diferentes estados emocionales a los que todos estamos sometidos por esa hermosa sensación llamada amor”, dice la cantante.

-¿Cómo te llevás con el día de los enamorados?

-La mujer en sí es muy sentida en este ámbito, en el ámbito del amor. Violeta Parra tuvo una historia muy sufrida, muy trágica, que ha trascendido todos los tiempos y ella es una de las columnas vertebrales en la canción latinoamericana.

-¿Qué te sigue enamorando?

-Creo que el amor es la fuente de inspiración, con esas pequeñas, sencillas y grandes cosas que encontramos en la naturaleza misma. Porque a veces mirando y observando la naturaleza descubrimos procesas en ella que también son procesos que notamos en nosotros. El mismo cambio de estación y el mismo cambio de piel son cosas a las que estamos sujetos como parte de la naturaleza. Esto es poner el amor en primera plana.

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CANTO DE LOS PUEBLOS ANCESTRALES

Charo canta en qom o quechua o mapudungun. Es descendiente de los pueblos originarios, Tataranieta por lado paterno de cacique Guayraré, y le pone la piel, el rostro y la voz a la pelea por los derechos de sus ancestros en este siglo XXI.

-¿Qué significa llevar los idiomas de los pueblos originarios a la ciudad?

-Es una hermosa responsabilidad y es un mensaje que lo llevo en mis venas. En mi ADN está presente la sangre nativa, yo soy guaraní, entonces estoy muy hermanada con todos los pueblos originarios de las diferentes etnias. Así me es tan fácil manejar una canción en lengua qom o componer en lengua qom o en guaraní o interpretar un tema en mapudungun de los mapuches. Creo que eso es una hermosa labor que me toca a mí en vida, estar un poco siendo la vocera de nuestros pueblos originarios a través de una rama profesional tan hermosa que es el arte. El arte es un lenguaje despojado de materialismo, despojado de banderas políticas, despojado de intereses que puedan llegar a manchar quizás ciertas intenciones. Me siento muy cómoda, como pez en el agua cuando tengo que manejar lenguas ancestrales, cuando tengo que interpretar canciones que los ancianos vienen transmitiendo de generación en generación.

-¿Encontrás en la música el idioma universal para transmitir las emociones?

– Creo que la música es el lenguaje universal por sobre todas las disciplinas artísticas que conocemos. Porque música y sonido tienen esa cualidad de transportarte a la infancia. Todavía, tecnológicamente, no se inventó una herramienta que nos pueda llevar al futuro, volver al pasado y, sin embargo, con esta austeridad y rusticidad de la música en su sencillez, en su universo mágico, logra llevarnos al pasado, al presente, llevarnos al futuro, logra que recordemos cosas olvidadas. Por eso para mí es el lenguaje universal por excelencia.

-¿Y notás que tus canciones se sienten igual?

-Acabamos de venir de Marrakech, Marruecos, África. Fuimos a representar a Argentina en un foro internacional de derechos humanos. Había personas de diferentes países de África, donde la mujer es protagonista, porque la mujer tiene un lugar muy olvidado en ese continente, están a años luz de lo que hemos conseguido las mujeres en occidente. La emoción de esas mujeres cuando yo cantaba con palabras que no entendés vos y menos alguien de África, pero se les ponía la piel de gallina y eso creo que es la magia de la música.

-¿Cómo ves la actualidad de los pueblos originarios?

-Estamos siendo parte de un proceso histórico y de reparación histórica para nuestros pueblos originarios, creo que más allá de las críticas, porque siguen habiendo muertes por desnutrición, siguen habiendo pleitos por las tierras, siguen habiendo muertes inexplicable, en esta última década ha habido procesos impresionantes. En el Chaco tenemos los primeros diputados qom, el y el dirigente Felix Díaz fue a hablar con el Papa sobre una tragedia del pueblo qom.

-¿Y por qué te parece que pareciera que se busca mostrar “lo mal que están” los pueblos originales?

-Creo que desde otros poderes y medios se trata de exponer a los pueblos originales desde una parcialidad, como mostrando que están mal y que se los trata mal, que viven en un olvido. Esto es solamente algo de lo que pasa, no hay que dejarse engañar por eso, no porque no sea real, porque eso pasa, pero hay que revertir esa mirada de pena sobre los pueblos originarios. Porque así es como intentan plantarlos a ellos: “Hay que tenerles lastimas, hay que dirigirlos, hay que tenerlos de hijos”. Y no señores, ellos tienen sus dirigentes, su voz y se están juntando en el continente para hacer una avanzada y luchar por sus derechos, sin necesidad que un criollo o alguien de afuera les venga a decir cómo se tienen que manejar.

-¿Y cuál es la forma de revertir ese mensaje predominante?

-Dejar de subestimar a los pueblos originarios, esa es parte de nuestra propuesta. Visibilizarlos desde un lugar de orgullo y decir: “Estos son los pueblos originarios, están vivos y tienen una filosofía profunda”. Desde ese lugar vamos a poder transitar en igualdad de condiciones. Hay un cambio global muy grande y Latinoamérica se está plantando muy fuerte con sus pueblos originarios. Ojalá que siga.

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CANTO DE UNA PERIODISTA 

Charo, antes de encontrar en Tonelec un canal de expresión artística, era periodista. Estudió Comunicación Social. Hizo una pasantía en El Diario, un medio de Resistencia, Chaco. Allí estuvo más de cinco años y escribió de economía, cultura, sociedad. Escribió de la realidad, de esa realidad que los diarios muestran.

 -¿Por qué te alejaste del periodismo?

-Nunca se va la periodista, está presente desde el momento en que me siento a expresar mis ideas, hasta el momento en que me siento a armar las gacetillas de Tonolec. En el momento que elijo un título para un ciclo, para un disco. La letra, la poesía, la escritura es algo que me signa profundamente. Dejé el periodismo como profesión porque sentí la necesidad de volver al arte. El periodismo te exige estar muy actualizada y a veces la realidad mata la creación. Yo sentí más necesidad de desarrollarme y de transmitir esto que siento a través de otra disciplina, y esta disciplina es la música, es el arte.

-¿Por qué la música?

-Porque trasciende intereses a los cuales es muy difícil dejar de obedecer después. Porque es muy difícil ser objetivo: o sos oficialista o sos imperialista o sos zurdo. Siempre te están signando y te están limitando. Creo que para transmitir lo que siento que vine a transmitir en esta vida la mejor disciplina es la música.

-Aunque la pregunta a esta altura es una obviedad ¿Qué sentís que tenés que transmitir?

-Ser portadora de esta voz de nuestra tierra. Ser representante a través de mi voz, de mi imagen, de mis creaciones y de mi transitar por esta Argentina como representante de los pueblos originarios. Ir de a poquito construyendo ese camino.

Charo se ríe de su respuesta. Ahora que lo exteriorizó así le parece una mochila demasiado pesada, ancestralmente pesada. Charo dice, un poco en broma y un poco en serio, que esa mochila, esa respuesta la deprime. Pero vuelve a reír, orgullosa de representar a los pueblos originales con su voz, su cara y su rostro. Porque Charo, aunque a esta altura sea una obviedad mencionarlo, es encantadora, por todo eso y por mucho más que no sabemos.

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