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19/09/2021

La ultraderecha en elecciones: plataformas reaccionarias que apuntan al descontento

Tras las PASO, la radiografía detrás del caudal electoral de sectores ultraconservadores, fenómeno que también tiene su réplica en Mar del Plata.

La ultraderecha en elecciones: plataformas reaccionarias que apuntan al descontento
(Fotos: Qué digital)
Sebastián Alí

Por: Sebastián Alí

A una semana de las elecciones primarias (PASO) de medio término, todavía resuenan los estruendos de la contundente derrota del Frente de Todos. Pero esa no fue la única conclusión que dejó la elección, sino que el panorama político también puso el foco en el avance de sectores ajenos a la polarización, como la ultraderecha. La radiografía detrás del caudal electoral de sectores reaccionarios que se presentan ante el electorado como una opción “nueva” o “rebelde”, que apuntan a capitalizar la crisis social, económica y política con discursos demagógicos, contradictorios y prodictadura, y que incluso tienen simpatías con la política tradicional.

El descontento general derivado de la pandemia de coronavirus y la falta de soluciones en el seno del sistema capitalista y los partidos tradicionales constituyen el caldo de cultivo para las consignas demagógicas de las denominadas “nuevas” derechas, un fenómeno mundial que también tiene su réplica en el país, y en Mar del Plata, incluso con reconocidos dirigentes de extrema derecha o precandidatos que se suman a frentes ubicados “a la derecha de la derecha”. Hasta qué punto son marginales, cómo confluyen ideas contradictorias y qué simpatías hay con los partidos tradicionales.

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“Libertad”, “patria”, “valores”, “ideología de género”, “corrupción”, “clase política”, son algunas de las consignas que estos partidos repiten -y eligen mostrar- en la campaña. Su base social en la inmensa mayoría es mínima, aunque en algunos casos logran superar primarias, y se apoyan sobre las consignas más “empaquetadas” de sus plataformas. Se trata generalmente de una oferta discursiva seductora para un electorado generalmente desprovisto de una identificación partidaria o inclinación ideológica, y descontento con el presente social y político, incluso con jóvenes que lo ven como un fenómeno “disruptivo”.

Sin embargo, detrás de esa vidriera descansan plataformas y dirigentes vinculados a sectores antidemocráticos, negacionistas, e incluso contradicciones internas con un cóctel ideológico que va desde el neoliberalismo al ultranacionalismo, pero siempre bajo el ala del antiprogresismo.

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Esta “vía electoral” y los buenos resultados de las derechas más radicalizadas no son una novedad para el continente europeo. En Argentina, al momento esa tendencia parece estar contenida electoralmente por la derecha “moderada” representada en el PRO y sus aliados. Sin embargo, el abanico de partidos, alianzas y plataformas de la derecha radical antiprogresista se incrementan, también en Mar del Plata.

Quiénes son, qué plataformas esconden en los spots, qué los diferencia y por qué, a pesar de parecer marginales, representan un fenómeno a atender en el marco de una política polarizada y desgastada.

LA ULTRADERECHA EN LAS PASO

En las últimas elecciones, según el escrutinio provisorio, entre estas fuerzas catalogadas “a la derecha de la derecha”, sumaron más de 745 mil votos en la Provincia de Buenos Aires. No obstante, solo la lista de candidatos a diputados nacionales de Avanza Libertad que encabeza José Luis Espert logró pasar el umbral del 1,5% con 4,87% (404.016 votos), como cuarta fuerza más votada de la provincia, detrás de Juntos, Frente de Todos y Frente de Izquierda. Por su parte, su “equivalente” en Capital Federal, Javier Milei con “La Libertad Avanza”, sumó 238.552 votos (13,66%) y fue la tercera fuerza.

Muy cerca de lograr superar el piso en la Provincia estuvo la lista de “+Valores“, de Cynthia Hotton, que capitalizó 120.690 votos (1,45%). Por su parte, Vocación Social, frente que encabeza Cinthia Fernández, tuvo 91.985 votos, el 1,10%. Unión Por el Futuro (NOS), de Juan José Gómez Centurión, obtuvo 79.423 votos, el 0,95% -una fuerte caída en cantidad de votos si se lo compara con las PASO de 2019 donde pasó cómodamente el umbral en alianza con Hotton-, en tanto que el Frente Patriota llegó a 50.395 votos, el 0,60%.

Los candidatos locales de estas fuerzas totalizaron cerca de 26 mil votos en General Pueyrredon, aunque solo Avanza Libertad, la tercera fuerza más votada, pasó a las generales de noviembre con el 5,80% (18.627 votos). Por su parte, Vocación Social sumó 1,10%, Unión por Todos (NOS), 0,75% y el Frente Patriota 0,65%.

ULTRANACIONALISMO Y NEGACIONISMO EN MAR DEL PLATA

Uno de los casos más representativos de la irrupción electoral de sectores reaccionarios en Mar del Plata, sobre todo por su vinculación a causas por delitos de odio, al grupo denominado “los pampillones” condenado por ataques neonazis y su defensa explícita de la última dictadura militar, es el de Carlos Pampillón, recientemente procesado por sedición por la Justicia Federal.

Su partido, Renacer Federal, se define como de “derecha patriótica” y se presentó a elecciones como parte de la interna local de Vocación Social. Sin embargo, Pampillón no estuvo entre los precandidatos. La lista, encabezada por Nidia Lorena Galván, acompañó sus flyers de campaña con consignas demagogas como “bajar impuestos” o “terminar con la corrupción”. Lo más radical que aparece entre los flyers tiene que ver con el negacionismo al referirse a los “falsos 30.000” en referencia a los desaparecidos de la última dictadura cívico militar.

Pero en la plataforma partidaria aparece mucho más de lo que difunden. A la hora de enumerar sus lineamientos, lo primero que consignan es el rechazo a la legalización del aborto y la “defensa de la familia tradicional”, abiertamente contra la homosexualidad y la “ideología de género que quieren imponer”. También pregonan un alto contenido religioso, principalmente vinculado a la Iglesia Católica. Además apuntan a “defender la patria” y su “legado cultural”, incluso cuando eso implique perder la vida.

También, el racismo y la intolerancia aparecen solapados: dicen respetar la “inmigración virtuosa que cimentó las raíces de nuestra patria” en contraposición a una inmigración que califican como “indeseable”. Incluso manifiestan abiertamente la intolerancia al expresarse en contra de “fiestas religiosas de otras colectividades que corten calles o suspendan actividades”. En materia de derechos humanos, además de rechazar cualquier tipo de reparación hacia los organismos, impulsan la libertad de represores condenados por delitos de lesa humanidad.

Entre sus contradicciones, plantean una economía de “capitalismo nacional” donde incluso hablan de “expropiación de tierras en manos extranjeras” pero con un Estado “más reducido” y, sin embargo, compartieron la alianza Vocación Social encabezada por el partido Unite que a nivel nacional llevó a Cinthia Fernández. Es que, si bien es difícil enmarcar ideológicamente a la mediática, lo cierto es que la web de su partido tiene entre sus exponentes -aunque no formaron parte de sus listas- a José Luis Espert y Javier Milei, libertarios de derecha, de tendencia anarcocapitalista y ultradefensores de la propiedad privada contra cualquier injerencia estatal.

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En esa línea, quien sí fue precandidata es Virginia Sosa, policía exonerada de la Bonaerense procesada junto a Pampillón en la causa que investiga el acuartelamiento policial de 2013, y además autoproclamada como una de las voceras locales de la “protesta” provincial de 2020 que terminó con efectivos policiales rodeando la quinta presidencial de Olivos. Sosa, quien también fue mencionada junto a Pampillón en un informe de la Asamblea por una Sociedad Sin Fascismo en torno a los ataques neonazis, encabezó la lista a senadores provinciales por la Quinta Sección electoral por el Partido Conservador Popular, de marginales resultados.

Con muchos puntos en común con el partido conducido por Pampillón, aparece el espacio de extrema derecha liderado por el militar Juan José Gómez Centurión, exfuncionario macrista que desde 2019 inició su propia carrera electoral separado del PRO con Unión por el Futuro (NOS) y que incluso logró pasar las primarias en 2019. El partido, también tuvo su candidato local: Leonardo Martín Intili (Unión por Todos).

En su campaña, Centurión apeló a su condición de excombatiente para exaltar el nacionalismo, también apeló a la problemática de la inseguridad, a conceptos como “libertad”, “valores” y al catolicismo. Pero en su plataforma hay mucho más que esas consignas. El partido de Centurión se jacta de querer “revisar” los juicios de lesa humanidad y buscar una nueva Ley de Punto Final a la que llama “Ley de Pacificación” para la liberación de genocidas. También, fervientemente y como los otros movimientos afines, apela a conceptos como “ideología de género” y la “corrupción”.

A nivel nacional, quizás el principal exponente de las extremas derechas nacionalistas sea Alejandro Biondini. El dirigente neonazi que debió dejar de reivindicar abiertamente al régimen fascista alemán y sus ideas para obtener personería jurídica años atrás, volvió a presentarse en elecciones incluso a pesar de la oposición de entidades como la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Nuevamente, el Frente Patriota que comanda tuvo su precandidato en Mar del Plata: César Moraiz, quien ya se había postulado por el mismo espacio.

Sin embargo, en sus spots de campaña, Biondini se presentaba antes que nada como una “opción pro-vida“, en busca de atraer al electorado en torno a la oposición al mediatizado debate. Inmediatamente, el segundo concepto al que apela es el de la antipolítica y el “hartazgo de la politiquería”.

Sin embargo, su plataforma va mucho más allá de esas consignas, y está basada abiertamente en las reivindicaciones de Bandera Vecinal, el partido que el propio dirigente neonazi fundó, en lo que se define como “nacionalismo argentino”. Allí, por ejemplo, hacen referencia a conceptos como la “corrupción”, impulsan el punitivismo y la xenofobia como respuesta a problemáticas sociales y, también, instan a que las fuerzas armadas se hagan cargo de la “seguridad interna” del país.

Moraiz y Biondini, en el centro de la imagen.

EL DEBATE POR EL DERECHO AL ABORTO COMO BANDERA

El debate por el derecho al aborto, altamente mediatizado y atravesado por el lobby clerical y su apego en una parte importante de la sociedad, lógicamente se inscribe como una de las consignas que -más allá de estar presentes en plataformas reaccionarias- directamente generó el surgimiento de partidos electorales basados pura y exclusivamente en el rechazo a la legalización. No obstante, si bien su punto de partida es claro, también recorren todo el espectro conservador, “a la derecha de la derecha”.

A nivel nacional, +Valores s el nombre del frente de Cynthia Hotton, la exdiputada que es otro de los cuadros que se desprendió del macrismo, y que a su vez también pasó por las filas de Gómez Centurión antes de apostar por su propio frente. A nivel local, Martín de León encabezó la lista de precandidatos a concejales.

Lógicamente, el centro de su programa se centra en derogar el aborto legal y erradicar lo que denominan “la ideología de género y el feminismo radical del Estado”. Pero también apelan a una retracción estatal, con menor injerencia en la economía y a lo que denominan “deskirchnerización de las empresas públicas” en paralelo a una “mano dura” en materia judicial.

LIBERTARISMO DE DERECHA: ¿QUÉ HAY DE NUEVO?

El fenómeno que mejores resultados y más orgánica demostró por los niveles de convocatoria y apego en jóvenes, sobre todo en Capital Federal, es el de los libertarios de derecha, una fuerza que se basa en el cuestionamiento incluso a la propia existencia del Estado, de “los políticos” (aunque tengan simpatías y negociaciones con algunos pertenecientes a “la casta”), combinando ideas económicas liberales con valores conservadores como el ataque a libertades vinculadas al progresismo y sesgos de autoritarismo.

Los máximos exponentes son el mediático economista Javier Milei y José Luis Espert, quien incluso mantuvo negociaciones con el frente Juntos hasta último momento, a pesar de considerarlo un “socialismo amarillo”. Sin embargo, se presentaron en listas distintas y en Mar del Plata sólo lo hizo Espert, con una triple interna en la cual se impuso Gustavo José y pasó holgadamente el umbral del 1,5% de los votos.

Sus spots estuvieron apuntados directamente a capitalizar el descontento social, con un discurso “anti casta política” -que solo apunta a políticos vinculados a la centro izquierda-, y a la campaña también se sumaron las explosivas y violentas -y por demás reiteradas- apariciones mediáticas de Milei.

En cuanto a la plataforma de Avanza Libertad en la Provincia, sus recetas económicas no distan mucho de las aplicadas a partir de la última dictadura cívico militar por parte del ministro José Alfredo Martínez de Hoz. Incluso, en el caso de Milei la vinculación es mucho más que ideológica: él mismo reconoció haber trabajado como asesor del represor Antonio Bussi.

Entonces, la disminución drástica del Estado y la plena confianza en el mercado y el sector privado como ente regulador de la economía imperan entre sus reivindicaciones a pesar de las graves consecuencias que al día de hoy se siguen arrastrando de esos lineamientos económicos impuestos en la década del ’70. Por ejemplo, en su plataforma electoral abiertamente exigen una reforma laboral que limite el derecho a huelga e incluso lo elimine, y que se imponga la flexibilización laboral. Formas de racismo también se evidencian en la plataforma, por ejemplo, al proponer la limitación del acceso a derechos por parte de migrantes y de esa manera -con paralelismos a otras plataformas- “mejorar el perfil de nuestra inmigración“.

Así y todo, se presentan como una “novedad” vinculada a la estrategia discursiva de colocar al progresismo como el “statu quo” contra el que se “rebelan”. Entonces, más allá de las diferencias ideológicas entre sí, los libertarios de derecha suelen simpatizar con fenómenos como Donald Trump, Jair Bolsonaro o el ultranacionalismo de Vox en España, en unidad contra esa “hegemonía” que estaría representada en los regímenes que, incluso estando en las antípodas ideológicas, definen -con rigor más que cuestionable- como “comunistas” o “socialistas”.

En ese marco, particularmente Milei suele ser utilizado cada vez con mayor asiduidad por los medios hegemónicos, probablemente con la intención de cuestionar la moderación y empujar hacia posiciones más duras a las figuras políticas con las que históricamente tienen simpatías, generalmente vinculadas a la derecha “moderada”. 

LAS SIMPATÍAS EN LA DERECHA “MODERADA”

Aunque se trate de un fenómeno momentáneamente marginal, la experiencia de otros países y las simpatías demostradas por referentes de la denominada “derecha moderada” argentina con estas “nuevas derechas” no deja de ser una señal de alarma por el potencial crecimiento que puedan llegar a tener en sí mismos o bien por la capacidad para presionar un giro radical de las plataformas del arco político “centrado”, ante el temor por la sangría de votos.

El caso del partido de ultraderecha nacionalista Vox es España es ejemplo de ello. Surgido en 2013 de una escisión del máximo partido de la derecha moderada de España como el Partido Popular, en 2018 ya tuvo su primer éxito electoral al pasar de 0 a 12 diputados y ya se erigió en 2019 como tercera fuerza del país.

Quienes buscan una alternativa a la derecha del PRO e incluso quienes lo integran, encuentran en Vox un interlocutor y las primeras simpatías se vieron, por ejemplo, a fines de 2020, cuando acompañaron un documento promovido por el partido español en contra de “regímenes totalitarios de inspiración comunista”, en defensa de “valores” o de consignas amplias y enunciadas con propósitos demagogos como “el respeto a la democracia”, los derechos humanos, el “pluralismo” o las libertades.

Entre los firmantes del documento de Vox se hayan representantes de las más diversas versiones de la derecha. Entre otros: Alejandro Fargosi del Consejo de la Magistratura de la Nación, integrante del partido +Valores y recientemente apuntado por comentarios antisemitas contra la dirigente del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, precandidatos como Inés Liendo (Juntos), Javier Milei (La Libertad Avanza) y José Luis Espert (Avanza Libertad) y actuales diputados del PRO como Francisco Sánchez, Hernán Berisso, Waldo Wolff y el marplatense Juan Aicega, entre otros.

Es por eso que en la interna que se vivió en el seno de Juntos de cara a las PASO se jugó mucho más que la simple preeminencia del sector vinculado a Patricia Bullrich o el de Horacio Rodríguez Larreta, sino también el viraje del partido hacia posiciones incluso más duras para retener una posible sangría de votos por derecha, como ya sucedió con las escisiones de Centurión o Hotton.

Aunque es posible que en cierto modo el abultado resultado de Juntos en las PASO por sobre el Frente de Todos, contenga o retrase la búsqueda de votos por derecha de sus dirigentes y sus simpatías hacia esos espacios, la audacia de haber propuesto en la campaña un proyecto radical como la eliminación de indemnizaciones puede ser interpretado como un guiño hacia este fenómeno.

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