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30/01/2016

“El cambio se produce ante una crisis por la pérdida del equilibrio”

Gabriel Rolón se expone “Cara a cara” en su último libro. Habló con QUÉ de la muerte, la soledad, lo inalcanzable y el cambio de gobierno. Dijo sentir “miedo” por las primeras medidas: “Son de las que conducen al sufrir de los que menos tienen”.

| Por Gonzalo Gobbi

La Argentina necesita hace años hacer terapia. Pide casi a gritos hacer catártis en un gran diván para canalizar sus miedos, superar las heridas del pasado y aprender transformar los mandatos heredados. Para Gabriel Rolón, tal vez el psicólogo más famoso de esa Argentina hoy en crisis ante el proceso de cambio, el país debe animarse a enfrentarse consigno mismo “Cara a cara”, como tituló a su más reciente libro, aunque ese desafío llegó para el autor en una juventud que -como admite- se está “lavantando de su mesa” en la mitad de su vida para dar lugar a un proceso de maduración.

Rolón ya vendió más de 80 mil ejemplares de este libro que presentó días atrás en Mar del Plata dentro del ciclo Verano Planeta y al que define como “una gran aventura”, que no reúne casos clínicos ni relatos de ficción como los anteriores, sino que ahonda en los enigmas que íntimamente lo desvelan y lo obsesionan.

Pero tal vez la política tenga tanto que ver con la vida de los argentinos que ni al hablar del psicoanálisis puede estar ausente. Sin embargo antes de eso, la dimensión humana del analista es lo que abre las puertas a una comprensión aún mayor a la implícita en el libro.

-¿Cuál fue el disparador para escribir sobre vos en este libro?

-El libro toma una distancia de la autobiografía porque no me considero con la altura de escribirla. Quise tener un poco de voz propia y pensamiento propio con nombre y apellido sobre lo que opino de algunos temas. Fue interesante porque fui haciendo míos los interrogantes que me plantea la gente: ¿Cómo se lleva un duelo? ¿Qué es la muerte? ¿Creo en un Dios? ¿Qué es el olvido? ¿Qué creo del destino? Y me senté a escribir qué pienso desde el psicoanálisis sobre estas cuestiones. Me di un permiso para escribir sobre estos temas que a mi altura me obsesionan un poco. La juventud es una visita que se está levantando de mi mesa y ha sido una grata compañía. En esta etapa de madurez importante que comienza tenía el deseo de hacerlo.

-¿Sentís que después de este proceso llegaste a conocerte más?

-No, pero tuve la libertad de expresarme mejor sobre lo que yo pensaba a partir del análisis personal, porque yo hace 25 años que me analizo y he dado muchas vueltas de rosca a mi pensamiento sobre muchos temas. La literatura te permite decirlo de la mejor manera posible. Y en este libro hay también un intento de prosa poética.

-Decís en uno de los capítulos que “algo debe ser inalcanzable en la vida para que haya cosas posibles” ¿Cómo se convive con lo inalcanzable, lo tal vez imposible?

-Yo trato de encontrar en mí un deseo nuevo cada vez, ese es un desafío importante. Después de mucho trabajar me he visto coronado no sé si por el éxito pero sí por la posibilidad de tener muchos logros. Yo soñaba con hacer radio y parecía imposible, pero de repente me encontré detrás de un micrófono con Alejandro Dolina. Y pensé después, ¿cómo será la televisión? Y de repente me llamó Pettinato. Y luego lo mismo con la literatura y me convocó Planeta. Un sueño imposible para mí es estar parado frente a una orquesta sinfónica y hacer un gesto y que la música empiece a soñar. Eso lo creo maravilloso, pero yo no persigo sueños imposibles, no quedo capturado en lo inalcanzable pero sé que siempre algo hay, que eso nutre a la falta y que esa falta nutre al deseo y entonces eso hace que me levante todos los días con ganas de hacer algo nuevo. Y cuando no lo encuentro me empiezo a sentir incómodo. La gente persigue un ideal de completud. A mí me aterra, porque sé que el día esté completo no desearé más ni tendré más por qué vivir.

-La muerte, los miedos y la soledad son tres temas que desarrollás con diferentes estrategias literarias en “Cara a cara” ¿Cuál es el peor miedo? ¿A qué le teme más la gente?

-El miedo más profundo es la muerte, pero si le preguntás a la gente, más le temen a la soledad, porque la soledad es una de las maneras de la muerte que más se siente. La soledad padecida, no elegida, aparece en el estado en el que estás porque nadie quiere estar con vos. Lo peor que le puede pasar al sujeto humano es no ser elegido por otro y eso es tan horrible como la muerte.

-Te referís en el libro a una “sensación de injusticia” en torno a la muerte ¿Eso también ocurre en la soledad?

-Si vamos al fondo de la cuestión, la soledad es un estado de todo ser humano. Por suerte nos acompañan las diversas caras del amor (una pareja, un hijo, etcétera) pero hay un momento en el que todo ser humano mira hacia adentro y se siente solo. Todos en algún momento estaremos solos cara a cara con el universo.

-¿Pensás volver a escribir ficción?

-Sí, de hecho estoy escribiendo. La ficción es diferente, te da otras posibilidades, podés soltar la pluma de otra manera. La ficción tiene otro juego que es muy hermoso pero complejo. En este momento estoy escribiendo una novela y si todo va bien y los cambios que se están dando no aterrorizan a los productores, tenemos todo preparado para producir la película de la primera novela.

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-Ya que hablás del cambio de modelo de gobierno, ¿cómo ves los primeros pasos que viene dando la gestión de Mauricio Macri?

-Con mucho cuidado y mucha atención. Prefiero equivocarme por pensar bien y no por pensar mal. Este gobierno necesita tiempo para trabajar y mostrar lo que tiene para hacer. Pero no puedo negar que a la luz de las primeras decisiones tengo mucho miedo. No me gusta que se genere el sufrimiento para mi patria. Pero tengo la esperanza de que me demuestren que no es así y que tienen un conocimiento para que el país esté bien. Tengo un poco de miedo pero no mala voluntad ni ningún pensamiento encontrado. Le deseo lo mejor. Hay que ser muy canalla para querer que al país le vaya mal.

-¿Te sorprendieron las primeras medidas que tomó el nuevo gobierno?

-Desgraciadamente no me sorprendieron, las esperaba en un gobierno de tinte más liberal. La apertura de los mercados, dejar el cambio liberado a la libertad de ofertas y demandas ha generado siempre el sufrimiento y ha conducido al sufrir de los que menos tienen. Ojalá esto sea distinto, pero en general estas medidas generan que el peso de la crisis de un país recaiga sobre los que menos tienen. Estoy preocupado y deseando que al país y a la gente le vaya muy bien.

-Tal vez la pregunta sería para un sociólogo pero si hablamos del tema, ¿cómo se abordan -en este caso desde el psicoanálisis- los cambios sustancialmente profundos?

-En una persona los cambios producen momentos de crisis y la crisis es ni más ni menos que la pérdida de un equilibrio. En un país, tal vez, algo de eso hay también. El cambio nos genera un movimiento que hay que tratar de capitalizar como positivo, siempre que se pueda.

-¿Y si la realidad hace que eso no se pueda?

-Entonces hay que tratar de estar preparado para lograr el mejor equilibrio posible para no caerse.

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