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18/04/2020

“Hacete la película”, un taller de cine que sigue produciendo en cuarentena

Los grupos están conformados por estudiantes de 8 a 12 y de 13 a 17 años. El reaprendizaje para producir material desde casa.

“Hacete la película”, un taller de cine que sigue produciendo en cuarentena
Los alumnos y alumnas del taller audiovisual, durante la cuarentena.

“Hacete la película” es el taller audiovisual que desarrolla Juan Boldini hace diez años en Mar del Plata para niños, niñas y adolescentes. El principal objetivo es que aprendan el lenguaje audiovisual a través de creaciones colectivas. Sin embargo, la pandemia por el coronavirus cambió los planes del docente y mientras se mantiene el aislamiento, los dos grupos que tiene a cargo se retroalimentan constantemente para que la producción cinematográfica no se pierda, ni siquiera en cuarentena.

El 20 de marzo se declaró el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país, al día siguiente iniciaba el taller “Hacete la película” para niños, niñas y adolescentes. “En un comienzo creí que no iba a ser posible llevarlo adelante, lo cual era una pena y una preocupación. A partir de ver cómo en algunos colegios donde trabajo se estaban usando las herramientas remotas, sentí que no sólo era absolutamente posible, sino que iba a estar bueno para les pibes y para mí”, sostuvo Juan Boldini en una charla con Qué digital.

Una vez que arrancaron la cuarentena, el quedarse en casa no fue un obstáculo sino una adaptación y un reaprendizaje constante entre estudiantes y profesor. “En los más peques es muy notorio -por lo que me cuentan sus padres- está la expectativa del ‘Día de cine’. Creo que en este contexto, cualquier actividad lúdica y a su vez creativa es un pequeño respiro”, compartió el docente.

El taller se desarrolla en dos grupos. “En el primero hay alumnos de 8 a 12 años y en el segundo de 13 a 17”, explicó y completó: “El grupo de les chiques tiene seis integrantes, mientras que en el de les adolescentes son 11. Eso va fluctuando, hasta el año pasado era justo al revés. Tal vez tenga que ver con la virtualidad, les adolescentes tienen más autonomía digital”.

– ¿Cómo es la modalidad de trabajo?

– Generalmente la modalidad se ha caracterizado por partir de algún concepto teórico, largarnos a llevarlo a la práctica a través de una ficción creada de modo grupal en el momento. A veces salen historias cortas cuya realización es en un día y a veces estamos tres meses con una historia.

En el contexto de aislamiento es todo nuevo y por lo tanto hay mucho aprendizaje. Por el momento, lo que estamos haciendo es partir de una reunión –a través de una videollamada- en la que comenzamos sociabilizando un poco para ver cada uno cómo está llevando su semana. Luego vamos al ejemplo o al disparador y después hacemos un “recreo para filmar” donde cada uno se va por su lado a realizar la actividad. Después nos volvemos a juntar para ver los crudos y discutir ideas. La siguiente clase comienza con el visionado de un pequeño montaje o borrador de lo que filmamos la clase anterior.

A su vez también estamos incluyendo la posibilidad de juntarnos a ver películas todos juntos a la distancia, ya sea por un cumpleaños o sólo por diversión.

– Cuando se declaró la cuarentena obligatoria ¿cómo repensaste las clases?

– En un comienzo creí que no iba a ser posible llevarlo adelante, lo cual era una pena (el sábado 21 de marzo teníamos fecha de largada para la cursada) y una preocupación. A partir de ver cómo en algunos colegios donde trabajo se estaba usando las herramientas remotas, sentí que no sólo era absolutamente posible, sino que iba a estar bueno para les pibes y para mí.

-¿Cómo fue la adaptación a la propuesta?

– Buena, principalmente la recibieron con mucha alegría. En los más peques es muy notorio –por lo que me cuentan sus padres- la expectativa del “Día de cine”. Creo que en este contexto, cualquier actividad lúdica y a su vez creativa es un pequeño respiro.

– ¿Qué herramientas virtuales usan para trabajar (antes y ahora)?

– Antes no muchas, más allá de las redes para estar comunicados, pensar alguna idea entre clases o pedirles que trajeran algo puntual. Ahora partimos de WhatsApp, pasamos por los dispositivos de cada uno para fotografiar, filmar o editar; compartimos lo filmado por Google Drive, nos encontramos a través de Zoom o Discord para tener la clase, vemos películas a través de Netflix Party y finalmente publicamos nuestros cortos en YouTube (risas). Es una locura, a veces resulta un poco cansador, pero empareja el disfrute de ejercitar un lenguaje que uno ama y trabajar con hermosas personitas.

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