Así operaban dos familias narcos en Mar del Plata

Los Rebollo y los Casco se dedicaban -hasta su detención en noviembre- a la venta de estupefacientes en los barrios Libertad y Camet. De acuerdo a la investigación, “El Chapón”, un baldío ubicado Bayley y Chacabuco, era uno de los “búnkers”. Reclutaban gente para seguridad y vigilancia.

24/12/2016
Así operaban dos familias narcos en Mar del Plata
El allanamiento concretado semanas atrás en Gascón 8163 (Foto: QUÉ Digital)

Una banda, dos familias, un objetivo común: el narcotráfico. Esa es la base sobre la que se centra la investigación que semanas atrás derivó en múltiples allanamientos en el denominado “Operativo Libertad” y que desde esta semana tiene a trece personas procesadas –doce con prisión preventiva- mientras que uno se mantiene prófugo.

La metodología era proveerse de marihuana y cocaína para su almacenamiento en una casa de Gascón  a 8163 para luego distribuirla y venderla en distintos puntos de los barrios Libertad y Camet. Uno de esos puntos estaba ubicado en Bayley  entre Chacabuco y Ayacucho denominado “El Chapón”, que era “alquilado” a dos de los implicados con el reclutamiento incluido para seguridad y vigilancia. Una metodología similar se daba en otros dos puntos: uno ubicado en Los Manzanos 3695 y otro en Libres del Sud 1860, 1º “B”.

De acuerdo a la investigación iniciada por la justicia ordinaria y que pasó a la Federal para luego dictar los trece procesamientos, la banda estaba compuesta, por un lado, por María Magdalena Rebollo y su hijo Gervasio Rebollo (prófugo), y, por otro, por María de los Ángeles Ferreyra Juan Regino Casco, padres de Ana Cristina, María Soledad, Roxana Mabel y Héctor Andrés. En tanto, Cristian Sebastián Frías y Matías Abelardo Correa son sus yernos.

Juan Regino Casco, a su vez, es primo hermano de Juan Marcelo Ariel Martins Carlos y Diego Rafael Martins Carlos, a quienes les pagaban una suma aproximada a 30 mil pesos mensuales a modo de locación de “El Chapón” y por el servicio de seguridad que brindaban con personas dispuestas en la zona como “satélites”. Por su parte, en el domicilio de Silvia Rosana Gómez (Gascón 8163) era donde se almacenaba parte de la droga.

De acuerdo a lo expuesto en el expediente judicial que se tramita en el juzgado de Santiago Inchausti, los investigadores dieron por probado la existencia de una estructura compuesta por doce personas organizadas que se dedicaban a la venta de estupefacientes en Libertad y Camet y que una parte de la droga, mayormente marihuana, era almacenada en el domicilio de Gascón 8163 y la otra parte, principalmente cocaína, se depositaba en el Libres del Sud 1860, domicilio donde vivía María Magdalena Rebollo.

ALLANAMIENTO DROGRA OPERATIVO LIBERTAD (2)

Asimismo, puntualiza que el grupo coordinaba la compra de la droga que luego distribuían en los dos principales puntos de venta y que en determinadas circunstancias, cuando uno carecía de alguna de las dos sustancia que vendían, se intercambiaban la droga entre sí.

En este sentido, los investigadores sostienen que en el domicilio de Los Manzanos 3695 del barrio Camet y en el denominado “El Chapón”, ubicado en el barrio Libertad se vendía la droga a cargo de, en el primer lugar, la familia Rebollo, y en el segundo de la familia Casco.

“El Chapón” posee un paredón de material de dos metros revocado con puerta ciega de metal con habitación tipo “bunker” en su parte media, donde se vendía la droga a los ocasionales compradores.

Además, los investigadores establecieron que por “El Chapón” la organización abonaba a los Martins Carlos una suma aproximada a 30 mil pesos mensuales a modo de locación del inmueble y por el servicio de seguridad que brindaban con personas dispuestas en la zona como “satélites”. Es decir, existían personas que estando bajo las órdenes de quienes utilizaban “El Chapón” circulaban por las inmediaciones del lugar a los efectos de enviar señales de alerta ante cualquier anormalidad como personas o vehículos desconocidos.

Por otro lado, acreditaron la existencia también de la modalidad “delivery” de venta, principalmente en el barrio Camet, por parte de Rebollo, para lo cual disponía de un celular donde realizar el pedido y un vehículo para la distribución. Así se pactaban encuentros en diferentes puntos del barrio.

ENTRE VECINOS

Otro elemento que caracteriza a la organización que se desplegó en el Barrio Libertad -además del mencionado vínculo – es la cercanía de sus domicilios ya que estaban ubicados a pocas cuadras de distancia. Excepto una dirección del Barrio Hipódromo donde vivían Casco y Ferreyra o el lugar donde se escondía la droga -Gascón 8163-, la mayor parte de los integrantes de la organización vivían próximos unos de otros.

“Todo indica que en base a la relación familiar y el círculo íntimo de sus integrantes permitió organizar toda la actividad que implica la venta minorista de estupefacientes con conexiones territoriales en dos barrios de esta ciudad”, sostuvo la resolución del juez Inchausti que dictó los procesamientos de los acusados.

LOS ROLES

Dentro de la estructura organizativa de la banda, de acuerdo a lo puntualizado en la investigación, Magdalena Rebollo se encargaba de vender y almacenar principalmente cocaína,

María de los Ángeles Ferreyra y su esposo Juan Regino Casco organizaron a sus hijos y yernos en los preparativos necesarios para el fraccionamiento de la sustancia y el abastecimiento del estupefaciente al “point” del Barrio Libertad como al domicilio de Rebollo. Por su parte, Silvia Rosana Gómez además de trabajar en la elaboración de los envoltorios se dedicaba a guardar la sustancia en su domicilio, Juan Marcelo Ariel Martins Carlos y Diego Rafael Martins Carlos se dedicaban a ofrecer la infraestructura, seguridad y custodia de “El Chapón” y los hijos y ternos de Ferreyra y Casco atendían ese sitio vendiendo, abasteciendo o expendiendo droga.

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