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26/05/2024

Acompañar a niñeces y adolescencias trans en un sistema “binario y adultocentrista”

Desde su experiencia, Benjamín acompaña como integrante de AMI los procesos de transición que van mucho más allá del aspecto legal. Su mirada en primera persona.

Acompañar a niñeces y adolescencias trans en un sistema “binario y adultocentrista”
(Foto: Qué digital)
Celeste Verdicchio

Por: Celeste Verdicchio

Con más de 100 rectificaciones de partidas de nacimiento realizadas, Mar del Plata celebró otro “Día de la visibilidad de niñeces y adolescencias trans y/o no hegemónicas”, una fecha que además de poner en discusión el “adultocentrismo” dominante, busca sensibilizar sobre la importancia del cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y de la de Identidad de Género: “El gobierno que tenemos no está acompañando estas políticas”, cuestiona Benjamín Behotaz, integrante de la Asociación Mundo Igualitario (AMI). En primera persona, su experiencia en el acompañamiento de niñeces y adolescencias trans.

En conmemoración a la primera rectificación de la partida de nacimiento de “Tito” que marcó todo un precedente para el acceso a derechos de infancias y adolescencias trans, en 2021 se aprobó en Mar del Plata la Ordenanza 19.251 que estableció el 14 de mayo como el “Día de la visibilidad de niñeces y adolescencias trans y/o no hegemónicas”.

“Yo soy de una generación pre identidad de género. Cuando yo era chico, no tenía ni idea qué me pasaba, no había información, no había nada. Hoy veo que las niñeces y adolescencias ya crecen con derechos, con reconocimiento, con trato digno. Hoy vas a la facultad y ves chicos, chicas, chiques trans en los pasillos estudiando una carrera. Diez años atrás, yo pensaba que no iba a poder ir a la universidad, decía que a mí no me iba ‘a dar la cabeza'”, cuenta Benjamín en una entrevista con Qué digital.

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Fue en 2012 cuando, después de décadas de lucha de organizaciones políticas trans, activistas, organizaciones LGBTIQ+ y organismos de derechos humanos, se sancionó la Ley 26.743 que reconoce legalmente la identidad de género autopercibida, establece el acceso a la salud integral y la posibilidad de efectuar la rectificación registral del “sexo” asignado al nacer y el nombre de pila acorde a la identidad autopercibida.

De esa manera, Argentina se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley de identidad de género en continuidad al camino de reparación histórica para el colectivo LGBTIQ+ que previamente allanó la Ley de Matrimonio Igualitario (2010).

Pero más allá del aspecto jurídico que garantiza la ley de identidad de género, acompañar niñeces y adolescencias trans es un proceso que va mucho más allá, que también involucra a las familias “en lo que suelen llamar el duelo”, y que está atravesado por el actual contexto político en el que, analiza Benjamín, proliferan los “discursos de odio” mientras el gobierno de Javier Milei “no acompaña estas políticas”.

“La importancia de esta fecha es principalmente visibilizar. Hoy en día vemos, por ejemplo, que la ESI no se está contemplando en todas las escuelas. Que siempre queda como a la buena voluntad del docente. Y del otro lado, vemos por ejemplo que desde la Universidad Nacional hay proyectos de extensión dedicados a dar talleres de ESI en colegios de manera gratuita para fomentar lo que es la diversidad, la perspectiva de género. Lo que pasa es que muchas veces los mismos docentes que han hecho talleres reciben denuncias de padres y madres por ‘adoctrinamiento’“, analiza.

EL SISTEMA BINARIO, PERO TAMBIÉN EL “ADULTOCENTRISMO”

Este viernes, desde la Asociación Mundo Igualitario llevaron adelante una jornada de visibilización en el Concejo Deliberante en donde el objetivo se centró en escuchar, en primera voz, las problemáticas que siguen atravesando las niñeces y adolescencias trans en el transcurso de la escolaridad.

En ese marco, desde AMI presentaron una “guía práctica” con perspectiva de género y diversidad para situaciones que, describe Benjamín, se dan en el cotidiano como parte de un sistema binario −que constantemente distingue como únicas categorías posibles entre lo “femenino” o “masculino”, por ejemplo con el guardapolvo rosa o azul−.

“En la facultad hoy tenés baños sin género, por ejemplo. Pero no en todos los establecimientos educativos es así. Los propios chicos y chicas que acompaño me han comentado que por ahí en el colegio van al baño de los docentes porque no saben si ir al baño de mujer o al baño de hombres. Eso no tiene que pasar. Cuando yo era pibe me aguantaba las cuatro horas de colegio sin ir al baño”, grafica como parte de esa realidad cotidiana.

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Pero Benjamín también problematiza el “adultocentrismo”, un sistema de opresión basado en relaciones de poder desiguales y asimétricas entre las personas adultas y las infancias o adolescencias que genera violencia hacia ellos y ellas a través de la descalificación o invalidación por el hecho de tener más edad, define el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) en un informe sobre la situación en Argentina.

“El adultocentrismo viene a decir ‘bueno, vos como sos una niñez… no tenés voz ni voto y yo como padre, como vos sos nena… Te tenés que poner un vestido o tenés que jugar con mueñecas’. El adultocentrismo es tremendo porque muchas veces también es la excusa de que ‘no, pasa que yo soy una generación vieja…’ Y eso es mentira. Tuve el acompañamiento de una adolescencia que quería dejar el colegio porque la docente le decía ‘ay, cómo te voy a tratar en masculino si mirá, sos una nena’. Esas cosas tienen que cambiar para que no abandonemos la escolaridad”, argumenta.

UN ESPACIO DE ENCUENTRO Y ACOMPAÑAMIENTO

En 2018 ingresó a la organización la primera masculinidad trans. Muy poco tiempo después, se sumó Benjamín. Fue en esos primeros pasos dentro de AMI cuando surgió entre ellos el interrogante de qué es lo que pasa con las juventudes, específicamente con los varones trans.

A raíz de eso, cuenta Benjamín, formaron un grupo de WhatsApp que con el tiempo fue creciendo hasta llegar a estar conformado por más de 100 varones trans de Mar del Plata que, al menos una vez al mes, se reúnen para hacer talleres con distintos disparadores como “cajas de preguntas”, en los que también participan profesionales invitados, como por ejemplo de la Secretaría de Salud municipal, para que “contesten esas dudas que pueden surgir”.

Pero el espacio, más allá de eso, también buscar ser un lugar de encuentro para hablar de música, de libros, de películas, para hacer cine-debate, cuenta Benjamín, en una búsqueda constante de abrir el diálogo para “poder contar las cosas que nos pasan”. Se trata, más bien, de un medio para “poder comunicarnos, conocernos y también formar amistades”.

El espacio físico recuperado por AMI, donde funcionaba el prostíbulo vip “Madaho’s”. (Foto: Qué digital)

Así surgió, cuenta, un “grupo hermoso” que también avanzó, desde 2018, con el acompañamiento de infancias y adolescencias trans “ya sea desde rectificaciones de partidas de nacimiento, como asesoramiento jurídico cuando no se respeta la ley para que puedas acceder a alguna cirugía o tratamiento hormonal”.

Además, destaca Benjamín, en medio de reiterados incumplimientos por parte de las obras obras sociales, el trabajo de Claudia Vega, abogada de AMI y ex delegada del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) −previo a su desguace estatal− se vuelve clave porque “al ser gratuito, ayuda un montón a la comunidad travesti-trans que por lo general no tiene 20 o 30 lucas para acceder a un abogado”.

“Esto es importantísimo porque muchas veces uno piensa que la cirugía es algo estético, que no importa, que bueno… hay gente que tiene cáncer. Muchas veces la cuestión de la cirugía es algo muy psicológico que puede ir hasta el suicidio. Lo mismo con los tratamientos hormonales”, asegura Benjamín y, entre sus palabras, también se refiere a la disforia de género: la angustia e incomodidad que puede generar un cuerpo o características físicas que no coinciden en la persona con su identidad autopercebida.

MÁS DE 100 RECTIFICACIONES Y UNA RED FAMILIAR QUE SOSTIENE

Desde AMI, asegura Benjamín, acompañaron en la ciudad más de 100 rectificaciones de partidas de nacimiento desde 2018. Se trata de un número significativo porque, según analiza, “aún siendo 2024, mucha gente no tiene información de cómo se hacen estos trámites, de que es gratuito y de que hay una ley que te ampara”.

Pero también repara en la importancia de otro de los dispositivos que funcionan dentro de la organización y que también nacieron desde la necesidad, en este caso vinculados al acompañamiento de familiares y entornos afectivos: “Ahí tomaron la voz los propios xadres porque uno siempre piensa que las personas trans son las que sufren como ‘ay, yo soy el pobre que sufre todo’. Y muchas veces no se piensa en los familiares que suelen hablar del duelo, ¿no? De esa ‘pérdida’ o del conocer a alguien nuevo”.

Hoy, relata, son más de 40 familias las que forman parte de ese grupo, entre ellas Cecilia Kornzaft, psicóloga y mamá de una nena de 6 años transgénero: “A mí me tocó como mamá. Consulté en primer lugar con Jorge, psicólogo integrante de AMI desde hace varios años, y consultamos como mamá, papá y familia. Mi hija en ese momento tenía tres años y empezamos a participar de los dispositivos de AMI en los talleres familiares y de entornos afectivos que actualmente funcionan los primeros viernes de cada mes”.

El espacio de familias de AMI en la marcha del orgullo del 2022. (Foto: Qué digital)

Para Cecilia, los talleres tienen “mucha potencialidad” por la red que se va generando entre familias y porque, considera, “nadie te va a entender más que una mamá”. Lo primero que las familias sienten, asegura, es el miedo generado por la “desinformación” y el “desconocimiento”.

“Ahí reímos, lloramos, nos contamos los miedos que nos genera sobre todo el saber y el acompañar a una niñez o adolescencia travesti, trans o con alguna identidad no hegemónica. También tenemos un grupo de WhatsApp que funciona cotidianamente en donde nos vamos acompañando y nos recomendamos profesionales de la salud, de escuelas o instituciones recreativas”, suma.

Al igual que describe Benjamín, los espacios también funcionan como lugares de encuentro, en este caso, “para que nuestras niñeces se conozcan y sepan que no están solos en este mundo“, afirma Cecilia.

GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES

Aunque Argentina tiene una ley de identidad de género, aún queda mucho desconocimiento, desinformación y prejuicio por derribar en distintas esferas sociales. Desde el espacio de familias, cuenta Cecilia, aún transitan “muchas violencias” en el día a día por parte de profesionales de la salud que no tienen formación en la temática.

En las instituciones educativas, relata Benjamín, también aparecen situaciones violentas entre pares aunque, explica, las niñeces y adolescencias suelen “traer de casa” lo aprendido como parte de un sistema binario y hegemónico.

En ambas esferas, considera, se vuelve necesaria la capacitación, el asesoramiento y el aprendizaje porque ahí donde el Estado se hace ausente para garantizar el cumplimiento de las normativas −en Mar del Plata se presentó una iniciativa para generar políticas públicas que acompañen a familias de infancias y adolescencias trans y comunidades educativas, aunque no registró mayores avances−, son las propias organizaciones LGBTIQ+ las que ponen el cuerpo.

“En Mar del Plata hay varias ordenanzas que acompañan a la diversidad y por lo menos cuatro veces por año se supone que deberían izar la bandera del orgullo y dar charlas de concientización en diferentes ámbitos. Eso no pasa“, cuestiona Benjamín aunque más allá de lo que establecen esas normativas, considera que lo más urgente en el actual contexto político es el pleno cumplimiento de la ESI.

Marcha del #8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, del 2024 en Mar del Plata. (Foto: Qué digital)

“Gracias a la educación sexual integral se redujo un montón el embarazo en las adolescencias. Los diputados dicen cualquier barbaridad, pero dar ESI no es adoctrinamiento. Es una herramienta de información clave. La gente cuando dicen ESI en las escuelas no sé qué piensan, pero es algo completamente diferente a lo que están pensando. Los chicos aprenden. A un pibe de 12 años se le enseña qué es el preservativo, para qué sirve. Y seguro te diga ‘yo ni en pedo toco esto’, pero ellos son conscientes y seguramente en un par de años lo van a tener que usar y van a saber cómo usarlo“, grafica.

RESPETO, CUIDADO Y AMOROSIDAD

A la hora de acompañar a una infancia o adolescencia trans, asegura Benjamín, lo más importante es el respeto, el cuidado, pero también el trato amoroso: “En AMI somos un familia y si por ejemplo a vos en tu casa no te aceptan, te rechazan, sabés que en la organización vas a encontrar todo el amor del mundo. Y eso es lo más lindo”, sostiene.

Y como parte de su propio recorrido y luego de haber acompañado muchos procesos de transición, considera que es algo que “no se tiene que hacer a las apuradas”.

“A veces vienen como ‘bueno, quiero hacer el documento, las hormonas, me quiero operar’. Y todo tiene que ir a su tiempo, disfrutarlo. Yo en su momento no lo disfruté, estuve casi ocho años peleando por mi identidad porque todavía no estaba la ley. Tenía que demostrar que era un hombre, tenía que demostrar un montón de cosas y, sin embargo, me rechazaban. No me respetaban mi identidad. Y cuando me llegó el documento fue como ‘bueno, listo, ya está’. Con la operación lo mismo, fue un ‘ya está'”, cuenta.

Por eso, desde su experiencia en primera persona, Benjamín celebra que la ley hoy permita “expresarte cómo te sentís, sin tener que demostrarle nada a nadie”.

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“Eso es lo lindo del acompañamiento. Informar, desde la amorosidad, y poder decir tranqui. Yo te acompaño a la primera consulta con el médico o médica, te va a explicar cómo es el proceso, pero no hay apuro, no te preocupes. Con el nombre, si no sabés cuál elegir, tranqui, tampoco hay apuro”, dice Benjamín como una parte fundamental que entiende de la transición: poder, de alguna manera, resignificarla, reapropiarse y, sobre todo, disfrutarla porque es un paso hacia adelante para vivir la propia identidad.

“La comunidad trans siempre piensa que está sola. Esto de ‘yo soy el único en el mundo que le pasa esto, estoy solo, nadie me entiende’, pero hay un montón de otras personas e identidades y no estamos solos, ni solas, ni soles. Siempre va a haber alguien y en AMI tenemos las puertas abiertas para lo que sea, desde la amorosidad siempre”, concluye.

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