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11/04/2021

Facundo Arana protagoniza “YOn my space”, una animación que huye de la realidad

El dibujante Juan Carlos Quattordio compartió con Qué digital detalles de una ficción que le llevó una década estrenar. Una historia de amor de Mar del Plata al espacio.

Facundo Arana protagoniza “YOn my space”, una animación que huye de la realidad
(Ilustraciones: gentileza Juan Quattordio)
Alina Rodríguez Martín

Por: Alina Rodríguez Martín

El actor Facundo Arana debutó en la animación al aportar su voz en el corto animado por Juan Carlos Quattordio, “YOn my space”. “Se puede ser fantasioso, tener un concepto un poco volado pero puede ser terrenal”, detalló para Qué digital el dibujante que plasmó la historia en escenarios que identifican a Mar del Plata con el espacio bajo la influencia de Star Wars y El Eternauta.

“A mí me preocupa salir un poco a la fantasía y a la vez también tener los pies en la tierra, sino las historias no funcionan”, definió Quattordio, el autor de la obra para cual contó con las influencias de George Lucas, Héctor Germán Oesterheld, el dibujante Francisco Solano López y Juan Sasturain.

En la animación, el reconocido actor se animó y le dio vida a las palabras y pensamientos de un joven cansado de la tierra y de su vida, que buscó refugio de aquello que no puede resolver en su estación espacial. “Algunas fans de Facu lo veían a él en un dibujito animado, con su voz que tiene tanta prestancia y presencia. Fue algo muy fuerte, no imagino a otro actor haciendo de Yon”, aseguró el dibujante.

Esta producción de ciencia ficción con un toque humorístico y espiritual, dirigida, escrita, dibujada y musicalizada por el dibujante de la Revista Fierro, nació en 2004 tras una ruptura amorosa, pero recién en el  2010 comenzó a tomar forma y luego de un verano de mucho trabajo este 2021 llegó el ansiado estreno. En el corto, además del espacio, la ciudad de Mar del Plata está presente, ya que de forma absurda figuran en forma de caricaturas diferentes situaciones en el Parador Ariston, La Casa sobre el Arroyo y La Rambla.

Por detrás de la ficción, además surgió una gran amistad entre el dibujante y el reconocido actor. “Facu estaba haciendo temporada y me acerqué al teatro para mostrarle que era guionista de una comedia romántica indie”, recordó Quattordio del día en que se acercó al Teatro Güemes para pedirle que fuera la voz de su próximo proyecto. Y dio con Arana, fanático del mundo de las historietas, que aceptó casi sin dudarlo.

A partir del encuentro del 2010, Quattordio buscó darle forma al proyecto que se estrenó semanas atrás y aunque se demoró unos diez años por malentendidos con su exsocio, está orgulloso del resultado final. La historia de amor y el presente atravesado por la pandemia de coronavirus, sobrevuelan la historia de este personaje que busca evadir y huye de la realidad que lo atormenta. “Terminó siendo un signo de los tiempos”, asegura.

“Espero que lo disfruten muchísimo y que tenga éxito para seguir haciendo dibujos animados desde Mar del Plata”, concluyó Quattordio.

“YOn my space” está disponible para ver en YouTube en versión original y subtitulada al inglés, ya que Facundo Arana cuenta con millones de fans en Europa y Asia que, al enterarse del proyecto, lo estaban esperando con ansias.

-¿Cuál fue el disparador para hacer el corto?
-El disparador para hacer el corto fue una historieta que hice en el año 2004, era un correlato de una serie que venía haciendo desde el 2001 que se llamaba “Chico conoce chica”, que fue la primera historieta web y autobiográfica argentina. Un poco me lo motivó una desazón amorosa en el 2000, y en el 2001 me puse a escribir sobre mí, mi entorno, mis amigos, amigas de lo que nos estaba pasando a nivel emocional. Veníamos de un 2001 que era una debacle y también lo era internamente así que reflejé eso.

En el 2004 ya había terminado de publicarla pero quise hacer una especie de duelo o cierre a esa historia del 2000. Hice esa historieta como cierre y duelo, y lo que terminó pasando fue que en menos de un año volví a salir con esa chica un año y medio más. Para el 2010 se me ocurrió llevarla a la animación porque un socio hacía producciones en 3D y le pareció que se podía hacer así que la encaramos.

-¿Cómo surgió la idea de convocar a Facundo Arana? ¿Cómo fue laburar con él?
-Fue algo que más bien sucedió. En el año 2010 él estaba haciendo temporada acá en Mar del Plata, yo veía los afiches a la vuelta de mi casa y pensé ‘este tipo es copado por ahí le puedo llevar la historieta “Chico conoce chica” y mostrarle un guion romántico más indie de lo que se ve en las novelas’. Un día  fui al teatro y pregunté por él o por el manager, le comenté primero al manager la idea y no se asustó. Así que cuando llegó Facu me recibió con los brazos abiertos porque es un fanático de la historieta. Nos pusimos a hablar de El Eternauta, Revista Fierro, Humor y surgió una amistad. Me transformé en su amigo historietista, grabamos las voces en el camerino con una actuación perfecta pero el sonido salió mal y nos dimos cuenta tarde. Así que lo grabamos nuevamente en Buenos Aires. Me sorprendí de la amabilidad de Facu, la simpleza, simpatía, la empatía y la onda que pegamos.

Él quería ser historietista de chico, así que lo convoqué para la Revista Fierro y debutó como guionista, también en Pandora, una revista de Santa Fe. Rápidamente incorporó el personaje de Yon, lo hizo suyo y eso la gente lo ve.

-¿Cuánto tiempo te llevó llegar al estreno?
– El proyecto tendría que haber salido en el 2011, justo para el cumpleaños de Facu pero no se dio. Yo me sentía muy avergonzado de que no se hayan dado las cosas pero él me alivió, me dijo que iba a salir cuando tuviera que ser. Ojalá pueda seguir trabajando con este personaje y él mismo.

Algunas fans de Facu lo veían a él en un dibujito animado, con su voz que tiene tanta prestancia y presencia. Fue algo muy fuerte. No imagino a otro actor haciendo de Yon. Encontré el punto justo, no de alguien que se la quiere dar de superado, alguien que se va de la Tierra a su propia estación espacial.

-Las referencias a Mar del Plata son de un absurdo que vale la pena destacar, ¿qué te llevó a incorporar la ciudad de esa forma?
-Es algo incomprensible, un poco lo que me gustó fue descolocar. Es como algo bizarro, onírico, surrealista. Las cosas que suceden en esa Mar del Plata son ballenas volando, robots saxofonistas, proyecciones de poesía en un predio con voces en alemán, coreano, holandés y a la vez a alguien vendiendo huevos, astronautas por todos lados en una ciudad llena de bruma. Para mí Mar del Plata significa muchas cosas, es una ciudad a la que vine a mis 16 años. La disfruté mucho y sufrí la pérdida. Me parece una locación perfecta. Es futurista, cuasi invernal. Para mí Mar del Plata en invierno es muy sugerente, es una locación ideal, haría películas de acción, de ciencia ficción, de terror, históricas.

También me da contradicciones, es una ciudad que me encanta pero a la vez es un poco refractaria a la cultura. Da bronca porque tenemos un montón de artistas de alto nivel. De hecho mi carrera es de acá para Buenos Aires y el exterior. Todo ese talento termina en frustración.

-¿De qué forma trabajaste también con Eduardo Calvo?
-Con Eduardo Calvo venía trabajando más o menos desde el 2015, lo conocí en un café de Mar del Plata y le dije que si alguna vez tenía ganas de trabajar en un proyecto porque me encantaba su personaje del “Re heavy, re jodido”. Pegamos una amistad inmediata, nos pusimos a escribir guiones, hice un dibujo sobre el Heavy que fue divertidísimo. Él me manda audios y fue mi primera experiencia de trabajar utilizando voces y gestos. Me hizo crecer muchísimo. También escribimos una obra musical que se llama “Evito”, vamos a ver si alguna vez la estrenamos. Esta vez fue muy de último momento cuando lo llamé, quería dejar esa secuencia muda, solo con gestos pero después cuando lo vi pensé que iba perfecto con la voz de Eduardo. Después le sume más gestos y es un personaje que está gustando mucho.

-¿Y el resto de las voces que forman parte del corto?
-Nico Sosa es un hermano, lo conocí en el 2017 en Radio Brisas. Nos convocaron por separado para un proyecto y hubo química inmediata. Es un tipo muy talentoso con poder de adaptación y cero egos, como Facundo Arana y Eduardo Calvo. Es gente lúdica que va al juego, es lúdica. A Laura Ortiz me la presentó Nico cuando hablábamos  de agregar una voz femenina. Y Vero Padín es una poeta a quien conozco desde el 2016, que me convocó para hacer uno de mis primeros trabajos profesionales porque había visto un trabajo que hice para Estados Unidos. Aquí figura un fragmento de Asufra, es un video poema escrito y dicho por ella, ilustrado por Ricardo Valente y animado, musicalizado por mí; fue un experimento muy lindo.


-Me lleva un poco al Eternauta, también cuando suena la versión del Capitán Beto pero en un escenario más Star Wars, ¿qué te influenció de esta cultura?
-El Capitán Beto, El Eternauta, Star Wars son todas cosas que me marcaron. En la salida de mi niñez a mi adolescencia fueron fundamentales. Primero me llegó Star Wars y tuve plena identificación, más allá de que por fuera uno ve toda esa historia de robots, explosiones, naves espaciales, hay una cuestión humana e íntima que es la situación de Luke Skywalker que es una persona que se siente sola, incomprendida, que no se siente bien en su entorno, se siente llevado a un lugar que él no quiere; tiene una ambición pero la ve muy difícil y lo que ansía es algo que lo saque de allí. Justamente todo en Star Wars es un crecimiento personal más allá de que veamos aventuras, es el viaje a la madurez; el camino del héroe. Yo fui Luke Skywalker. Me gusta poder hacer algo gigantesco pero entretenido, es lo que tomo de George Lucas y de Luke, es algo profundo aunque parezca que no. Por algo pega y sacude.

-¿Y El Eternauta?
Lo siguiente que me llegó fue El Eternauta, yo venía leyendo historietas de los ’70. La pedí por correo y me mató. Como dice Juan Sasturain, demuestra que en Argentina también pueden pasar cosas, puede haber marcianos, invasiones extraterrestres y esas cuestiones. Más allá de los extraterrestres, los gurbos, los cascarudos gigantes y la nevada mortal, a uno le preocupa Juan Salvo. Su familia y todos los que lo acompañan tienen historias y uno cuando lee, lo siente como cercano. Ese fue el gran logro. Yo tomo eso, que se puede ser fantasioso, tener un concepto un poco volado pero puede ser terrenal. A mí me preocupa lo mismo que a ellos, salir un poco a la fantasía y a la vez también tener los pies en la tierra, sino las historias no funcionan.

Yon tiene un poquito del Capitán Beto, por eso hay un homenaje y me hubiera gustado poner la canción original pero por derechos recurrí a la versión del español Shaun Track “El anillo del Capitán Beto”. Para mí es la mixtura perfecta, es la simpleza y complejidad en el punto justo.

-¿Qué desafíos implicó realizar “YOn my space”?
-El asunto fue trasladar una sensación que tuve, algo que me pasó. Tengo la suerte de trabajar y vivir de esto. El artista tiene esa cuestión de traducir lo que le pasa, traducir el momento. En Yon me ocupé, me importan los aspectos espirituales aspectos místicos, espirituales, religiosos, de neurociencias, hago terapia, se trata de resolverse para uno y para los demás, para transitar la vida en busca de la paz que puede traer momentos de felicidad. Lo de Yon es el retrato de alguien que tiene imposibilidades, tropieza con la misma piedra, trata de escapar, de irse pero huye, trata de refugiarse pero en realidad se aísla y cada vez busca un desafío más grande. Ni en sus sueños puede escapar de lo que tiene.

Mi mensaje es: si estás sufriendo, trata de resolverte. Si estás pasando por un mal momento, no patees la pelota para más adelante, no te encierres, no te escondas, no te aísles. Trato de tirar un mensaje positivo dentro de tanta melancolía. Es un corto que además tiene acción, humor, sorpresa. El desafío era no caer en un tono depresivo.

En el momento era un duelo y ahora con la situación que estamos pasando con la pandemia, a la gente le da la idea de salir, terminó siendo un signo de los tiempos. Muchos vieron mi propósito inicial pero otros le ven otro propósito ahora. La resolución fue este verano, hice el metraje en tres meses con jornadas de ocho y catorce horas de trabajo. Fue parido en pandemia, capaz que se coló el signo de estos tiempos sin que me diera cuenta. Esa es la tarea del artista, saber sin saber. Espero que lo disfruten muchísimo, que tenga éxito para seguir haciendo dibujos animados desde Mar del Plata.

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