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13/05/2022

Lesa humanidad: Condenaron a prisión perpetua al represor Julio César Garachico

El ex policía escuchó la sentencia del Tribunal Federal de La Plata desde su prisión domiciliaria en Mar del Plata. La misma pena se le impulso a Etchecolatz.

Lesa humanidad: Condenaron a prisión perpetua al represor Julio César Garachico
Garachico durante un traslado a una clínica en 2018 (Foto: archivo / Marcelo Nuñez)

Desde su casa en Mar del Plata donde cumple prisión domiciliaria, el represor Julio César Garachico escuchó este viernes la sentencia en un juicio llevado adelante en La Plata: fue condenado por segunda vez a prisión perpetua, ahora por siete casos de secuestros y tormentos -entre ellos el de Jorge Julio López- y tres homicidios cometidos durante la última dictadura cívico militar. La misma pena le fue impuesta a Miguel Etchecolatz, que está internado en una clínica.

Los jueces Andrés Basso, José Michilini y Alejandro Esmoris, del Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata, cerraron este viernes el juicio llevado adelante contra los dos represores desde agosto del año pasado y tras escuchar sus últimas palabras durante la mañana en las que se declararon “inocentes”, hacia las primeras hora de la tarde dieron a conocer la sentencia, en la cual a ambos le impusieron la pena de prisión perpetua, tal como habían pedido la fiscalía y las querellas en sus alegatos. Además, en el caso de Garachico, los jueces dispusieron confirmar su prisión domiciliaria.

Garachico, de 80 años, siguió todo el proceso vía teleconferencia desde su casa del barrio Juramento, en Mar del Plata, en tanto que el otro acusado, Etchecolatz, permanece alojado -pese a sus constantes pedidos por acceder a la prisión domiciliaria en Mar del Plata- en el Penal de Campo de Mayo donde cumple sus múltiples condenas a prisión perpetua, aunque en este caso la sentencia la recibió desde una clínica en Merlo, donde se encuentra internado y donde estuvo presente personal del tribunal a cargo del juicio.

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Además del caso de Jorge Julio López -quien permanece desaparecido por segunda vez desde septiembre 2006, tras prestar declaración en el juicio a Etchecolatz-, en este juicio se ventilaron los hechos que tuvieron como víctimas a Patricia Dell’Orto, Ambrosio de Marco, Norberto Rodas, Alejandro Sánchez, Francisco López Muntaner y Guillermo Cano, militantes que permanecieron secuestrados en centros clandestinos de detención que funcionaron en Arana, una zona suburbana de La Plata. Los únicos integrantes de ese grupo que sobrevivieron a ese horror fueron Jorge Julio López y Cano.

Garachico fue condenado por ser coautor de los delitos de homicidio calificado por haberse cometido con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Dell’Orto, De Marco y Rodas; y respecto de las siete víctimas por privación ilegal de la libertad cometida por un funcionario público en abuso de sus funciones, agravada por haberse cometido con violencia o amenazas, y aplicación de tormentos por parte de un funcionario público a los presos que guarde, agravada por ser la víctima un perseguido político.

Etchecolatz, por su parte, recibió una nueva condena a perpetua como coautor el homicidio calificado por alevosía por haberse cometido con el concurso premeditado de dos o más personas en dos oportunidades en perjuicio de Rodas y Sánchez, y por la privación ilegal de la libertad cometida por un funcionario público en abuso de sus funciones, agravada por haberse cometido con violencias o amenazas reiterado en dos oportunidades, y aplicación de tormentos por parte de un funcionario público a los presos que guarde, agravada por ser la víctima un perseguido político, respecto de las mismas personas. La acusación a Etchecolatz se centró sobre los crímenes contra esas dos víctimas, dado que fue juzgado en procesos anteriores por el resto de los casos.

Entre las principales pruebas del debate estuvieron los cuatro testimonios que prestó López entre 1999 y 2006, en los cuales describió los homicidios de Rodas, Dell’Orto y De Marco al haberlos presenciado a través de la mirilla de su celda. También señaló a Garachico como jefe del “grupo de los picaneadores” y marcó la presencia de Etchecolatz en los centros clandestinos de Arana, donde iba todos los días después de las 16.

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Durante el extenso alegato, los fiscales Gonzalo Miranda y Juan Martín Nogueira acusaron a Garachico de haber integrado, desde su cargo de jefe de calle policial, “un grupo de tareas o patota” para llevar adelante “la represión ilegal participando de operativos, recibiendo felicitaciones por los mismos, integrando grupos de tareas que prestaron servicios relacionados con prácticas vinculadas con la represión ilegal y, en particular, con los hechos por los cuales se lo acusó en este juicio”.

Garachico fue jefe de calle de la Policía de La Plata durante la última dictadura, ya fue condenado a prisión perpetua en 2014 por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención “La Cacha” que funcionó en Olmos, y cumple de prisión domiciliaria en Mar del Plata desde noviembre de 2017.

En 2006, Garachico, que por ese entonces vivía en libertad en Puerto Madryn, fue señalado por Jorge Julio López como uno de sus torturadores. A partir de allí, el represor se fue de la ciudad y se mantuvo prófugo hasta 2012, cuando fue detenido en Mar del Plata.

En 2018 Garachico estuvo en el centro de las miradas de organismos de derechos humanos luego de que fuera hospitalizado y permaneciera internado en la Clínica Colón de Mar del Plata sin su pulsera correspondiente ni vigilancia.

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