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02/05/2015

Costa Brava: un acuerdo que no se cumple

Pese a que los trabajadores levantaron la toma a partir de que pautaron recibir el 80% de sus indemnizaciones en siete cuotas, el empresario aún no les pagó y el plazo se venció. Analizan los pasos a seguir.

Costa Brava: un acuerdo que no se cumple
(Foto: archivo / QUÉ Digital)

El miércoles 22 de abril a última hora los 60 trabajadores de la empresa Costa Brava firmaron en la sede del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) un acuerdo con el empresario Guillermo Di Costanzo por medio del cual se estipuló que cobrarían el 80% de lo correspondiente a su indemnización, en siete cuotas. El primer plazo de cobro era el lunes 27 y hoy todavía siguen esperando. Por eso la próxima semana decidirán cómo seguir.

El grupo de trabajadores que fue despedido de la empresa portuaria en diciembre pasado acordó el pago del 80% de su indemnización, mientras que el reducido grupo de empleados que seguirá en la firma hizo lo propio con el abono de los salarios adeudados. A eso se había comprometido el empresario que se hizo cargo de la firma, Guillermo Di Costanzo, y por eso los trabajadores decidieron levantar la toma de la planta y la protesta que mantenían frente a la casa de una de las empresarias, Karina Di Leva.

Sin embargo, los días pasaron y los trabajadores dicen que el acuerdo no se cumplió. Es que el lunes pasado debían cobrar una primera cuota y el dinero no apareció.

Los trabajadores señalan que en el encuentro en el SOIP estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, sostienen, el acuerdo no fue homologado. “Tenía entre 48 y 72 horas para pagar, y todavía seguimos esperando“, dijo uno de los trabajadores.

La semana que viene los trabajadores se reunirán para evaluar los pasos a seguir. Por lo pronto, la empresa, a pesar de que la toma fue levantada, sigue sin funcionar ya que los empleados que quedaron tampoco cobraron lo adeudado.

DE LA PROTESTA AL INFARTO

Daniel tiene 57 años. Fue uno de los trabajadores que se instaló frente a la vivienda de una de las dueñas para protestar. Sin embargo, durante una de esas jornadas se descompensó y tuvo que ser internado: sufrió un infarto.

“Está delicado, internado en terapia y le pusieron cuatro bypass. Es el peor momento de nuestras vidas y esto le pasó por la angustia y el disgusto de estar ahí reclamando”, contó su esposa. Según explicó, al momento del reclamo tenía algunas arterias tapadas y la “tensión” del reclamo hizo que se descompensara.

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