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07/06/2020

Científicas del Conicet advierten sobre el consumo de alcohol en cuarentena

En medio del aislamiento, dos investigadoras explicaron los tipos de consumo y hablaron de las consecuencias que pueden traer los excesos.

Científicas del Conicet advierten sobre el consumo de alcohol en cuarentena
(Foto: ilustrativa / Qué digital)

Avanzan los días de cuarentena obligatoria para prevenir la propagación del coronavirus y en las redes sociales se perciben más fotos donde las copas de vino o los vasos de cerveza son protagonistas. Es por eso que las investigadoras Mariana Cremonte y Karina Conde ahondaron acerca del consumo de alcohol en nuestra sociedad, particularmente durante el confinamiento, y se refirieron a las consecuencias que pueden traer los excesos.

Las investigadoras del Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (Ipsbat) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mariana Cremonte y Karina Conde -especialistas en epidemiología del uso de alcohol, la medición y los problemas asociados al consumo- analizaron la situación actual: el grupo que integran estudia las formas de consumo -aunque su investigación se vio detenida debido a la pandemia- y su relación con las consecuencias negativas.

Si bien no hay datos actualizados sobre el consumo de alcohol en cuarentena, investigaciones previas demostraron que situaciones de estrés, como la que atraviesa la sociedad actualmente, son un desencadenante importante del consumo o de una recaída, lo que hace suponer que “puede haber un aumento del consumo en ciertos grupos de personas, como aquellos que tienen un consumo problemático, o están en recuperación y tratando de abstenerse del consumo”.

Lo que sí se sabe es que “los bebedores de cantidades moderadas/altas de alcohol tienen mayor riesgo de desarrollar un síndrome respiratorio agudo severo, una de las consecuencias más graves del covid-19”, explicaron las investigadoras. Por otra parte, las especialistas advirtieron acerca del vínculo entre la ingesta de alcohol y otros hábitos, ya que, por ejemplo, para muchas personas tomar alcohol lleva a fumar más lo cual empeora la situación.

Según las investigadoras, el consumo de alcohol puede ser clasificado como “consumo de riesgo” o “consumo de bajo riesgo”. El riesgo del consumo hace referencia a que la persona es más vulnerable a tener cualquiera de las casi 300 condiciones de salud asociadas al alcohol, desde enfermedades de transmisión sexual, infecciosas, lesiones por tránsito, hasta distintos tipos de cáncer. El riesgo puede ir en aumento pero “no existe consumo libre de riesgo”.

Es por eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera “de riesgo” a cualquier consumo que supere un vaso de vino o porrón de cerveza, una medida de bebida de mayor graduación alcohólica, o un trago preparado por día para las mujeres, y dos de esas unidades para los hombres. Y en el caso de los adolescentes, y las mujeres embarazadas o en período de lactancia, el consumo debería ser nulo.

En Mar del Plata, como en el resto del país, aquellas personas que tienen un trastorno por uso de alcohol y tienen dificultad para disminuir o cesar el consumo por sus medios, pueden comunicarse al 141 las 24 horas del día. Además, las comunidades terapéuticas están funcionando con guardias mínimas, y pueden acceder a la página de Alcohólicos Anónimos para pedir el acceso a grupos online (aa.org.ar).

EL CONSUMO DE ALCOHOL ACEPTADO SOCIALMENTE EN ARGENTINA

Argentina es considerado un país “húmedo”, es decir que el consumo de alcohol está ampliamente aceptado, incorporado y naturalizado, con un consumo per cápita muy alto, por lo que las especialistas recomiendan reducirlo evitando el consumo de bebidas alcohólicas por diferentes razones.

En primer lugar, el alcohol afecta cada uno de los órganos y funciones corporales, además de las funciones mentales, cambiando la forma de sentir, de pensar, y de actuar, generando consecuencias en la salud, aunque el volumen de consumo sea bajo. Particularmente, en este contexto se debe destacar que “el alcohol afecta el sistema inmunológico, disminuyendo la capacidad de respuesta del organismo”, y es por ello que la OMS recomienda evitar el consumo, o si esto no es posible, reducirlo y evitar la intoxicación.

“Muchos estudios señalan que en nuestro país el consumo de alcohol en general, pero muy especialmente entre los jóvenes, viene siendo un problema importante de salud pública desde hace décadas. Si aumenta o si los adultos están más pendientes a causa del aislamiento, no es algo que se pueda contestar con los datos disponibles a nivel nacional hasta el momento”, explicó Conde al respecto.

Producto de su trabajo, las investigadoras hallaron que en Latinoamérica las acciones que la industria del alcohol realiza como si fueran de responsabilidad social empresaria -del tipo conductor designado, beber con responsabilidad, entre otras- “no sólo no son efectivas para reducir el consumo sino que además esconden estrategias de mercadeo y publicidad”.

“Consideramos que el consumo de alcohol lejos de ser un problema de responsabilidad individual es un problema de la salud pública, y que es urgente la necesidad de implementar políticas públicas efectivas”, manifestaron las investigadoras y agregaron: “Estamos expuestos a publicidades de alcohol desde la niñez y a una compleja estrategia de marketing que apunta no sólo a que la población mantenga el consumo sino a que lo aumente”.

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