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09/07/2019

Cajeros, plazas, paradas: refugios en soledad para dormir en la calle

Una recorrida por el centro de la ciudad encuentra a decenas de personas durmiendo bajo algún techo o sobre el pasto, a la espera de un nuevo día.

Cajeros, plazas, paradas: refugios en soledad para dormir en la calle
(Fotos: Lucho Gargiulo / QUÉ Digital)

En medio de una plaza, sobre el pasto y un cartón. En los fríos pasillos que albergan cajeros automáticos en los bancos. En las paradas de colectivos. En el ingreso de alguna una casa, en el hall de algún un edificio, bajo un techo y con algo de reparo. Sobre una de las entradas de la Municipalidad. Refugios. Refugios para quienes duermen en la calle y para quienes pasan todo el día en ella. Entre las historias atravesadas por la marginalidad, el desarraigo, la pobreza y en muchos casos las adicciones, la soledad de dormir en la calle aparece como un elemento común que se sucede en una recorrida por el centro de Mar del Plata, cualquiera sea la noche.

Al igual que sucede en todas las ciudades, la mayoría de las entidades bancarias ubicadas en el centro de la ciudad se convierten durante este invierno en espacios de refugio para quienes duermen en la calle y no forman parte de los dispositivos de asistencia. con sus espacios donde se encuentran los cajeros automáticos

Así, y en medio del crudo invierno marplatense, los fríos pasillos que albergan a los cajeros automáticos se convierten en refugios, en pequeñas trincheras que sirven para evadir, al menos un poco y al menos por unas horas, el frío. Quienes allí se instalan llegan al caer la noche, generalmente luego de recibir la asistencia alimentaria de La Noche de la Caridad, y antes de la salida del sol, todos los días comienza la retirada.

Pero la recorrida por el centro de Mar del Plata también permite observar a aquellos que aún con bajísimas temperaturas se instalan y duermen a la intemperie, en una plaza sobre el pasto y algún cartón, o un poco más reparados bajo el techo de algún que otro comercio, una casa o un edificio.

Y sin ir más lejos, en el corazón de la ciudad, a escasos pasos de las oficinas de los funcionarios locales, hay un espacio que noche a noche encuentra a varias personas durmiendo: el ingreso al Palacio municipal, sobre la calle La Rioja, donde hombres y mujeres se resguardan bajo el techo, en busca del reparo que brindan las escaleras de ingreso a la dependencia oficial.

La noche, para quienes allí se instalan, suele terminar ante la llegada de personal de limpieza, que inicia los trabajos pasadas las 7 y con la supervisión y el apoyo, en numerosas oportunidades, de dos policías dispuestos para patrullar la zona.

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