Domingo 26 de mayo | Mar del Plata
09/05/2021

“Exijo una explicación”, 15 años: de una idea personal a un programa radial cooperativo

El conductor Pablo Vasco habló con Qué digital sobre los inicios y el presente del programa que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por Radio Residencias.

“Exijo una explicación”, 15 años: de una idea personal a un programa radial cooperativo
(Fotos: archivo/ Qué digital)

“Exijo una explicación” celebró este sábado 15 años al aire en Radio Residencias (96.5). Pablo Vasco, Paula Montero, Mario Badaloni, Leo Rodríguez y Javier Andrada, de lunes a viernes de 9 a 12, analizan la realidad y combinan información y humor.  Y si bien la pandemia de coronavirus impuso nuevos desafíos, el programa sigue vigentes y se renueva en el aire radial. Son quince años en los que desde la cooperativa que gestiona la radio sostienen que “el estado de ánimo no se negocia”.

“Hace 15 años el programa arrancó como un entretenimiento, a la tarde de 14 a 16. No teníamos móvil, ni nada”, recordó junto a Qué digital el conductor, periodista y comediante Pablo Vasco. La propuesta generó interés y rápidamente se consolidó en la mañana y se estableció con información diaria de 9 a 12. A partir del 2010, cuando Residencias pasó a ser una cooperativa la idea tomó otras dimensiones. “Dejó de ser una idea personal mía y ahora es el proyecto de la cooperativa”, asumió.

Las celebraciones vienen acompañadas de balances y en este caso la clave para que el programa siga al aire tiene que ver con la confianza del equipo. “Mario Badaloni (productor) arma la estructura periodística del programa y presupone que estoy informado, y lo estoy. Nuestro productor no es telefonista, me sugiere preguntas y yo al aire quedo como un campeón”, aseguró Vasco. Por otro lado, reconoció la labor de su compañera Paula Montero quien aprendió a operar para poder salir al aire. “Es un acto de amor a la radio increíble, sino no podíamos salir al aire”, definió.

Hace más de un año por el avance de la pandemia, estuvo en duda que el programa pudiera salir al aire. Ante las medidas estrictas para circular y prevenir contagios, el equipo de “Exijo una explicación” evalúo las posibilidades y se reinventó. Gracias a las distintas herramientas tecnológicas sus oyentes siguen acompañando la propuesta y Pablo Vasco cumplió un sueño. “Poder hacer el programa desde mi casa me cambió un poco la cabeza. Recuerdo de pibe que leí que Bernardo Neustadt tenía un estudio en la casa. Ahora me despierto, hago cinco pasos y estoy en la radio”, compartió.

Por otro lado, dentro de los obstáculos que se presentaron en el programa en este último tiempo, Vasco compartió que “cada vez nos atienden menos funcionarios”.  Sin embargo, el nuevo formato renovó la energía al aire de Residencias y ahora apuestan por sumar contenido nuevo. “La idea es incorporar más contenido desde la edición,  cosas como hacíamos antes, un zapping dentro del mismo programa y mantener a la gente atrapada”, graficó.

“Exijo una explicación” es el proyecto de la cooperativa. “Arrancó siendo la idea de un loco que salía al aire haciendo chistes a la tarde cuando no pasaba nada y terminó siendo la nave de un proyecto cooperativo de comunicación”, definió Pablo Vasco.

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-¿Cómo se fue adaptando “Exijo una explicación” a la pandemia?

-Al principio no podíamos ir en colectivo a la radio, no sabíamos bien qué iba a pasar. Como la radio seguía saliendo no significaba un problema grave. Estuvimos un mes y medio sin salir al aire y nos vino re bien porque estábamos muy quemados. Aproveché mucho ese tiempo.

– ¿Y cómo se readaptaron a lo que fue imponiendo la situación sanitaria para poder salir al aire?

-Cada uno se tomo su tiempo y como la radio no es el único trabajo que tiene cada integrante del programa empezamos de a poco ver qué hacíamos. En mi caso fue quedarme en casa y descansar y nos dimos cuenta de que veníamos en piloto automático, después hubo una necesidad de volver y se planteó en el grupo. Pensamos cómo podía ser ese regreso, yo podía salir al aire desde mi casa porque tengo como un estudio chiquito armado y gracias a Zoom hicimos una prueba de diez minutos y cuando terminamos pensamos: ‘¿Cómo no lo hicimos antes?’. Dos personas están en el estudio, un productor y la operadora y desde mi casa hago pisos. El resto de mis compañeros sale por Zoom o por teléfono. Tuve que aprender los tiempos del delay.

La única orden en casa fue que no suelten al perro antes del mediodía porque es muy boludo y se me pone a ladrar. Está toda la familia involucrada, incluso el perro.

-¿Cuáles son los tiempos del delay?

– A mí me complica muchísimo porque tengo un rango de atención muy escaso y una dislexia que me juega en contra. Me armé un dispositivo para tener retorno de aire pero igual hay un delay. Lo que hago cuando estoy al aire solo es sacarme los auriculares y retorno. Cuando estoy en una nota trato de no meterme mucho porque sino los piso. Espero el punto claro para meterme, también tiene que ver con la conexión de Internet, me abrazo al módem. Al principio cuando quería pisar un tema lo decía pero al aire salía más tarde. Estoy aprendiendo a hacer radio de nuevo y está buenísimo.

Nosotros somos partidarios de que no hay nada indispensable. Vamos por otro lado, porque a veces no hay nada para informar.

-Al volver al aire ¿sienten que  se renovó “Exijo una explicación”?

– Sí, hubo como una renovación del formato porque también había que tener otra energía. Cuando vas todos los días a la radio y te ves siempre con la misma gente me da la impresión de que te vas quedando. Acá no puedo terminar con un chiste y hacer una seña al operador para ir a la tanda, es muy técnico pero ahora estamos a 3 kilómetros de distancia y los bloques los tengo que cerrar de una manera más evidente. Al principio escuché mucho los programas de Buenos Aires que salían por Zoom y notaba que se pisaban mucho. Hay bloques que están muy coordinados para que no salga tan sucio. Ahora estamos pensando cambios en este formato, pensamos que íbamos a volver de a poco  al estudio pero ahora estamos en este formato. Vamos a meter cosas grabadas entre las cosas en vivo.

–  ¿Notan que hay un mayor ida y vuelta con sus oyentes desde que tienen WhastApp?

– Sabes que sí, nosotros tenemos nuestros tiempos y teníamos pensado incorporarlo pero siempre por algo, por resolver problemas de la cooperativa se nos pasaba. Nos manejábamos con una estructura vieja y el WhastApp es mucho más fácil, comenzaron a aparecer oyentes que no aparecían nunca. Me parece que tenemos una media de oyentes que aportan cosas, que no están esperando una consigna. Muchas veces hemos sacado notas en virtud de las necesidades que manifiestan los oyentes a través del programa y esta especie de contrato que no está escrito en ningún lado que tienen lo oyentes con el programa y con la radio. Es muy interesante este momento para estar haciendo radio, es un bardo todo.

La tecnología es una buena, poder hacer el programa desde mi casa me cambió un poco la cabeza. En parte es un sueño que tenía cuando era pibe, recuerdo leer que Bernardo Neustadt tenía un estudio en la casa. Ahora me despierto, hago cinco pasos y estoy en la radio. Mentalmente estoy en otro plan, más lo que tengo que estar atento porque estamos lejos. Surgió una nueva energía.

-¿Extrañan el móvil en la calle?

-Sí, pero nos hemos acostumbrado. El programa ha ido mutando según las necesidades en virtud de lo que teníamos. Obviamente nos gustaría tener un móvil pero a veces implica tener otro tipo de postura y una producción especial que en este momento no lo podemos hacer. Cuando lo tuvimos lo aprovechamos muchísimo. En este momento no sé si está para tener a un móvil dando vueltas, ahora con Zoom podemos entrar en la casa de alguien sin exponer a un contagio a un periodista que es un laburante. El móvil sirve si está bien usado como cualquier otra cosa.

– Después de 15 años ¿cuáles sentís que fueron los desafíos principales?

– Hace 15 años el programa arrancó como un entretenimiento, a la tarde de 14 a 16. No teníamos móvil, ni nada. Era yo solo con ideas. Era un proyecto absolutamente personal que desde el nombre, apuntaba al humor. Eché mano a algunos cierres de la tira de Condorito que era un personaje que siempre remataba y hacia los chistes él, cuando lo burlaban miraba como a cámara y decía: ‘Exijo una explicación’. Siempre me gustó la idea del burlador, burlado. Eran dos horas de entretenimiento, había mucho sketch con contenido cómico. El programa empezó a andar bien, los primeros años ganó un par de Martín Fierro y a la radio le pareció trasladar el formato a la mañana, donde empiezan a entrar las noticias y no tenía tanto espacio para hacer chistes. Hubo un momento en que el humor quedó de lado y era un programa de información general.

– Y ahora ¿cuál es el presente del programa?

-Ahora quiero ser un buen conductor de radio, con conciencia social. Hago entrevistas, pregunto, le escapo al choque, dejo que los entrevistados hablen y creo que la gente entiende las cosas. Quiero ser un buen bastonero, hago comentarios descontracturados; tengo una forma de pensar y mi equipo piensa de determinada manera. El objetivo sería entretener con información y como decimos en el programa ‘el estado de ánimo no se negocia’. Más allá de que pasan cosas feas tratamos de mantener un estado de ánimo arriba que me parece que es absolutamente necesario, creo que el humor es una herramienta fundamental. Cuando logramos que haya un balance de información y entretenimiento son los mejores programas.

Los bueno es que hacemos un programa todos los días. Trato de separarme y ver que hay cosas que creemos que son muy comunes porque las naturalizamos y por ahí no se encuentran en otros programas. Dejó de ser una idea personal mía y ahora es el proyecto de la cooperativa. No depende de mí estado de ánimo o si soy gracioso o no, puntualmente el programa se para en tres patas: el productor Mario Badaloni; Paula Montero que a todo lo que sabe hacer incorporó la tarea de la operación técnica y es un acto de amor por la radio increíble sino se nos complicaba mucho salir al aire, y yo. Después salen Leo Rodríguez, que también tiene su proyecto personal en la radio, y Javier Andrada también con su proyecto.

Mario confía ciegamente en mi y yo en él. Todos confiamos en Paula. Ahora jugamos de memoria, hay una convivencia muy conveniente.

– ¿Qué es lo que más extrañás del piso?

-Interactuar en el piso con Paula y el sistema de señales con el operador que en radio es indispensable; mientras tanto estamos haciendo esto.

– Pesé a las complicaciones, celebramos estos 15 años al aire…

-Decidimos no contar todos los problemas que tenemos en la cooperativa, hay gente que piensa que esto es un holding y que somos dueños de una radio. A veces se ha hecho muy difícil y hemos pasado por problemas personales gravísimos pero nosotros decimos que ‘el aire no se mancha’. No hay programas diarios en Mar del Plata que hagan uso del falso vivo, editado, como hacemos nosotros. Nosotros descansamos del aire con contenido y aportamos. No corremos atrás de la primicia pero tratamos de reflexionar sobre lo que pasa.

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09/05/2021