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08/03/2016

Emont: Lo-fi nostálgico con sabor a ninjas

El cantante de Alfonsina prensenta su proyecto solista. “Me interesó hacer música que no sea toda perfecto en una era en la que vos podés hacer todo perfecto y programar todo”, explica Emiliano Montani.

Emont: Lo-fi nostálgico con sabor a ninjas
(Foto Nico Dumrauf)

El que escuchó un cassette una y otra vez vez sabe lo que es ese ritual: ponerlo en el equipo, apretar el botón de play, escuchar que la cinta corre y que la música inunda el aire, con impurezas, con una magia que se volvió nostalgia. Una nostalgia por un mundo analógico que se lo añora no por ser mejor, sino por haber sido real. Algo de eso intenta rescatar Emiliano Montani, el cantante de Alfonsina, que esta noche desde las 22 presentará su proyecto solista Emont en Barwin, Roca 1350.

Se podría decir que Emiliano Montani es un músico indie, o un diseñador gráfico, o uno realizador de mapping 3d, o un escritor de fanzine, de poesías. Emiliano Montani es un agitador cultural en Mar del Plata, que tiene como base su galería de arte Yoshimi -Catamarca 1589- y es parte del sello discográfico colectivo Desde el Mar

Me pasaba que todo el tiempo estoy haciendo canciones y para no cansar a los chicos de Alfonsina con nuevas producciones, que llevan un proceso al ser una banda, me decidí en hacer un demo por mí y grabar esas canciones”, explicó Emiliano Montani, Emont como solista.

Emont nace de esa inquietud. De esa necesidad de seguir creando. A fines de 2015 Emiliano se encuentra con sus canciones y decidió grabarlas con sus recursos, sin grandes gastos, ni pretensiones. Probó con su computadora y pudo grabar la guitarra y su voz. “Pensé en grabarlo lo más lo-fi para hacer un tributo a esas bandas que escuchaba de adolescente que me llegaban por amigos o que yo se pasaba”, dijo el músico.

-¿Qué bandas eran esas?

-Era todo en formato cassette, grabaciones que tal vez no eran buenas, de baja calidad. Lo que siempre valoré de eso fueron bandas como My Bloody Valentine, Brian Jonson Massacre, Moby y ni hablar del ámbito local como Fun People o Minoría Activa.

-¿Y por qué buscar hacer un “tributo” a esas bandas?

-Hace poco puse “Seer” de Brian Jonestown Massacre, y un amigo músico me dijo que la guitarra estaba desafinada, le molestaba eso. Yo nunca pensé en eso, la canción siempre me pareció hermosa. Entonces me empezó a interesar eso, que pasen estas cosas, que no sea todo perfecto en una era en la que vos podés hacer todo perfecto y programar todo.

-Buscar un sonido más real que artificial.

-Claro, pensé en grabar todo sin pretensiones y si pifio una nota dejarla. Pasa en “Espada del augurio” que si lo escuchás con auriculares se escucha al final un perro que no paró de ladrar durante toda la grabación, porque supongo que le molestaba que yo esté haciendo ruido a la noche.

-¿Te parece más sincero grabar así?

-Me parece fabuloso. Como cuando encontré en un tema de Radiohead un sampleo que se dispara antes y que está mal, pero que no está mal, porqueque ahí pasa algo. En los Flaming Lips, en un tema suena un celular y sea adrede o no está ahí y que pase es muy interesante.

-¿Cuándo nace La nueva federación, el ep de Emont?

-En diciembre cerré las canciones y las grabé. Después, en el estudio Una Nube grabé las voces. Como ahí se podían hacer muchas cosas, lo que hice fue grabar todos los temas de corrido, sin frenar, cosa que si me quedaba sin aire o desafinaba que estuviera presente. Para mantener la lógica de lo-fi.

-¿No hay algo de snobismo en buscar eso con inteción?

-En realidad puede ser, es como un tributo al lo-fi, hay una intención. Pero todo es por intención, con la computadora lo podía hacer perfecto con plugins y demás. Pero se vuelve todo tan irreal así, en cambio el que escucha Emont y le gusta en vivo va a encontrar algo parecido.

-¿Por dónde pasó la creación de estas canciones?

Empecé a trabajar como una catarsis. Después me encontré haciendo tanto, que cuando estaba bien ese hacer tanto seguía. Sigo teniendo ganas, no es que tengo que estar mal para crear. Y también me hace pararme en otro lado, cuando escribo puedo estar desde otro lugar y otra perspectiva.

-Los nombres de canciones como “La Espada del Augurio”, “Monstron” o “Sub-Zero”, suenan a nostalgia de una infancia de los 90’s. ¿Hay homenaje al pasado también desde ahí?

-En 2015 empecé a revalorizar cuestiones de la nostalgia infantil. Y me empecé a acordar de momentos, de personas y de ninjas. Empezó a aparecer mucho la palabra ninja en mi vida. El año pasado saqué un libro de poemas que se llamó Llevatelo y traé el Mortal Kombat, que el eje central son los ninjas en la urbanidad, situación amorosa y viajes en el tiempo.

-¿Y de las ninjas llegamos a Emont?

-En esa situación de ficción, insconcientemente me llevó ahí. A rememorar Volver al Futuro, Tortugas Ninjas, Tiburón y mujeres androides de plata y ahora estamos en 2016 y no existe nada de eso. Me parece romántico y lindo ese futuro que planteaba el pasado. Mi generación está yendo y viniendo, en donde lo nuevo sigue siendo nuevo pero estamos como aferrándonos a lo viejo. Los chicos jóvenes tienen como muchas cosas por crear nuevas.

El ep La nueva federación se puede descargar de manera gratuita en el bandcamp de Emont. Son cinco temas y uno oculto, esa cosa noventosa de encontrar un tema oculto también la rescata en este proyecto.

Emiliano se había lanzado en un proyecto solista sin intención real de tocar alguna vez en vivo. Pero con Alfonsina, su banda, abocada en la creación de un nuevo material, Emiliano agarra su guitarra y se transforma en Emont y esta noche, desde las 21 en Barwin empezará su viaje lo-fi noventoso, lleno de cassettes de bandas que le cambiaron la vida y ninjas que más de una vez lo salvaron.

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