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03/11/2020

Pozo de Banfield: desde su casa de Mar del Plata, Wolk se negó a declarar

En la segunda audiencia del juicio con sede en La Plata y desarrollado de manera virtual, el represor afirmó que prestará declaración “más adelante”.

Pozo de Banfield: desde su casa de Mar del Plata, Wolk se negó a declarar

En la segunda audiencia del juicio realizado de manera virtual por crímenes de lesa humanidad cometidos en tres centros clandestinos de detención durante la última dictadura cívico–militar conocidos como “Pozo de Banfield”, “Pozo de Quilmes” y “El Infierno” de Avellaneda, el represor Juan Miguel Wolk –que desde 2016 cumple prisión domiciliaria en Mar del Plata– se negó a declarar aunque adelantó que podría hacerlo a medida que avance el debate.

Juan Miguel “El Nazi” Wolk, quien fue el responsable del “Pozo de Banfield” durante 1976 y 1979 y cumple prisión domiciliaria desde 2016 a metros de la entrada del Bosque Peralta Ramos, es uno de los 18 represores –entre los que también está Miguel Etchecolatz- que la semana pasada empezaron a ser juzgados (de manera virtual ante la pandemia), por el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata.

Este martes se desarrolló la segunda audiencia del juicio. En ella se les dio la oportunidad a los acusados -luego de que la semana pasada escucharan las acusaciones en su contra- de prestar declaración o bien hacer uso de su derecho a guardar silencio.

Esa última opción eligió Wolk, que participó de la audiencia desde su casa en Mar del Plata, aunque reparó en que por consejo de su abogado podría prestar su testimonio una vez que empiece a avanzar el juicio, en el que se encuentra imputado en dos de las tres causas que son motivo del debate: la de “Pozo de Banfield” y la de “El Infierno”.

El “Pozo de Banfield” era la Brigada de Investigaciones de esa localidad del partido de Lomas de Zamora y funcionó como centro de detención y maternidad clandestina. Por allí pasaron más de 300 personas entre los años 1974 y 1978. “El Infierno” era la Brigada de Investigaciones de Lanús con asiento en Avellaneda y entre julio de 1976 y noviembre de 1978 fue utilizado como centro clandestino, por el que pasaron al menos 64 personas.

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Quien sí prestó declaración aunque no contestó preguntas de ninguna de las partes fue el genocida Etchecolatz, desde el Penal de Campo de Mayo, donde sigue detenido tras haberse recuperado de coronavirus.

“El tribunal no tiene autoridad para actuar en estos casos. La Constitución se siente herida por esa transgresión”, planteó tal como lo hizo en otros juicios en los que fue condenado y pidió ser juzgado por “los jueces que estaban en ejercicio de sus funciones, la justicia militar”.

“Hay mucho por declarar pero no lo puedo hacer ante ustedes”, siguió y afirmó: “No debo por razón moral y ética responder a preguntas”.

Y declaró: “Ustedes me van a condenar, pero ya no me lastima para nada, no siento dolor, siento tristeza por cómo se está manejando la Justicia en Argentina” Más adelante, en su exposición, también afirmó: “Yo no maté, yo batí en combate que es distinto”. Y cerró, desafiante: “Condéneme a lo que quiera, señor presidente, me siento orgulloso de haber defendido la patria”.

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