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13/09/2021

Secta en el Hotel City: empezó el juicio contra cuatro acusados

A tres años de los allanamientos, se inició el juicio contra los acusados de captar a al menos 33 víctimas para explotarlas económica, sexual y laboralmente.

Secta en el Hotel City: empezó el juicio contra cuatro acusados
(Foto: archivo / Qué digital)

A poco más de tres años de los operativos que permitieron desbaratar la organización que funcionaba en el Hotel City, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata empezó a juzgar a cuatro acusados de formar parte de una secta que, a través de un mensaje religioso y basado en la filosofía hindú, captó a al menos 33 víctimas para luego reducirlas a la servidumbre y explotarlas económica, sexual y laboralmente. Al proceso no llegó el principal acusado, Eduardo Agustín De Dios Nicosia, ya que murió meses atrás.

A Nicosia, además de los delitos por la explotación de las víctimas, se lo acusaba de tres casos de abuso sexual con acceso carnal y de alterar la identidad de catorce hijos biológicos que fueron anotados como hijos de otros hombres integrantes del grupo. También, hay acusaciones por acopio de armas y resistencia a la autoridad.

La primera audiencia del debate encabezado por los jueces Roberto Falcone, Fernando Machado Pelloni y Nicolás Toselli se llevó adelante este lunes con algunas de las partes de manera presencial y otras desde la virtualidad.

En enero de 2020 había sido solicitada la elevación a juicio de cinco los acusados de formar la secta que explotaba a sus fieles bajo la pantalla de un ministerio de yoga en el Hotel City ubicado en Diagonal Alberdi al 2500 de Mar del Plata pero, mientras esperaba el debate en prisión, el principal acusado murió.

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En consecuencia, la fiscalía representada en el juicio por Juan Manuel Pettigiani y Carlos Fioriti, mantiene la acusación en el debate contra la pareja de Nicosia, Silvia Cristina Capossiello, acusada de ser coautora de la reducción a la servidumbre y explotación económica, sexual y laboral de las víctimas, ya que participaba de las directivas centrales en la organización, y también contra Sinecio de Jesús Coronado Acurero, Luis Antonio Fanesi y Fernando Horacio Velázquez a quienes se les adjudica el carácter de partícipes primarios.

 

El auxiliar fiscal, Carlos Fioriti. (Foto: Fiscales.gob)

De acuerdo a la acusación impulsada por la fiscalía, las clases de yoga fueron un elemento central de captación de la secta. A partir de ahí fueron fundamentales entrevistas personales que realizaban sus responsables -en primer término el psicólogo Velázquez– para detectar vulnerabilidades y el supuesto privilegio de pertenecer, en las que se exponían historias de derechos negados que se conjugaron con engaño y violencias.

“Vivir en la congregación era estar aislados y aisladas del mundo externo y los círculos de contención. Había golpes, tocamientos y realización de videos sexuales para obtener réditos económicos; había palizas, asfixias con agua, simulacros de fusilamientos y  hasta casos de picana eléctrica“, describieron desde la fiscalía de instrucción al momento de requerir la elevación a juicio del caso.

Las actividades de la organización -según se desprende de la investigación- habían comenzado al menos en la década de 1970, aunque a partir de 2005 y hasta el allanamiento del 3 de julio de 2018, en Mar del Plata, puntualmente en el hotel de Diagonal Alberdi al 2.561.

Tras la primera audiencia realizada este lunes, se espera que el juicio continúe en los lunes siguientes en los que se empezarán a escuchar las cámaras gesell realizadas sobre algunas de las víctimas, en tanto que las que se encuentren en condiciones de hacerlo serán citadas a prestar declaración testimonial.

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De acuerdo a la investigación, la finalidad de la organización era obtener ganancias para los imputados a costa del sometimiento de las víctimas: Nicosia no registraba en AFIP actividad económica  que le permitiera llevar a cabo sus actividades diarias, ni adquirir los bienes que poseían, ni realizar los viajes que tenían con frecuencia.

Los primeros testimonios reunidos en la causa permitieron detectar cómo, a través del discurso de espiritualidad basado en la práctica del yoga que utilizaban para manipular a las víctimas, las alejaban de sus familias y las inducían a trabajar todo el día de forma exclusiva para “la comunidad”.

Entre las diferentes maniobras de explotación, según la acusación, se encontraban la entrega del sueldo, la realización de la limpieza, quehaceres domésticos y arreglos de cada uno de los domicilios que ocupaba la organización, el brindar un servicio exclusivo y diario para todos los requerimientos que tanto Nicosia como Capossiello tuviesen, sometimientos sexuales, el deber de trabajar en los distintos emprendimientos económicos desarrollados y la obtención de créditos en entidades financieras, siempre en favor de Nicosia y le resto de los imputados.

LA SECTA Y LOS ROLES DE LA ORGANIZACIÓN

(Foto: Fiscales.gob)

De acuerdo a la investigación, Nicosia había sido el fundador de la congregación y hacía las veces de “guía espiritual”, como también de administrador y organizador de las actividades delictivas que, para la justicia, se llevaban adelante en torno a la organización.

Así, por ejemplo, Nicosia “autorizaba” a los fieles a salir de la congregación y dirigía una cooperativa de trabajo en torno al hotel y los “emprendimientos económicos” de la secta. Para Fioriti, Nicosia “tenía un completo control sobre las vidas y acciones de las personas participantes del ministerio, a quienes compelía a desprenderse de sus bienes o pertenencias a favor de la congregación”, señaló en la lectura de la acusación.

Según la acusación, Capossiello, la pareja de Nicosia, estaba al frente de la cooperativa que administraba el complejo hotelero, siempre con Coronado Acurero como una “persona de confianza” y colaborador. Por su parte, Fanesi está bajo la acusación de tener total control sobre las víctimas al menos desde 1973, y en los últimos años, desde su labor como recepcionista del Hotel City.

A ellos se suma el rol de Velázquez, que está acusado de haber integrado la organización desde sus inicios y con funciones determinantes como la detección de potenciales víctimas de la secta. Además, en el marco de su accionar en la organización delictiva, el acusado habría convivido con una hija biológica de Nicosia y de Capossiello, de quien a la fecha se desconoce su paradero.

En el caso de los hijos de Nicosia, de la investigación se desprende que habría tenido al menos 15 hijos, trece con seis madres diferentes y dos con dos de sus hijas biológicas. De ellos, 14 fueron inscriptos como hijos biológicos de otros miembros de la congregación, instigados por el propio Nicosia y los imputados.

“Las acciones realizadas por las víctimas, que podrían parecer voluntarias, estaban originadas en una fuerte tarea de persuasión coercitiva, mediante la cual ese aparente consentimiento se encontraba absolutamente viciado y su libertad limitada”, sostuvo el representante del Ministerio Público Fiscal al exponer la acusación.

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