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12/03/2021

A un año del primer caso de coronavirus, la evolución de la pandemia en Mar del Plata

Un repaso por datos, cifras, medidas, anuncios y acciones que se desprenden a un año de iniciado el impacto de la pandemia en la ciudad.

A un año del primer caso de coronavirus, la evolución de la pandemia en Mar del Plata
(Fotos: Qué digital)

El coronavirus llegó a Argentina el 3 de marzo. Ese día se confirmó el primer caso en el país y la ciudad de Mar del Plata, por su cercanía terrestre y sus conexiones regionales por distintas vías, no tardaría en detectar el primer caso entre sus habitantes. Y eso se produjo el 12 de marzo de 2020, exactamente un año atrás.

Cómo evolucionó la pandemia desde ese momento en la ciudad, cuáles fueron sus meses críticos, su capacidad de respuesta y cuál fue su abordaje territorial, sanitario y político.

Desde aquel 12 de marzo en Mar del Plata se acumularon 44.078 casos confirmados, de los cuales 1.936 estaban activos hasta este jueves y 40.756 se recuperaron y recibieron el alta, en tanto que al menos 1.386 personas murieron. Según datos de la Provincia, de la totalidad de los casos, el 48% corresponde a hombres y el 51% a mujeres, en tanto que del restante 1% no se tienen datos. En cuanto a los fallecidos, 54,5% eran hombres y 42,7% mujeres.

Al cumplirse un año de la llegada del coronavirus a Mar del Plata, la ciudad se encuentra en medio de la campaña de vacunación iniciada, al igual que en todo el país, el 29 de diciembre pasado que estuvo destinada en primer lugar a trabajadoras y trabajadores de salud. Hacia mediados de febrero arrancó la campaña masiva, aunque aún restringida en relación a lo proyectado originalmente teniendo en cuenta las demoras en la llegada de las vacunas comprometidas. Hasta este jueves en Mar del Plata se habían realizado 32.291 aplicaciones con tres tipos de vacunas (Sputnik V, Covishield y Sinopharm): 28.640 de la primera dosis y 3.651 también con la segunda.

LOS PRIMEROS CASOS, EL BROTE Y LA TRANSMISIÓN COMUNITARIA

El 12 de marzo de 2020 se confirmó el primer caso de coronavirus en Mar del Plata algunas horas después de que el gobierno nacional ordenara retrotraer los precios del alcohol en gel, de que la Provincia decretara la emergencia sanitaria y de que lo propio hiciera a nivel municipal el Concejo Deliberante mientras el gobierno suspendía los espectáculos masivos en la ciudad por prevención.

En la tarde de aquel jueves el gobierno municipal llamó a una conferencia de prensa en la que se anunció el primer hisopado con resultado positivo en la ciudad luego del procesamiento de la muestra que había sido enviada al Instituto Malbrán de Capital Federal, teniendo en cuenta que recién semanas después empezarían a analizarse en el Instituto Nacional de Epidemiología (INE) “Juan Jara” de Mar del Plata.

El primer paciente con coronavirus confirmado en la ciudad fue un hombre de 71 años que había arribado días antes procedente de España, en lo que por aquel entonces era la principal fuente de contagiados: personas llegadas desde el exterior. Doce días después el hombre murió en la Clínica 25 de Mayo y se convirtió también en la primera muerte de un paciente con covid-19 en Mar del Plata.

Mientras los casos a nivel nacional paulatinamente iban en ascenso, Mar del Plata continuó en los próximos tres meses contabilizando los nuevos contagios por unidad. El segundo caso, por ejemplo, apareció recién a los diez días del primero y hasta el 5 de julio la ciudad acumuló un total de 53 casos, es decir un promedio diario de 0,45 desde el primero de los casos, con un ritmo de propagación que tanto para las autoridades como para la población era menor al esperado por las características propias de la ciudad y sus contactos permanentes con otras ciudades más allá de la cuarentena.

No obstante, la situación epidemiológica comenzó a cambiar drásticamente en Mar de Plata a partir del 6 de julio. Ese fue el punto de inicio de un brote, inicialmente con tres grandes focos identificados de contagios, que condujo a la ciudad a ingresar hacia fines de agosto en la transmisión comunitaria del coronavirus: hasta entonces los pacientes provenientes del exterior, personal de salud y contactos estrechos eran los nexos epidemiológicos que daban explicación a la mayoría de los contagios.

El punto de partida del brote en julio fue el Hospital Bernardo Houssay con una gran cantidad de trabajadores y pacientes que se vieron infectados con el correr de las semanas, lo cual impactó de manera inmediata primero en un geriátrico (Námaste) y luego en una planta pesquera ilegal del Puerto, lo cual a su vez hizo que el virus comenzara su expansión en determinados barrios de la ciudad.

Para entonces los casos dejaron de contarse de a uno para sumarse de a decenas cada día.

El 24 de agosto –y con algunas críticas de por medio por la demora en plantear en esos términos la realidad epidemiológica- fue el intendente Guillermo Montenegro quien en conferencia de prensa afirmó: “Nos encontramos en la ciudad en una situación de transmisión comunitaria. El virus dejó de estar encerrado para estar circulando por nuestra ciudad”.

Para esa fecha Mar del Plata dejaba de contar los nuevos casos diarios de a decenas y en una vertiginosa subida se superaban los 100 y también los 200 contagios diarios.

LOS MESES MÁS CRÍTICOS

Septiembre fue el mes más crítico para la ciudad, con contagios que no dejaban de crecer. En los primeros días el índice diario trepó por encima de los 300 y el mes contuvo las dos jornadas récord a lo largo de toda la pandemia hasta el momento: 430 contagios fueron reportados el 16 y 477 el 25 de septiembre.

Así, después de un mes de julio que había terminado con 821 casos acumulados desde marzo y luego de que en agosto se sumaran otros 2.883, el número se disparó en septiembre cuando en total se sumaron 9.158 casos nuevos, con un promedio diario de 305.

Ese pico de contagios también trajo aparejada una tensión de relevancia en el sistema de salud (que fue ampliado en capacidad de camas con la instalación del hospital modular a fines de julio) que terminó por quedar expuesta –en medio de acusaciones políticas cruzadas a nivel municipal y provincial- en los primeros días de octubre con el traslado de un paciente que tuvo que ejecutarse desde el Hospital Interzonal hacia un sanatorio de Capital Federal por falta de camas de terapia intensiva con respirador disponibles.

El pico de ocupación de camas de terapia intensiva se produjo a mediados de octubre. Según los datos municipales, el 16 llegó a haber 112 personas internadas en terapia, 64 de las cuales eran pacientes con coronavirus en tanto que 48 presentaban otras afecciones.

Septiembre también hizo crecer y acelerar cada día el índice de muertes de pacientes con covid-19 y lo que se percibía ante cada parte diario se vio aumentado con una actualización de los sistemas realizado por la Provincia: el 1º de octubre Mar del Plata pasó de acumular 278 fallecidos a 438. Y durante octubre la cifra siguió con un aumento diario de relevancia y en total al 30 de octubre ya se contabilizaban 792 muertes desde el inicio de la pandemia.

LA ESTABILIZACIÓN, UNA NUEVA CRECIDA Y EL VERANO

Iniciado noviembre, los contagios diarios comenzaron lentamente una curva descendente que se inició por debajo de los 200 casos cada día y llegó al final de ese mes con menos de 100. Esos valores se fueron manteniendo hasta mediados de diciembre cuando, en sintonía con lo ocurrido a nivel nacional, el ritmo de contagios comenzó a crecer en la previa de la temporada de verano, lo cual generó preocupación.

Hacia los últimos días de diciembre los contagios diarios superaron los 200 e incluso en las primeras jornadas de enero la cifra trepó por encima de los 300. Luego, una vez más y a pesar del temor que imponía la temporada de verano y la llegada de turistas, entre mediados y fines de enero comenzó una estabilización que derivó en un mes de febrero estable y en baja, la cual alcanzó su valor mínimo el 3 de marzo con 94 contagios diarios.

Esa tendencia durante el verano se evidenció a nivel semanal de la siguiente manera: el pico de produjo del 4 al 10 de enero con un acumulado de 2.086 casos, luego se bajó a la semana siguiente a 1.527 para después crecer levemente a 1.674 y 1.675. Y a partir de ahí –desde la primera semana de febrero- ya se inició la baja semanal con valores de 1.372, 1.022, 969 y 846, en la última semana hasta el domingo pasado.

MUERTES POR CORONAVIRUS EN MAR DEL PLATA

En un año, las muertes de pacientes con coronavirus en Mar del Plata, según los datos cargados al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) y oficializadas por al Municipalidad fueron 1.386. De ellas, y según los registros de Qué digital en base a más del 88% de las muertes informadas, la mayor parte de los fallecidos fueron adultos de entre 80 y 89 años, quienes totalizan el 30,5% de los fallecimientos.

Por detrás en las estadísticas se ubican las personas fallecidas entre los 70 y los 79 años, quienes contabilizan el 26,9%. En el tercer lugar de los rangos etarios con más fallecidos en Mar del Plata están las personas entre 60 y 69 años, quienes representan el 15,7% de los decesos desde marzo de 2020. Por último entre las personas que ocupan los grupos de riesgo por su edad se encuentran las personas mayores de 90 años, quienes acumulan el 13,4% de los fallecidos en la ciudad.

Por su parte, entre los menores de 60 años, las personas fallecidas entre los 50 y 59 años son el 6,6%, los de 40 a 49 años el 3,01% y los adultos de entre 30 y 39 años que fallecieron con covid representan el 0,40%. Por último, los jóvenes entre 20 y 29 años fueron 0,48% y los fallecidos entre 0 y 19 años tan solo el 0,08%.

En cuanto a la tasa de mortalidad por covid-19 en el año, es decir, la cantidad de muertes cada cien mil habitantes, Mar del Plata registró una tasa de 224 fallecidos cada 100 mil habitantes, en tanto que en la Provincia esa tasa es de 173 y, a nivel nacional, de 133.

En lo que respecta a la tasa de letalidad (cuántos de los infectados fallecieron) en los últimos 12 meses, número que depende directamente de la cantidad de personas diagnosticadas por los efectores de salud entre otros factores como la población de riesgo de cada jurisdicción, en Mar del Plata el coronavirus tuvo una letalidad del 3,14%. En la Provincia, en cambio, fue del 2,96% y en la Nación del 2,45%.

*Los datos utilizados como referencia para los cálculos de mortalidad y letalidad fueron los poblacionales establecidos en el censo de 2010 y los registros epidemiológicos informados desde el 3 de marzo y hasta este jueves por el Ministerio de Salud de la Nación y el Ministerio de Salud de la Provincia, y los registros de la Secretaría de Salud del Municipio informados desde el 12 de marzo.

DE LA CUARENTENA TOTAL AL SISTEMA DE FASES

El 14 de marzo de 2020, dos días después de que apareciera en Mar del Plata el primer caso de coronavirus el gobierno de Guillermo Montenegro decidió tomar una de las primeras medidas más determinantes por entonces: suspender las clases en la ciudad, anuncio que horas después se extendería a todo el país. Con ello, comenzaron días de una medida atrás de otra, entre ellas en la ciudad el cierre de bares, cafés y restaurantes. Hasta que finalmente el 20 de marzo a nivel nacional comenzó una estricta cuarentena en todo el país bajo el nombre de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

Esa cuarentena con el correr de las semanas pasó por diversas características hasta que en junio el gobierno nacional anunció que el 85% del país entraba en una nueva etapa de restricciones denominada “distanciamiento social, preventivo y obligatorio” (DISPO), vigente hasta hoy. Mientras tanto, en la Provincia de Buenos Aires se establecía un sistema de fases –primero de cinco y después de tres- a partir de parámetros epidemiológico que desde entonces ubicaron a Mar del Plata en la fase número 4, fuera de la posibilidad de que se reabrieran locales gastronómicos, que se habilitaran los deportes individuales y que se permitieran las reuniones sociales de hasta diez personas, tal como se permitía en buena parte del país.

Pero a finales de agosto con el ingreso de Mar del Plata en la trasmisión comunitaria del virus y con la vertiginosa subida de contagios diarios, el gobierno provincial en acuerdo con el municipal anunciaron el regreso a la ciudad a la fase 3, que para ese entonces era la más baja del sistema provincial –como hasta ahora- y se correspondía con volver a la etapa nacional del ASPO, aunque con mayores actividades permitidas y protocolizadas que en la primera etapa. En detalle, implicaba solo la autorización para llevar adelante 124 actividades autorizadas con protocolos aprobados a nivel provincial.

A medida que fueron pasando las semanas diversas actividades volvieron a funcionar, aún sin el aval legal pero con el apoyo del gobierno municipal que presionaba para que la Provincia habilitara nuevas actividades dentro de un sistema de fases que con el paso de las semanas también se iba adaptando con nuevas autorizaciones.

Y cuando la fase 3 ya era historia en los hechos con permanentes nuevas aperturas a modo de “protesta” el 10 de noviembre la ciudad dejó la fase 3 –y el ASPO a nivel nacional- para pasar a la número 4.  Así, noviembre llegó con la novedad de que la temporada de verano se llevaría a cabo y, con ello, se permitiría el regreso del turismo a partir del 1º de diciembre. El verano transcurrió con todos los municipios bonaerenses entre las fases 4 y 5 aunque en los hechos, y por las correspondientes autorizaciones ejecutadas, ambas implican lo mismo.

Esa diferencia entre fase 4 y 5 sólo sirvió para la aplicación de restricciones nocturnas. Es que ante el crecimiento de contagios entre fines de diciembre y las primeras semanas de enero la Provincia dispuso el cierre de las actividades nocturnas de 1 a 6 de la madrugada (luego de 2 a 6), medida que se extendió en todos los municipio de fase 4 –entre ellos Mar del Plata- del 11 de enero al 27 de febrero, luego de varias semanas de baja de contagios.

Esa baja de contagios también derivó en que el 1º de marzo, y tras un año de virtualidad, volvieran las clases presenciales (en mucho casos con modalidad mixta) en la mayoría de las escuelas de Mar del Plata.

CORONAVIRUS EN LOS BARRIOS

En ciudades como Mar del Plata y Batán, con la aguda crisis social que arrastraba y que potenció la pandemia, el temor a un desborde en los barrios y sectores más alejados del alcance estatal tenía sus razones, sobre todo en un año en el que las altas tasas de desempleo de Mar del Plata alcanzaron niveles históricos e únicos a nivel nacional frente a una inflación galopante.

Pero la insuficiencia del alcance estatal ante la situación de urgencia que se avecinaba en marzo de 2020 hizo que, además de la labor de numerosas organizaciones por fuera de ellos, se conformaran los Comités Barriales de Emergencia (CBE) que, tal como expuso Qué digital en su especial “Coronavirus en Foco“, se convirtieron en redes de asistencia que involucraban tanto al Estado como a organizaciones civiles, sociales, voluntarios y empresas.

A su vez tuvo un rol destacado la Universidad, a través de su asistencia alimentaria y proyectos de extensión, como también a través del Conicet, que rápidamente puso en marcha distintos estudios sociales para aportar datos concretos y que las políticas territoriales sean debidamente focalizadas en tiempos de escasos recursos.

Pero fue en base al importante trabajo territorial y articulador de los CBE que se avanzó en lo sanitario con la búsqueda activa de casos positivos y sospechosos a través del operativo Detectar, iniciado en octubre, realizado durante ocho semanas en 21 barrios y articulado principalmente por el gobierno provincial y municipal.

Tan importante fue el relevamiento que a la hora del abordaje sanitario y epidemiológico específico de los barrios, los datos oficiales con los que se cuentan son solo aquellos arrojados por el trabajo territorial: en el operativo se hallaron alrededor de 240 casos positivos entre las miles de personas que entrevistaban cada jornada.

Luego el operativo dejó de realizarse y la Municipalidad comenzó a hacer sus propias jornadas de detección de las cuales se informaron oficialmente tres realizadas en febrero y marzo en los barrios Las Heras, Libertad y Belisario Roldán. En ellas dieron con 14 casos positivos en testeos de antígenos e hisoparon a otros 55 de los vecinos que se acercaron a los dispositivos instalados en plazas, en lo que fue el focalizado y limitado rastreo de casos del Estado en las zonas más alejadas del centro.

EL ABORDAJE PERIODÍSTICO DE LA PANDEMIA EN MAR DEL PLATA

Frente a los numerosos frentes sociales y sanitarios que expuso la irrupción del coronavirus en Mar del Plata, Qué digital llevó adelante un proyecto periodístico de cinco capítulos para, con el apoyo de Google News Initiative, poner énfasis en cinco aspectos distintos de la pandemia y desarrollarlas a fondo.

Fue así que lanzó un especial denominado “Coronavirus, en foco. La pandemia en Mar del Plata”, donde a través de cinco desarrollos periodísticos se abordó la situación sanitaria, el trabajo esencial en la pandemia y enfocado en el caso particular de los repartidores, la crisis social, el freno abrupto de la actividad cultural y la incertidumbre de los deportistas de alto rendimiento.

Incluso, el primero de ellos, “La búsqueda de un enemigo invisible”, obtuvo un reconocimiento del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y fue uno de los tres trabajos periodísticos que resultaron ganadores del Concurso de Reportajes sobre COVID-19 organizado por el organismo.

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