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10/10/2016

“Como sociedad logramos meter presos a los torturadores”

Tras las torturas a dos adolescentes en la Villa 21-14, desde la Garganta Poderosa repudiaron el accionar “perverso” del Estado y bregaron por el control popular de las fuerzas de seguridad. “Lo que pasó es algo reiterado en los barrios”, advirtieron.

“Como sociedad logramos meter presos a los torturadores”
(Foto: La Garganta Poderosa)

Dos pibes de 15 y 18 años en un barrio por demás humilde. En el silencio de la noche, las torturas, la humillación, la cara más oscura del más perverso de los poderes. Así y todo, del dolor y la impotencia, un grito que se hizo sentir al unísono. Tras las torturas perpetradas por siete prefectos a Iván y Ezequiel, dos adolescentes de la Villa 21-14 de la Ciudad de Buenos Aires y parte del movimiento la Garganta Poderosa, los integrantes del colectivo de resistencia villera no dudaron al afirmar:  “Como sociedad metimos presos a los torturadores”.

La noticia comenzó a circular por la denuncia del colectivo, hace algunas semanas, y las fotos fueron contundentes: las marcas en la piel de dos pibes que no solo son condenados todos los días por el estigma de una sociedad poco inclusiva, sino que también deben luchar para sobrevivir. Sí, siglo XXI, la era de los derechos humanos y dos pibes de 15 y 18 años tienen que animarse a dar la cara para que ningún otro Iván o Ezequiel tenga que sufrir lo que sufrieron ellos.

Del otro lado, el silencio, un perverso silencio que no solo demuestra desinterés sino que deja expuestos a los sectores más vulnerables. Casi como si no importara y solo después del movimiento y el reclamo popular -tras una masiva convocatoria para repudiar lo sucedido- el Ministerio de Seguridad de la Nación tuvo que, al menos, emitir un comunicado: así fue cómo anunciaron, con orgullo, la baja inmediata de los siete prefectos implicados en los apremios ilegales a Ezequiel Villanueva Moya e Iván Navarro.

Sin embargo, nada dijeron de los cientos de pibes que tienen que escapar en los pasillos de la villa, de aquellos que no pueden denunciar o no se animan a hablar. “Lo que le pasó a Iván y Ezequiel no es algo que pasó esa noche y nada más, es algo reiterado en nuestros barrios”, expusieron desde la Garganta Poderosa, al tiempo que entendieron que si hoy los torturadores están en la cárcel no fue por un “saneamiento” de las fuerzas, sino gracias a la organización.

“Esto se dio a conocer porque estamos organizados, pero donde hay zona liberada de medios masivos o de políticas estatales hay un cóctel (im)perfecto para que las fuerzas de seguridad hagan lo que se les cante”, señalaron desde el colectivo, en diálogo con QUÉ, en la radio. En ese sentido, hablaron de una película de terror que, más allá de lo masivo, “no es un hecho esporádico”.

Sobre esta situación, desde la Garganta Poderosa destacaron el valor de estos dos pibes, que decidieron hablar, no solo por ellos, sino por todos los demás. “De hecho, en este día eterno pasó algo que va en ese sentido, el martes pasado después de las torturas, cuando Iván vuelve de denunciar el atropello de las fuerzas de seguridad en la TV, enfrente de su casa otros dos torturadores estaban cagando a palos a otros dos pibes”, relataron, respecto a las nuevas amenazas tras la exposición pública de lo sucedido.

En esa misma línea, quienes son parte del autodenominado “movimiento de resistencia villera” consideraron que lo sucedido “tiene que ser un precedente, una bisagra”. “Si hoy hay siete torturadores menos en la calle no fue porque se está sanando el Poder Judicial o el Ministerio de Seguridad o la Secretaría de Derechos Humanos; por el contrario, fue gracias al poder popular”, enfatizaron y criticaron el “nulo” contacto de las autoridades gubernamentales.

La Garganta Poderosa (2)

Uno de los jóvenes torturados durante el acto de repudio (Foto: La Garganta Poderosa)

“Parece que las únicas dos personas que no se enteraron de lo que pasó fueron Patricia Bullrich y Claudio Avruj”, lamentaron, antes de hacer hincapié no en la ausencia del Estado, sino en su “perversa presencia” a través de la liberación de las zonas que más requieren de la intervención estatal.

Sobre esto último, desde la Garganta Poderosa entendieron que la única manera de “evitar que nos sigan matando y torturando” es a través del control popular. “El jueves hicimos una conferencia de prensa, con referentes de derechos humanos y con la participación de todos los espacios sociales, políticos y sindicales; la realidad es que todos pudimos meter a esta gente en la cárcel, todos como sociedad metimos a los torturadores presos”, advirtieron.

En esa línea, y a modo de ejemplo, desde el movimiento recordaron la puesta en marcha -hace tres años- de un sistema de control popular, tras la muerte de Kevin, un chico de 9 años que fue baleado durante una disputa en la Villa Zavaleta, y ante la inacción y el desinterés de las fuerzas de seguridad.

“Los vecinos organizados crearon el control popular a las fuerzas de seguridad: son vecinos que recorren el barrio y juntan denuncias, atropellos de las fuerzas, y luego se llevan a la Fiscalía, la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) y al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); en el primer mes los vecinos juntaron más de 200 denuncias”, subrayaron desde la Garganta y dijeron estar trabajando en un proyecto de ley en ese sentido.

“Con militancia, poniendo el cuerpo permanentemente es la manera en que va a decantar todo esto; no creemos que sea por voluntad, los tenemos que obligar. Estos torturadores no están guardados porque se está saneando el Poder Judicial o el Ministerio de Seguridad, todo lo contrario, fue por la militancia, por haberlos expuesto; y eso nos parece perverso, pero por eso no podemos bajar la guardia”, completaron.

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