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27/11/2015

“Momentito, me llamo Karen Bennett”

La virtuosa guitarrista, cantante y activista trans presentará por primera vez en la ciudad su show de rock, esta noche desde las 21 en el Teatro Roxy. “Me parece que desde los 90 a esta parte escasea muchísimo la poesía y todo se volvió panfleto político”, dice.

“Momentito, me llamo Karen Bennett”
(Fotos: Facebook Karen Benett)

Las personas se definen por sus universos internos, que chocan –a veces más, a veces menos- con eso que es la sociedad, que no es simplemente la suma de los universos internos. La sociedad agrupa, limita, regula, intenta moldear, explicar y entender esos universos internos. Cuando no puede hacer nada de eso, los invisibiliza, los niega, los esconde.

El universo Karen Bennett es complejo e inmenso: es un universo de guitarras eléctricas, de rock, de Frank Zappa, Spinetta, Led Zeppelin, Charly; de activismo trans, de ruptura social y cultural, de desobediencia natural; de fútbol, de River. Pero sobre todo es un universo libre, como tiene que ser el todo artista, el de toda persona.

Karen Bennett se presentará por primera vez en Mar del Plata este viernes por la noche, desde las 21 en el Teatro Roxy –San Luis 1750-. El show estará dividido en dos: por un lado la parte musical, temas de ella de su etapa solista y también temas de rock clásico. Por otra parte habrá una charla llamada “Una posición disidente frente a las normas occidentales de género y sexualidad desde una perspectiva artística no académica“, en donde el público podrá preguntarle a Karen lo que sea y ella responderá como pueda.

“El título de la charla es una mirada muy personal sobre mi visión de esto que se dio en llamarse género e identidad de género, que es totalmente interpelable desde muchísimos costados. No sé si interpelable desde el nombre en sí, sino desde la perspectiva de cómo se lo mira, con esa cuestión binaria de genitalización de las identidades o la no genitalización de las identidades. Es decir nuestra identidad no de acuerdo a lo que tenemos entre las piernas sino a lo que sentimos o cómo nos queremos expresar”, explica Karen, quien además escribe en el suplemento “Soy” de Página 12 temas referidos a la identidad y sexualidad.

UNIVERSO DE ROCK

Karen Bennett es una guitarrista virtuosa. Tiene una formación que hace base en el rock progresivo de los 70, con fusión de jazz y de locura lisérgica. Sus canciones son pequeños mundos, universos poéticos volados que tienen lugar para la poesía y momentos de punteos que vuelan cabezas. Karen es una virtuosa guitarra trans, en una escena rockera en la que predominan hombres gordos y barbudos. Karen es de las más punk que tienen el mundo del rock y del metal. Punk en lo disruptiva que es, en lo que rompe los moldes de una escena que le va mejor sin moldes.

-¿Cómo te recibe la escena del rock?

-El ambiente artístico lo que hace es que legitima muchísimas cosas que en otros ámbitos no pasan. El rock es un ambiente en el que encontrás de todo. Está lleno de putos y maricas en el rock también. Mi género musical, el metal, es un híbrido. Es un público abierto y de cabeza y predispuesto a aprender. El progresismo en el rock obliga a las personas a guardarse las fobias y decir “momento, algo está pasando acá”. Siempre y cuando hagas bien lo que hagas puede resultar muy atractiva tu identidad en el ambiente.

-¿En el arte te fue más fácil ser vos misma?

-En el arte la cuestión es distinta porque el escenario funciona como una especie de cerco, de alambrado. Es muy atractivo ver a una persona trans, pero al mismo tiempo el escenario evita que entre demasiado en contacto y se ponga de manifiesto tu sexualidad como espectador.

-El 80 trajo mucho glam al rock, como Kiss que se maquillaban y toda una estética un tanto andrógina.  ¿El público percibe que sos Karen arriba del escenario?

-No modulo de voz, no tengo tetas. Tengo muchísimas cosas masculinas y mucha gente se siente más cómodo hablándome de manera masculina. Momentito, me llamo Karen.  Las dos identidades confluyen en mí porque hay muchísimas cosas mías que son masculinas. “vos sos un tipo que está disfrazada”.

-¿La música te ayudó a conocerte, definirte, aceptarte?

-Sí, claro. Vengo tocando desde el 80, había toda una estética muy glam, como vos decías. Yo canalizaba mi identidad de ese lado. Mi pareja es una mujer cis y se hacía muy difícil para una trans como yo vincularse con el mundo, ya que por normativa una trans debía estar con un hombre, eso complica más el vínculo social.

-Si bien musicalmente no, pero te veo de lo más punk que existe en el under, por la ruptura social que generás.

-Musicalmente no tengo nada punk, pero culturalmente de todo. Mi estética es una ruptura muy fuerte dentro del ambiente de mi estilo, que por lo general son tipos de barbita, muy cultos y aparezco yo y destartalo todo.

UNIVERSO DE CANCIONES

“De los 90 a esta parte, el posmenemismo lo que trajo es un enorme vaso de fernet y la ‘e’ larga. Todo el mundo habla con ‘eeeeeee’”, dice Karen, una queja que se ha repetido con el tiempo de otros músicos que vivieron los 70 y 80, que produjeron canciones en los 70 y 80 y que vivieron un rock nacional con más vuelo poético y lirismo.

-¿Te interesa utilizar la música para transmitir un mensaje militante?

-Como decía Frank Zappa, “vos podés escribir una o dos canciones de amor, el resto estás robando”. No me preocupo por hacer una bajada de línea o panfleto. No soporto el panfleto en líneas generales. Me gustan determinadas bajadas de líneas, pero los panfletos políticos y oportunistas no. Todo el mundo habla de la política LGBT porque está aceptado y es políticamente correcto. No me gusta eso. Es como cantar en contra de los milicos cuando llega la democracia.

-¿Entonces, estilísticamente por qué lado vas?

-No me gusta prenderme en alguna cola que está de moda, pegarle a determinada persona o cuestión. Soy muy fan de Spinetta y no le pega a nadie. Habla de lo que pasa en universos humanos muy herméticos. Ni me atrevería a compararme con El Flaco, si me preguntás alguna línea estilística en cuánto a letras va por ese lado.

-Sin embargo parece que esa herencia de estilo de Spinetta se perdió entre tanto rock chabón.

-Me parece que desde los 90 a esta parte escasea muchísimo la poesía y se volvió panfleto. Me encanta hablar mal de la Iglesia, pero no voy a poner en una letra “pegémosle a Bergolio”. Es muy burdo, es no dejarle el lugar a la audiencia para que saque sus propias conclusiones. Está lleno de panfleteros, hay muy pocos que saben tocar. Todo se llevó a la cancha y yo soy muy fanática del rock y del fútbol. Sin embargo la confluencia de los dos no me gusta, me parecen dos escenarios diferentes

-Parecés un poco pesimista con el futuro del rock nacional.

-No digo que no haya una búsqueda idealista en la música hoy por hoy. Pero me parece que hace falta poesía, mucha música y mucha dedicación. Hablando siempre de la industria, del mainstream, que buscan un combo fácil de digerir. En el under hay que buscar, ahí está la disidencia del arte.

KAREN BENETT 1

UNIVERSO DE ACTIVISTA TRANS

Karen Bennett es una mujer trans que está en pareja con una mujer cis (*). Cuestiona que la identidad de una persona “depende con lo que tenga entre las piernas”, algo que ella ve totalmente como una asignación de rol “absolutamente cultural, social, político y no natural”. Cree en “la posibilidad de ser hombre y mujer no genitalizado, la posibilidad de no ser de ninguna de las dos opciones. De simplemente ser un ser humano. La temática hombre o mujer, la asignación del rol hombre mujer es.

-Año 2015 ¿cómo ves la aceptación de la gente, de la sociedad, con las personas trans?

-Un cosa es una persona en privado y otra una persona en sociedad. Una cosa es qué tanto una persona cis acepta o se vincula con una persona trans en tanto no tiene a nadie que la esté mirando. Una cosa es “me encanta lo que sos y está fantástico” y otra es “en mi casa están mis hijos y no sabría cómo explicarles”.

-Entonces ¿crees que hay aceptación o no?

-Es muy difícil trazar un perfil certero en cuanto a la aceptación. La aceptación o es o no es. El problema no lo tiene la persona trans, el problema lo tiene la otra persona. El mundo no se divide entre personas heterosexuales, gays o lesbianas ni travestis, sino en personas obedientes o desobedientes.

-Respuesta obvia, pero ¿en qué grupo estás vos?

-¿Qué te parece? Yo no soy estúpida. Yo desobedezco los mandatos sobre mi cuerpo. Sobre mi cuerpo y mi identidad decido yo, nadie más.

-¿Cómo viviste este proceso en el que Argentina es pionera en leyes de identidad de género?

-Las políticas de género alcanzadas son un puntapié. La Ley Nacional de Identidad de Género es maravillosa, de ahí hay que ver la aplicación que tiene. La ley se aprobó en mayo de 2012 y recién hace 3 o 4 meses se aprobó el artículo 11, que trata sobre la salud pública trans. Sobre el derecho del acceso a la salud para personas trans. Pasaron tres años y medio y todavía hablamos de cuánto acceso tiene esa ley nacional de identidad de género en el pueblo común. La mayoría de la gente no sabe que existe.

-Pero la ley existe, es raro pensar en que se produzca antes una ley que un cambio social.

-El asunto no está en la ley sino en su aplicación. Hablo de todo lo que incluye la ley, no solo el aspecto legal, sino el ejecutivo, la formación, la educación de profesionales, en escuelas. Todo eso tendrá un recorrido de muchos años que además deberá aceptar un modelo capitalista en el que vivimos. Por ejemplo: las personas trans no estamos consideradas en ninguna publicidad. No podemos hablar de igualdad hasta que no se visibilicen las personas trans fuera de su ambiente.

-Volviendo a la salud ¿cuál es el problema con el que están viviendo?

-Los profesionales médicos desconocen cómo tratar a una persona trans. La mayoría de las personas trans que están marginadas del sistema evitan ir a un hospital público porque no se bancan el maltrato que reciben. Las llaman por el nombre de varón, cosas terribles. Y eso tiene que ver con el estigma.

-¿En tu caso?

-Yo soy una excepción, me tomo el subte a la mañana voy a trabajar y me miran como diciendo “de qué planeta bajaste”. Recibo la mirada rara de “sí, sabemos que existís, pero no es esta tu zona”. Hay una visibilziación que nos dio la ley de identidad de género, hay una existencia civil que nos dio la libertad de género. Pero de ahí al sistema de producción, de consumo y laboral todavía falta muchísimo.

-Ya que estamos en época posballottage ¿cómo ves el cambio de gobierno?

-Mi desprecio por Cambiemos es enorme. Yo me prendí del modelo de Néstor y Cristina y voté por Scioli sin que sea un candidato que me deslumbraba. Me da terror lo que representa el acri haga un buen gobierno para que nos vaya mejor a todos. Quiero ser oposición de Macri por la gestión que haga, no porque sí.

 

*Cisexual: persona que se encuentra cómoda con el sexo con el que nació. No involucra de ninguna forma la identidad de género. Cisexual es un macho que se encuentra cómodo con su genitalidad masculina, una hembra que se encuentra cómoda con su genitalidad femenina, una persona hermafrodita que se encuentre cómoda con su doble genitalidad o una persona intersexual que se encuentre cómoda con su sexo. No debemos confundir “macho/hembra” con el machismo, puesto que estos términos se refieren únicamente al sexo de nacimiento.

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