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12/10/2020

Frente a los efectos de la pandemia, recitales en la vereda de “El Argentino”

El músico y compositor Juan Robles sale con su música junto a Tebby Fronteras a la vereda de “El Argentino”, en Chacabuco y 20 de Septiembre, cada día a las 17.

Frente a los efectos de la pandemia, recitales en la vereda de “El Argentino”
(Foto: archivo/ Qué digital)

Mientras la ciudad se mantiene en la fase 3 de la cuarentena, músicos marplatenses, ante la imposibilidad de ofrecer shows en vivo, buscan reinventarse más allá de las presentaciones virtuales. En este caso, el músico y compositor Juan Robles decidió sacar su instrumento a la vereda del bar “El Argentino” y, junto otros artistas, ofrece recitales al aire libre. De esta forma, el tránsito de la vereda de Chacabuco y 20 de Septiembre se ve acompañado por la musicalización de dos artistas, frente a los efectos de la pandemia por el coronavirus.

En momentos de crisis, el arte es un modo de expresión que, en este caso, y como otros numerosos sectores que lo llevan adelante, decidió a modo de “protesta” exceder el sistema de fases de la cuarentena vigente para prevenir la propagación del virus. Tal es el caso de Juan Robles, quien sale a la vereda del bar ubicado en Chacabuco 3627 con su piano y, a veces junto a otros artistas, ofrece todos los días a las 17 música a pedido o no del público.

“Como tantos otros lugares, ‘El Argentino‘ está pasando una situación muy jodida”, señaló Juan Robles en diálogo con Qué digital y agregó: “Fundamentalmente teniendo en cuenta que, más allá de la gastronomía, el núcleo del bar era la programación constante de música y otras artes”.

Juan, hijo de Daniel Robles, es un joven músico que a sus 16 años presentó “Notas de Voz” un material que contó con la participación de diversos artistas amigos. El artista siempre busca reinventarse y fomentar el trabajo de sus colegas, y previo a la pandemia realizó el Festival Nuevos Trapos. Por su talento, en el 2018, el joven artista fue convocado por Billy Bond para formar parte de su último proyecto musical.

Robles sigue con su búsqueda y exploración a pesar del momento que está atravesando la sociedad ante la pandemia. Sin embargo, sostiene que los shows virtuales son para unas pocas personas. “No todos tienen los elementos. Hay que tener viyuya para poder hacerlo”, aseguró en torno a poder brindar un espectáculo de calidad. Es por eso que, sin idealizar, realiza todas las tardes esta iniciativa.

“El panorama para los artistas está áspero en serio y hay actitudes que no colaboran en nada”, resaltó el joven Robles que abre las puertas del confinamiento para expresarse con ese espíritu inquieto que lo motiva a ir para adelante.

– ¿Cómo es la situación en ‘El Argentino’?
-Como tantos otros lugares, El Argentino está pasando una situación muy jodida. Fundamentalmente teniendo en cuenta que, más allá de la gastronomía, el núcleo del bar era la programación constante de música y otras artes. Pues, por las tardes también había talleres, presentaciones de libros, ensayos de diferentes danzas. Imaginate que de lunes a lunes (mañana, tarde y noche) había constantes propuestas artísticas de gran calidad. Es único en Mar del Plata y me atrevo a decir en el país.

-¿Tuvieron acceso a alguna ayuda económica por parte de alguno de los tres estamentos del Estado?
-El Argentino recibe la ayuda del Estado (IFE) y se está gestionando un pequeño subsidio otorgado por la Provincia y gestionado por la Secretaría de Cultura.

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– ¿La crítica situación y la necesidad de expresarse impulsaron a hacer estos shows en la puerta y al aire libre?
-Absolutamente. La situación, de algún modo u otro -sin caer en la idealización berreta- impulsa a intentar buscar otras salidas, encontrar nuevas formas que, mal que bien, pueden llegar a ser interesantes… pero no es nada fácil. Tomar esa especie de “búsqueda” o “adaptación”, momentánea o no, como algo sencillo, es una tontería. Hay que poseer privilegios para poder lograr tales objetivos. Sin ir más lejos, puedo mencionar el streaming. Recuerdo que mi querido amigo y socio musical Joaquín Stanzione habló seriamente de eso en un reportaje.  No todos tienen los elementos. Hay que tener viyuya para poder hacerlo.

Claro que no es ninguna novedad el asunto de los “bobos pavos reales” de la industria artística, que se dedican a excluir -incluso en sus discursos-, pero me gustaría no dejar de hacer mención de esta diferencia -e indiferencia-. En general, la falta de aguante de la gente de esa calaña, o sea de quienes tienen las herramientas, es notable.

Hay personas súper bondadosas, desde ya, y a mí me gusta creer que son muchos. Pero podrían o ¿podríamos? ser más. Al menos hablarlo, discutirlo. El panorama para los artistas está áspero en serio y hay actitudes que no colaboran en nada.

-En cuanto a tu propuesta de música al aire libre ¿cómo se viene desarrollando?
-La movida es muy distendida… me encanta que así sea. La gente pasa, escucha algunas canciones, otros se quedan, se clavan un copetín, hay quienes oyen desde la plaza de enfrente, hay amigos que se reúnen. Y muchas veces se suman talentosísimos músicos. La vez pasada Teby Frontera y Ariel Martin estuvieron tocando y cantando. Nunca se sabe lo que sucede en las calles. Por cierto: cumplimos con todos los protocolos necesarios; aclaro por si las moscas…

-¿Cómo percibís al público?
-Respecto a la reacción del público… bien, hay buena respuesta, supongo. Es difícil. La gente no sale demasiado, hay un cagazo súper comprensible al virus; pero ahí estoy, ahí estamos. Me planto en la vereda y hago música. Resistencia.

 -¿Qué crees que hace falta para sostener la actividad de cara a esta extraña temporada que se aproxima?
– Hace falta camaradería. Mucha empatía, pero mucha de verdad. Esto que digo y lo extiendo más allá del terreno artístico. Hablo del día a día, la mirada hacia el otro; la actitud de aguante hasta en los mínimos gestos debe ser y, confío, será poderosa. También espero sea más consciente que antes.

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