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02/09/2019

“El amor es otra cosa”: el pedido de la jueza al asesino de Nancy Segura

Tras los alegatos y por fuera de la parte técnica, la magistrada que encabeza el juicio instó a Inglera a “revisar los conceptos del amor”. Y le dijo: “Más duelen las pérdidas y no hay manera de compensar”.

El fiscal ya había pedido la pena máxima posible de 25 años de prisión y la defensa había solicitado la mínima, es decir 8 años. Y entonces, las palabras finales del acusado -en este caso ya del condenado- en el marco del juicio, se transformaron en un diálogo.

La jueza Mariana Irianni se tomó unos cuantos minutos e instó a Rafael Inglera -el hombre que mató de una puñalada a su pareja, Nancy Segura, en 2017, y fue encontrado culpable por un jurado popular semanas atrás- a “revisar los conceptos del amor“. Y le remarcó -por fuera de la pena que le impondrá y que dará a conocer la semana que viene- la necesidad de que tome conciencia de su vínculo con las mujeres, además de señalarle: “Más duelen las pérdidas y no hay manera de compensar”.

El tramo final de la audiencia de cesura llevada adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº3, en la que las partes plantearon los pedidos de pena bajo el delito de “homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación” -calificación que le impuso un jurado popular al encontrarlo culpable-, sirvió para que se generara una instancia que no suele darse en los juicios de estas características. Mientras el acusado daba sus palabras finales -que suele ser un mensaje breve a modo de conclusión- la jueza Irianni generó un diálogo con el hombre y en más de una oportunidad le remarcó que los pedidos que le hacía en esa conversación iban por un camino paralelo y por fuera de la pena que la vaya a aplicar la próxima semana.

“Más que nada trato de no pensar mucho”, dijo Inglera cuando la magistrada le preguntó qué estaba haciendo mientras se encuentra alojado en el Penal de Batán respecto a la toma de conciencia en relación al delito cometido, es decir, el haber matado de una puñalada a su por entonces pareja.

Entonces, la jueza le remarcó que eso representa “un grave error“. “La toma de conciencia tiene que ver con pensar en lo que pasó para que no se repita”, le dijo.

JUICIO NANCY SEGURA INGLERA FEMICIDIO  (1)

– “Sí, pero duele mucho a veces”, le respondió Inglera.

Y entonces Irianni le expresó: “Más duele que la persona no esté. Es un ejercicio de compensación entre lo que le pasa a las víctimas y lo que le pasa a usted. Una compensación muy difícil de sopesar, porque por más que usted esté toda la vida… la persona no va a regresar. De manera tal que es muy importante para mí o para cualquier juez que vaya a continuar el seguimiento de la pena que se le imponga que usted haga todo lo posible adentro de la Unidad para volver a colocarse en ese lugar en donde estuvo, que entienda porqué se llega a esas circunstancias por el motivo que sea -que solo usted lo sabe-, esto más allá de la pena. Porque si usted no hace ese ejercicio, las circunstancias hacen que se vuelvan a repetir las cosas: su vínculo con las mujeres, con su familia, con su madre, tiene que tomarse el tiempo para tomar conciencia. No lo evada, porque esta es la oportunidad, porque para eso es la pena, o por lo menos debería serlo”.

“Si aguanté hasta este momento y llegamos a esta desgracia es porque la amaba, quería aclararle eso nada más. Porque fui criado entre mujeres y nunca tuve ningún problema. Aguanté lo que aguanté por amor”, fue la respuesta de Inglera.

Y entonces la magistrada le pidió que se acerque y busque atención psicológica en la unidad. “Estaría bien que vaya a revisar los conceptos del amor. Porque el amor es otra cosa, es diferente”, le dijo, antes de concluir: “Lo invito a que reflexione detalladamente; y si duele, que duela, porque más duelen las pérdidas y no hay manera de compensar; son dos caminos paralelos, lo único que usted puede hacer es eso”.

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  EL JUICIO  

Semanas atrás y durante tres días de audiencias, la deliberación en el juicio por jurados se basó en la mecánica del hecho ocurrido en agosto de 2017 en el barrio Playa Serena, es decir, la puñalada que provocó la muerte de Nancy Segura tras una discusión en la vereda con Inglera. En ese sentido, el acusado y su defensa sostuvieron que la propia víctima se había causado la herida de manera accidental y plantearon además como argumento que la herida no había sido mortal.

Durante el proceso, a través de la declaración de peritos de la Policía Científica, esa hipótesis que hablaba del carácter accidental de la puñalada que sufrió la víctima en la zona intercostal del tórax y de que las otras lesiones que presentaba -como golpes en el labio- se originaron cuando el imputado trasladaba a la mujer en una moto, fue rotundamente descartada como una posibilidad por los profesionales, y en eso se basó la fiscalía lo largo de toda la causa.

Así, los peritos afirmaron que el hecho tuvo la característica homicida y descartaron la posibilidad de que hubiera sido accidental. “Si fuera accidental hubiera habido otras lesiones”, repararon tras mostrar y analizar en detalle la herida provocada por el cuchillo y también señalaron que la afectada es una “zona no convencional para producirse una autolesión” por lo que la misma debió ser provocada “por un tercero”.

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