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12/01/2015

“Siento como un acto de justicia al defender a San Martín”

Felipe Pigna se adelantó a su presentación en el Costa Galana y, en el marco del ciclo “Verano Planeta”, habló de su más reciente obra, La voz del gran jefe. Su investigación y su pasión por el revisionismo histórico.

“Siento como un acto de justicia al defender a San Martín”
(Foto: Lucho Gargiulo)

“La historia oficial vació a San Martín, porque si mostraban su pensamiento político tenían que mostrar sus desavenencias con tipos impresentables como Alvear y Rivadavia”, dice Felipe Pigna, autor del libro La voz del gran jefe, vida y pensamiento de José de San Martín, que este lunes a las 21 los presentará en el hotel Costa Galana, con entrada libre y gratuita.

La voz del gran jefe es una biografía de San Martín, casi narrada por el mismo San Martín con cartas que enviaba a sus amigos –como Tomás Guido-, compañeros patriotas –como Manuel Belgrano- y enemigos –como Carlos María de Alvear-. “San Martín era un hombre muy completo, un tipo al que le interesaba la política, la filosofía, la música y la pintura”, cuenta Pigna en una entrevista en QUÉ en la radio.

-¿Cómo surgió realizar este libro?

-Tenía muchas ganas de hacer un libro de San Martín, uno va juntando material, investigando y te lo vas cruzando inevitablemente. Hace tres años empecé a investigar acá, América Latina y en Europa. Sabía muchísimo de él, pero es un personaje interesantísimo. Una persona muy diferente a ese ser perfecto, perfecto con todo lo malo que tiene esa palabra. Al perfecto no se lo puede imitar ni seguir.

-La historia oficial lo presenta como perfecto, sin embargo en el libro lo mostrás muy humano.

-Él nunca se presentó como perfecto. Uno de los grandes trucos del poder en Argentina fue convertirlo en perfecto e inalcanzable.  Entonces lo inalcanzable no tiene ejemplaridad. No podemos tomar ejemplo de los perfectos porque somos naturalmente imperfectos.

-¿Uno puede tomar como ejemplo a San Martín sin que el espejo lo deprima?

-La honestidad, la coherencia, el preocuparse por el país, lo empático, el preocuparse de lo que le pasa al otro, podemos tomar esos ejemplos y ser sanmartiniano sin cruzar los andes.

-¿Cómo era el San Martín político?

– Estaba siempre atento por la cultura, la educación, la salud pública. Fue gobernador de Cuyo, que en esos años abarcaba San Juan, San Luis y Mendoza. Fue el primero en hablar de salud pública al hacer una campaña antivariólica. Tenía un espíritu práctico y se preocupaba por la gente. Además, cuando asume le exige a todos los patrones rurales una especie de libre deuda en el que tenían que indicar que no le debían dinero a los trabajadores rurales; en 1815 no había nada que se le acercara a la protección laboral. Es el autor del primer proyecto de protección a un producto argentino, que es el vino. Son cosas que lamentablemente nos fueron ocultadas mucho tiempo.

-¿Cambió la visión que tenías de San Martín antes de escribir el libro?

-El libro mejoró mi opinión de San Martín. Amplié mucho mi conocimiento sobre sus enemigos, que fueron  muy poderosos. Particularmente José María Alvear y Bernardino Rivadavia, enemigos mortales de San Martín, y cuando digo mortales me refiero a que lo querían matar. Hay dos atentados frustrados contra su persona, pensados por Rivadavia y Alvear. Dos próceres muy importantes para el liberalismo argentino: uno tiene la avenida más larga (Rivadavia) y otro (Alvear) la más elegante y el monumento más caro. Uno ahí va entendiendo cómo se fue armando la historia, para lo cual hubo que vaciar a San Martín, porque si mostraban al San Martín político, tenían que mostrar sus desavenencias con estos dos tipos impresentables de la historia argentina.

También mostrás cómo San Martín se inicia en la masonería y las ideas liberales francesas.

-Era muy necesario para una persona como él, que no tenía dinero ni contactos familiares, estar en una logia que le abriera las puertas. De esta manera cuando llega al país tiene los contactos de la masonería. Eso le permite crear una sociedad política como la Lautaro. Y no era un masón clásico, cuando no está de acuerdo con la masonería rompe con ella. No es un obediente. Cuando la masonería argentina se inclina con la entrega a Gran Bretaña rompe con la logia. Con el costo que tiene romper con eso, que podía ser la muerte. Justamente el gran maestre de la logia, cuando quisieron entregar el país a Gran Bretaña, era Alvear.

-¿Por qué se lo mostró siempre a San Martín como un ser aislado?

-Porque siempre se ha descontextualizado. En el libro me la paso contextualizando, le cuento a la gente qué estaba pasando en Europa, en la política nacional. Una de las grandes desgracias que hemos tenido al estudiar a San Martín en el secundario es que nos contaban sus campañas militares descolgadas de todo, como si el tipo hubiese estado en el planeta de los simios. La gente no es consciente de que mientras preparaba el ejército de Los Andes estaba reunido el Congreso de Tucumán definiendo el futuro del país. Ese tipo de cosas han sido recortadas. Los hechos y personas que a la historia oficial no le conviene que se crucen pareciera que no se han cruzado. Hacen una cuestión de preservación de próceres y preservan a los otros, no a San Martín.

-¿Es necesaria una historia oficial? ¿Se puede cambiar?

-Se va cambiando. Algunos dicen que los países necesitan ficciones guiadoras. Hay un mito fundante en donde hay que construir un tipo de nacionalidad y eso es cuando los países se fueron organizando, más o menos por el siglo XIX. Ahí es donde se va construyendo un tipo de prócer muy parecido en todos los países. Por suerte luego se van generando preguntas y respuestas cuando le vamos poniendo racionalidad. Nos vamos corriendo del mito y vemos qué hay de cierto en todo eso más allá del elemento coaccionante, que se necesitó al principio, pero ahora hablemos en serio de lo que pasó con nuestra historia.

-¿Argentina busca hacer una revisión de la historia?

-Argentina fue un país pionero en todo esto. En Estados Unidos recién hace unos 40 años empezaron a hacer una contra historia. No nos autoinculpemos al decir que tardamos mucho en revisar la historia, hace bastante lo venimos haciendo y creo que vamos bien.  No se trata de desacreditar todo lo dicho, es simplemente ponerle lógica. No tengo la soberbia de decir “todo lo que se dijo hasta acá es mentira, yo vengo con la verdad”. Lo que está bien, está bien.

-¿Cómo sigue el 2015 en tu vida?

-Estoy empezando a trabajar en un libro sobre 1816, el cual lo publicaré el año que viene en el bicentenario. Hay mucho que se tiene que saber sobre la independencia. Además, junto con la productora Mulata, estoy armando un programa para Canal 7 Encuentro, sobre la historia argentina en trece capítulos. Saldrá en abril con una estética muy linda. Y sigo en Radio Nacional  los domingos a las 14.

-Y esta noche presentás en Mar del Plata La voz del gran jefe.

-Sí, pueden venir todos los que quieran y no es necesario estar de gala (risas). Estoy muy contento con este libro, me da mucho gusto hablar de este personaje. Siento como un acto de justicia al defender a San Martín, un tipo que tanto sufrió.

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