Miércoles 22 de mayo | Mar del Plata
07/02/2023

Lucía Pérez, segundo juicio: un primer día marcado por cruces con la defensa

Las abogadas y familiares cuestionaron diversas preguntas que se realizaron vinculadas a la vida privada de la víctima. Una amiga declaró cómo conocieron a Farías.

Lucía Pérez, segundo juicio: un primer día marcado por cruces con la defensa
(Fotos: Qué digital)

Con cruces entre la defensa de los acusados y las abogadas de la familia de Lucía Pérez respecto a si correspondían o no preguntas que indagaban sobre la vida de la víctima comenzó el segundo juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 por los hechos sucedidos hace siete años. Este martes, en la primera audiencia del nuevo debate declararon la mamá, el papá y el hermano de la adolescente de 16 años, quienes expresaron el dolor que aún siguen sintiendo, rememoraron cómo fueron los últimos momentos con ella y los primeros tras enterarse del hecho y mostraron su malestar con los defensores. También declararon dos amigas de Lucía, una de ellas centrada en cómo conocieron al principal acusado, Matías Farías.

Si algo caracterizó a la primera audiencia de este segundo juicio fue la tensión vivida entre las dos defensas con la familia de Lucía y sus abogadas, María Florencia Piermarini y Verónica Heredia. El ya haber transcurrido un primer juicio, una sentencia absolutoria y la posterior anulación por parte del Tribunal de Casación con fuertes críticas hacia el tratamiento que los jueces dieron al caso, incorpora una carga que está presente en la familia y en cada una de las partes al atravesar este nuevo debate.

Por eso la aplicación de la perspectiva de género y la orden de evitar preguntas respecto a la vida privada de la víctima estuvieron en el centro de la escena en esta primera audiencia porque esa fue la base del fallo de Casación de 2020 que anuló la sentencia con la que el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 absolvió a Farías y a Juan Pablo Offidani por el delito de abuso sexual y femicidio y los condenó a ocho años de prisión sólo por venta de droga.

“Yo no la maté a Lucía”, llegó a responder Marta Montero, su mamá, para expresar su malestar con la defensora oficial de Farías, Laura Solari, en medio de cruces con sus abogadas con relación a si correspondían o no hacer determinadas preguntas -también formuladas por el abogado César Sivo- tendientes a indagar, por ejemplo, cómo era su carácter y su personalidad o a si la familia “hablaba de sexualidad” con su hija. Otra de las preguntas cuestionadas dirigidas hacia Marta fue “de qué creía que había muerto” Lucía.

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El presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N°2 para este juicio, Gustavo Fissore, intervino en reiteradas oportunidades ya sea para invalidar las preguntas, para permitirlas o para reformularlas. Así, después de un cuarto intermedio cuando ya había pasado el testimonio de la mamá de Lucía, el magistrado pidió a todas las partes evitar preguntas vinculadas con la vida privada de la víctima ya que consideró que los acusadores también habían realizado varias a lo largo de su interrogatorio, aunque en ese caso sin interrupciones.

Fissore también intervino durante las declaraciones de Guillermo y Matías Pérez, padre y hermano de la adolescente, cuando evitaban contestar algunos de los interrogantes al considerar que no correspondían. “No vengamos con mala predisposición”, les dijo el juez y acusó una sucesión de respuestas dadas “de mal modo”. Después, la defensora llegó a preguntarle al joven si él “le había vendido droga” a su hermana. Ante la queja, la consulta fue invalidada. 

ANTES Y DESPUÉS

Por fuera de esa situación presentada ante las intervenciones de las defensas, Marta Montero se explayó en sus recuerdos sobre cómo fue el día del hecho, relató que se fue a trabajar temprano como cada mañana y que le dejó a su hija $100 que le había pedido el día anterior. “Cuando me fui, la despedí, le di un beso y le dije te quiero mucho. Le di $100 que me había pedido para salir con las chicas. Y me respondió ‘yo también te quiero mucho'”.

Ese representó el último contacto entre madre e hija y así lo evidenció Marta en su declaración, sumamente emocionada: “Ese fue el último contacto de amor y de madre que tuve con ella”.

Las defensas se centraron ante la presencia como testigos de la mamá, el padre y el hermano de Lucía en indagar acerca de la vinculación de la adolescente con las drogas  y el grado de conocimiento que cada uno de ellos tenía en relación a esa situación. Asimismo, plantearon consultas para conocer si la joven había tenido “cambios de actitudes” en los últimos meses y si tenía o había tenido problemas alimentarios o de salud.

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Por su parte, Marta Montero también recordó que ese sábado 8 de octubre alrededor de las 14 llamó a Lucía desde su trabajo y la sorprendió que no la atendiera. A las 15, cuando llegó a su casa, su hijo Matías le avisó que la Policía le había pedido que fueran a la comisaría -ubicada al lado del centro de salud de Playa Serena- porque Lucía había muerto. Para entonces, recordó, la última conexión del celular había sido a las 10.30.

Fui a la comisaría, me dijeron que Lucía había muerto de sobredosis. Y me dijo que la había traído su novio. Le contesté que ella no tenía novio. ¿De qué sobredosis me habla, cómo sabe eso?”, recordó sobre aquella primera notificación recibida y expresó que en ese entonces “no podía entender lo que estaban diciendo, no podía entender que estaba muerta”.

Y ante preguntas del fiscal Leandro Arévalo consideró que “este tipo de personas (por los acusados) que venden droga de la única manera que pueden obtener el cuerpo de una joven es drogándolas y sometiéndolas”. Y remarcó: “Hace 2.308 días que Lucía no tuvo justicia. Quién mató a Lucía es lo único que queremos saber, quién le hizo lo que le hizo”.

EL TESTIMONIO DE UNA AMIGA

Para el cierre de la primera audiencia, que se extendió por casi cuatro horas, quedaron los testimonios de dos amigas, una de ella compañera de la escuela y otra allegada a la familia.

La primera de ellas fue la que más se extendió en función de las preguntas recibidas por todas las partes y se refirió a cómo habían llegado a entablar una relación con Matías Farías. Así, contó que una compañera de la escuela -con quien Lucía estaba el viernes 7 de octubre a la salida de su escuela cuando se produjo el primer contacto con el acusado cuando le vendió marihuana- lo conocía del barrio y que le había pedido que le presentara amigas para venderles drogas.

También, ante la pregunta de la defensora Solari, la joven declaró que, según lo expresado por esa amiga, Farías le había contado que ese sábado se encontraría con Lucía. Su declaración terminó con una pregunta del abogado Sivo que volvió a ser anulada por el juez Fissore: “¿Sabe cómo era la sexualidad de Lucía?”.

Tras la presentación de los primeros cinco testigos, para este miércoles desde las 9 de la mañana está prevista la segunda audiencia en la que declararán otras siete personas: policías y médicos que intervinieron una vez que el cuerpo de la adolescente fue llevado por Farías, Offidani y Alejandro Maciel (no está en el juicio porque murió en 2020) al centro de salud donde se constató la muerte.

EL CASO

El juicio que comenzó este martes está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Mar del Plata, integrado por Fissore, Alexis Simaz y Roberto Falcone. Considerando que la condena por venta de drogas a ocho años de prisión está confirmada, en este caso el debate está centrado en torno al delito que fue objeto de absolución en 2018: abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes seguido de muerte en concurso ideal con femicidio.

La investigación da cuenta que Farías había conocido a Lucía Pérez el viernes 7 de octubre de 2016 al venderle marihuana junto a una amiga afuera de la Escuela Media N°3. A eso le siguió un intercambio de mensajes que derivó en que al día siguiente, el sábado 8, la pasaran a buscar en la camioneta de Offidani -en la misma que se desplazaban al momento de la venta de droga- para ir hasta la casa de Farías en el barrio Alfar. Allí para los acusadores se produjo el abuso sexual tras la provisión de drogas y en medio de una situación de vulnerabilidad de la adolescente que causó, de acuerdo a los peritos -en un punto variable a lo largo del caso- una “asfixia tóxica, con congestión y edema pulmonar” que provocó la muerte.

Lucía fue llevada al centro de salud de Playa Serena por los tres acusados en la camioneta de Offidani, y tanto él como Maciel se fueron del lugar ante la llegada de la Policía en tanto que Farías después fue con policías a su casa a buscar pertenencias de la adolescente que habían quedado allí. Los tres serían detenidos días más tarde. La defensa a lo largo del primer juicio y de todo el proceso sostuvo que se trató de “relaciones consentidas” y que “el resultado muerte no le es atribuible” a los acusados.

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