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04/10/2019

Empezaron a juzgar al “pastor” Hurtado y a su pareja por trata de personas y abuso

Tras las detenciones llevadas a cabo en 2016, comenzó el proceso en el Tribunal Oral Federal. El principal acusado engañaba, explotaba y hasta abusaba de “sus fieles”.

Empezaron a juzgar al “pastor” Hurtado y a su pareja por trata de personas y abuso
(Fotos: Qué digital)

El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata empezó a juzgar este viernes al “pastor” Isaías Nelson Hurtado y a su pareja, Patricia Padilla Coronado, luego de una extensa investigación por la cual se los acusa de haber captado a por los menos 37 personas -atravesadas por situaciones de vulnerabildiad- a través de un mensaje de fe para reducirlas a la servidumbre, explotarlas laboralmente, y hasta desapoderarlas de sus bienes. A su vez, el hombre que decía ser “el apóstol” está señalado por abusar sexualmente de tres mujeres y haber intentado abusar de otra. Producto de una de esas violaciones, incluso, una de las víctimas tuvo un hijo.

En julio de 2016 allanamientos realizados en un “templo” -de O’Higgins 333-, dos casas particulares y una panadería derivaron en una causa judicial que había empezado a tramitarse a cargo de la fiscal Graciela Trill, de la Justicia provincial, y que a medida que empezó a avanzar con los testimonios de las víctimas que contaban la explotación y engaño al que habían estado expuestas durante años pasó a la órbita de la Justicia Federal, para quedar a cargo del fiscal Nicolás Czizik, quien en junio de 2018 dio por cerrada la instrucción y finalmente la causa fue elevada a juicio.

Este viernes Hurtado -que permanece alojado desde aquel momento en Complejo Penitenciario de Ezeiza- y su pareja Patricia Padilla Coronado -que llega al proceso excarcelada– comenzaron a ser juzgados por los jueces Roberto Falcone, Mario Portella y Alfredo Ruiz Paz. En representación del Ministerio Público Fiscal  actúa el fiscal general Juan Manuel Pettigiani.

La acusación contra los dos imputados se produce bajo los delitos de trata de personas con fines de explotación laboral agravado por el uso de engaño, fraude, violencia, amenaza y otros medios de intimidación y coerción, abuso de autoridad y de una situación de vulnerabilidad y concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de personas sobre las que se tuvo autoridad, por la cantidad de víctimas, por ser ministro o autoridad de culto, por la consumación de la explotación y –en algunos casos- por haber sido las víctimas menores de edad al momento de su captación con relación a 37 casos.

A su vez, Hurtado llegó al debate también acusado por tres casos de abuso sexual, y uno en grado de tentativa. El hombre, de acuerdo a la acusación, sacó provecho al conocer la situación de vulnerabilidad que padecían las mujeres y de la sujeción emocional, psíquica y espiritual que había logrado sobre ellas. E incluso producto de uno de los casos de abuso una de las victimas tuvo un hijo y luego pudo salir del “Ministerio” junto a su pareja, también víctima y con quien se habían tenido que separar por orden de Hurtado.

Por su parte, un expediente paralelo que se elevó a juicio en conjunto con esta causa central, se acusa a Hurtado también de amenazas coactivas reiteradas sobre cinco personas, realizadas de manera telefónica desde la unidad penitenciaria una vez que fue detenido.

Si bien en el inicio de la causa otras tres personas había sido detenidas e incluso procesadas como partícipes necesarias de los delitos luego fueron sobreseídas al entender la Justicia -en una decisión que se encuentra firme- que también se trataba de víctimas del accionar de Hurtado.

EL CASO

En 2007 el pastor Hurtado fundó en Mar del Plata el templo evangélico “Monte Sion”, según afirmaba, luego de haber tenido “una visión de Dios” tras pasar cuarenta días en ayuno en una cueva. Hurtado vivía junto a su esposa y a sus ocho hijos en un chalet, donde también habitaban otras personas, fieles -en su mayoría que no eran de Mar del Plata- que buscaban refugio en el lugar y dormían en el altillo o en colchones en una carpa. A su vez, otras eran alojadas en viviendas cercanas a la propiedad.

De acuerdo al requerimiento fiscal de elevación a juicio, se le atribuye a Hurtado y Padilla Coronado haber utilizado -al menos entre julio del 2007 y julio de 2016, cuando se realizaron los allanamientos- la apariencia de un “Ministerio” religioso y los mensajes de fe y de existencia de un “ser superior” para captar y acoger personas en situaciones de vulnerabilidad -marcadas por su edad, estados de depresión, circunstancias familiares adversas, falta de contención, bajos recursos económicos y/o de educación- para congregarlas en reuniones que se llevaban a cabo en “el templo”. Ese “convocatoria” o captación se realizaba a través de la radio FM Zion, que funcionaba de manera ilegal en el 101.7, y a través de montesion.com.ar.

Una vez lograda la captación de las personas, que comenzaban a concurrir a las “reuniones del ministerio”, en los casos en que no eran oriundas de Mar del Plata se las instaba a mudarse allí –en algunas ocasiones gestionándoles una vivienda cercana al “templo”-; y a quienes vivían en la ciudad balnearia se los compelía a vivir en sectores cercanos al domicilio de Hurtado, con la excusa de “la toma de territorio que implicaba tomar lugares estratégicos para cuidar la casa apostólica” , pero con el claro fin de controlar con mayor facilidad su libertad de autodeterminación y sus movimientos diarios y aislarlos de sus familias.

A partir de allí, las maniobras consistían en persuadir a sus víctimas para que aporten sus recursos económicos a las arcas del “Ministerio” y reducirlas a la servidumbre y/o explotarlas laboralmente, a efectos de que presten diferentes funciones en el mismo. Todo ello, de acuerdo a la investigación desarrollada por la Fiscalía Federal N°2, se dio en perjuicio de 37 personas, aunque algunas de ellas no se identifican aún como víctimas de situaciones de explotación.

En concreto, según la acusación, a las víctimas se las instaba a realizar tareas de limpieza; se les retenían sus salarios en caso de que tengan empleo en otro sitio; lograban la obtención de préstamos en distintas entidades financieras para beneficio de los investigados -dinero que nunca les era devuelto, generándoles importantes deudas-, como así también se las conducía a trasferir sus bienes a la congregación. Es decir, se generó una “pantalla” constituida a partir de un supuesto “ministerio religioso” con mensajes de fe y la existencia de un “ser superior” -que vendría a ser Hurtado- con el fin de ganar la voluntad de las personas y a partir de allí lograr su explotación.

La acusación repara en que Hurtado era el principal administrador y organizador del lugar, quien dirigía y daba las pautas en el lugar, quien instruía al resto de los integrantes en las actividades diarias, daba las autorizaciones a los “fieles” para poder salir de la Iglesia o sus domicilios, como así también en todo lo atinente a la panadería que poseía el “Ministerio”, ubicada en diagonal Vélez Sarfield al 30.

Durante la investigación se lograron identificar distintos activos que fueron utilizados por los imputados para desarrollar los hechos delictivos de los que se los acusa, como otros que serían producto de los mismos. Se trata de dos inmuebles; activos que puedan hallarse en las cuentas bancarias identificadas en Venezuela y Estados Unidos y que, mediante exhortos internacionales se requirió su embargo; seis mil dólares y diez mil pesos secuestrado en la vivienda de los imputados y depositado en cuenta judicial; cinco automóviles y una moto.

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