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08/06/2016

CNU: comenzaron las indagatorias a los imputados

Declararon Juan Pedro Asaro y Raúl Viglizzo, sin la presencia de los acusados. El primero reconoció que el líder de la CNU Patricio Fernández Rivero estuvo en La Plata, en el velatorio de Ernesto Piantoni.

CNU: comenzaron las indagatorias a los imputados
(Foto archivo QUÉ Digital)

Concluida la etapa de las testimoniales del juicio que se lleva a cabo contra integrantes de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) por crímenes de lesa humanidad cometidos en Mar del Plata entre 1975 y 1976, comenzaron este martes las declaraciones indagatorias de los imputados –nueve civiles y un militar-.

Los primeros en pasar ante el Tribunal y en responder las preguntas de las partes fueron Juan Pedro “Piero” Asaro y Raúl Viglizzo. Además de compartir abogado defensor, Horacio Insanti, ambos coincidieron en no referirse a los coimputados en sus declaraciones, quienes –por disposición de los jueces- no estaban presentes al momento de las indagatorias.

En primer lugar, pasó ante el estrado Asaro, quien señaló: “No soy ni he sido violento, no he sido asesino ni tampoco secuestré a nadie”. El imputado relató que se acercó a militar a CNU “por una invitación” de Ernesto Piantoni, líder de la organización de ultra derecha. “Siempre me dediqué a la actividad política. Nunca fuimos una organización militar”, mencionó.

Relató que estuvo presente en el velatorio de Piantoni. “Había un gran dolor. No es la persona que se ha querido instalar, como si fuera una persona violenta (…) Ninguna persona merece ser asesinado, menos el doctor Piantoni, que tantas cosas buenas ha hecho”, declaró.

Dijo que el lugar, la sala velatoria de Sampietro, estaba colmada y había gente en la calle. “No escuché nada de venganza, tampoco vi armas”, señaló. Asaro expresó que “mayoritariamente había gente de Mar del Plata”, aunque reconoció la presencia de Patricio Fernández Rivero, líder de la CNU de La Plata, quien –mencionó- “debe haber vendido acompañado por militantes” dado que la falta de uno de sus brazos le habría impedido viajar solo.

Consultado por el clima dentro de la organización tras la muerte de su líder, explicó: “Nunca existió intención de venganza, había bronca porque injustamente habían asesinado a alguien”.

Y cuando se le preguntó sobre quiénes cometieron los cinco asesinatos en la madrugada siguiente, refirió que pudo ser “algún servicio”, “alguna rama del Ejército o Fuerzas Armadas”, o incluso “la denominada Triple A”. “Ninguno de los militantes de CNU tuvimos responsabilidad”, afirmó.

Indicó que tras la muerte del líder, “quedaron como conducción los más allegados, y los más antiguos”. Nombró a Fernando Delgado y lo interrumpió su abogado defensor, Horacio Insanti, quien reparó en que no hablaría sobre el resto de los imputados.

A preguntas del Tribunal, Asaro realizó una suerte de descargo sobre los dichos de la testigo Mirta Masid –ex pareja de Carlos González, integrante de CNU-, quien sostuvo en este juicio que el imputado había vomitado tras el asesinato de María del Carmen Maggi. En principio, Asaro lo encuadró en un presunto “despecho” por una relación de no correspondida de la mujer con otro imputado. “Yo nunca vomité, no participé de ningún crimen, ni ningún secuestro”, afirmó.

Contó que en 1975 trabajaba en la Universidad: primero en la Asesoría Letrada, a cargo del coimputado Roberto Coronel, luego como administrativo en la Facultad de Ciencias Económicas. El ingreso se dio, según contó, a través de “la bolsa de trabajo de la CGT”, entidad gremial que tenía como asesores a quienes conformaban la agrupación de “Abogados Peronistas”, entre ellos Gustavo Demarchi, Ernesto Piantoni y Roberto Coronel. Y mencionó que también hubo “mediación” de Piantoni para entrar.

A su vez, relató su paso como meritorio en la Secretaría Penal 2 del Juzgado Federal de Mar del Plata. Ingresó, dijo, cuando se inauguró “por gestiones de Piantoni y la bolsa de trabajo de la CGT”, y estuvo allí “por cinco o seis meses”.

A su turno, Raúl Viglizzo contó que se unió a la CNU a mediados de 1969, y definió a los integrantes de la organización como “peronistas ortodoxos”. Dijo que desde su adolescencia comenzó a leer sobre el revisionismo histórico y también a Carlos Disandro, quien sería mentor intelectual de la agrupación de ultraderecha.

A pesar de haber militado desde el inicio en CNU Mar del Plata, Viglizzo explicó que en 1974 decidió casarse, alejarse de la política, mudarse a Buenos Aires, y no volver a la ciudad hasta el verano de 1978. El imputado contó que se enteró de la muerte de Piantoni porque le dijo su mujer un día después: “Ayer mataron a un amigo tuyo en Mar del Plata”. Según contó, él se había ido dos días a Tigre a la casa de su suegro.

Ante la pregunta de uno de los jueces sobre por qué se había estado prófugo de la justicia durante cuatro años, dijo que “tenía entendido que en los juicios por delitos de lesa humanidad las prisiones preventivas eran largas y por una cuestión de edad, no sabía si podía resistir en la cárcel”. Esos años, dijo que vivió con sus ahorros.

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