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16/06/2019

“El teatro para toda la familia es otra forma de conectar con la diversidad”

Mariana Mora es actriz marplatense y presenta “Guitarras al aire” en el Teatro Colón. El espectáculo, que se realiza en el marco de la Semana del Humor, cuenta sobre un concurso imaginario de instrumentos.

“El teatro para toda la familia es otra forma de conectar con la diversidad”
(Fotos: prensa Mariana Mora)

Mariana Mora es actriz. Pero también, gestora de su propio arte. Como tantos otros artistas, desde que se sube a los escenarios, construye las obras que interpreta e imprime las entradas que repartirá en bicicleta. Sueña con las puestas y los vestuarios, y piensa en qué salas, en qué fechas y para qué. “El teatro para toda la familia es otra forma de conectar con la diversidad”, asegura.

Mariana también crea los personajes que la cuentan y habla con la gente de los teatros que le dijeron que sí. Arma la prensa, entrega las anticipadas y saca cuentas de las que alivian y también de las que preocupan o asfixian: sabe que no son tiempos estos para vivir –holgadamente- del teatro independiente.

Sin embargo, por motivos muy pocos capitalistas, Mariana Mora insiste. Y por eso, este lunes -feriado- a las 17 presenta “Guitarras al aire” en el Teatro Colón, en el marco de la Semana del Humor.

La obra, que protagoniza su personaje Roberto y que es apta para toda la familia, cuenta sobre un concurso imaginario de instrumentos. Pero además relata –y pone en evidencia en tiempo real- una historia de transformación.

– Como género y también como herramienta, ¿qué papel cumple el humor en tiempos de crisis política, económica y hasta afectiva?

– El humor es sanador de acá a la China. Es muy importante que podamos generar momentos y espacios de risa, de juego, diversión y comunicación en medio de todas las noticias sobre lo que pasa en el mundo, en el país, en la ciudad.

– ¿Cómo se construye humor para la familia? ¿Qué implica?

-El humor para toda la familia es construido a partir de lo universal, de lo que entiende todo el mundo. Y lo que tiene de característico el clown, el payaso, precisamente, es eso: no tiene ni edad, ni género. Es todo lo que quiera ser. Y entonces ahí podés compartir en familia. De lo contrario, sería solo para adultos, solo para niños y niñas o solo para adolescentes.

En cambio lo familiar nos reúne a todos y todas, y creo que compartir con la familia las risas y los códigos es nutritivo para la educación de estas nuevas familias que somos, creamos y alimentamos cada día. El teatro nos saca de nuestras casas, nos despega de la tecnología, que muchas veces nos atrapa, y nos invita a consumir y vivenciar una actividad cultural que abre debates en las familias. Y eso implica el necesario ejercicio de opinar, de inspirarse, de comentar y crea.

Pero también es real que en estas épocas hay que ser un poco atrevido o atrevida para desconectar de la tecnología y salir a consumir arte, a nutrirse, a sumergirse en el mundo imaginario y dejar que las sensaciones nos lleven a donde nos tengan que llevar.

– En tanto institución, de un tiempo a esta parte, la familia (al menos tradicional) goza de cierto descrédito. Sin embargo, en ese marco, vos apostas a un espectáculo para toda la familia. ¿Por qué?

-Toda la familia me significa a mí todas las edades: niños, niñas, adolescentes, adultos y muy adultos. ¿Por qué para todos y todas? Porque se fue dando –diría instintivamente- la conexión con la diversidad. También hago cosas solo para más chicos y cosas solo para más grandes. Pero lograr sintetizar una pieza que fusione o más bien contenga a todas las edades en una risa me parece súper maravilloso.

-En “Guitarras al aire”, además de contar sobre un concurso imaginario de instrumentos, vinculás cuatro palabras muy propias de los procesos de debate que impulsan los feminismos en Argentina: hombre, mujer, transformación y amor. ¿Cómo te interpela este movimiento al momento de pensarte como actriz?

-Primero me divierto con la idea de transformarme de hombre a mujer; me encanta compartir ese momento íntimo con el público, porque las transformaciones siempre vienen acompañadas de procesos grosos. Pero además, desde lo simbólico, nos vivimos transformando y hacemos lo que sea por lo que amamos.

Más allá del hombre y la mujer y la actriz, me atraviesa el movimiento feminista como ser humana. Y dejando al amor como el componente más importante que trajimos al mundo y nos llevaremos también. Sólo el amor nos sanará. Todo el resto está, pero es real que si no hay amor no hay nada.

– En estos tiempos, ¿se puede vivir del teatro independiente? ¿Cómo impacta el contexto para crear teatro?

-Hacer teatro independiente es también tratar de construir otra forma de trabajo. Es otro modo, otro formato. A mi entender, muy copado, porque te permite hacer tu propia producción, trabajar con quien quieras y elegir ser tu propio jefe o jefa para disfrutar de la libertad de tomar decisiones sobre tu proyecto.

Como mucho de lo que se ve, y de lo que no se ve en escena, sale de tu cabeza, de tu sentir y de tu bolsillo, a veces te alias con otras personas y gestionas juntos los lugares y las salas donde el teatro se vive. También recurrís a imprentas amigas que hacen precio, a familiares que garantizan un número de espectadores seguros.

Apenas terminas de actuar, la ganancia (que a veces es no ganancia económica) la sentís en el alma; de verdad que te sentís feliz con lo compartido. Es muy gratificante gestionar, actuar y salir feliz. Pero también es verdad que después llegan las boletas que hay que pagar y vos, pese a todo lo laburado, no llegas.

Sin embargo, hay que decir que sí hay momentos donde realmente trabajas en esto y vivís de esto.

Roberto 4

-¿Qué tan presente está la agenda pública al momento de crear un nuevo personaje u obra?

-Yo cuando estoy creando no estoy pensando en la agenda pública, sino en hacer algo que me guste primero a mí. Y no sabes lo que eso me cuesta, incluso al día de hoy, después de muchísimos años de trabajo independiente, de autoconocimiento, de entrenamientos, de maestros que brindan herramientas –precisamente- para defender lo que una crea.

A mí me encanta que la gente consuma teatro, porque eso garantiza que las emociones nos atraviesen, que las ideas y la inspiración se muevan y conecten. Por eso, en parte, trabajo a la gorra.

Me gusta, de la mano del teatro, entrar en el inconsciente del público y que se les muevan los sentimientos. Eso es algo que me emociona. Y en parte, ese es mi modo de aportar a los cambios, a los presentes, a esas agendas de las que hablamos.

LA CULTURA Y LA POLÍTICA, EN UN AÑO ELECTORAL

– Sos actriz, sos marplatense, formás parte de la cultura local. Y este año, se elige intendente, por ende, en parte, también se va a elegir por una manera de pensar, desarrollar y vivir la cultura en y desde Mar del Plata. ¿Qué debe contemplar, a tu entender, una política municipal de fomento a la cultura de acá?

– Si pudiera ser la directora de Cultura abriría programas de prevención en todas las escuelas, tanto estatales como privadas. Talleres o espacios en los que intercambiar sobre sexualidad, alimentación, salud mental, y deseo. Sí, también hablar del deseo para potenciar lo que tenemos o traemos, en lugar de intentar normalizar o estandarizar.

Para eso, incluiría el clown como materia troncal en las instituciones educativas. Eso ayuda a confiar en una misma, a creer en lo que hacemos y potenciarnos a diario. También haría festivales con gente de acá y de afuera. Garantizaría además becas o seminarios de formación para los artistas de la ciudad. Y volvería a poner en pie todo lo que este Municipio, en los últimos años, hizo desaparecer.

Durante cuatro años trabajé para Cultura, dando talleres en secundarios, y también para la Dirección de la Mujer. Pero hace 3 años que esos espacios de intercambio se cerraron y muchos artistas y trabajadores de la Cultura de Mar del Plata quedamos sin trabajo y los barrios, sin procesos creativos o espacio de encuentro y difusión.

Todo eso tiene que volver a tener un espacio en la política municipal, y por ende, en los presupuestos. Desde el arte se educa, se intercambia, se empoderan los y las ciudadanas. Eso fue lo que se desactivó hace tres años. Y hay que recuperarlo.

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